Un gesto de distinción que perdura

Foto: Anylú Hinojosa-Peña / Grupo Expansión

Por Nancy Díaz

No importa la edad o la profesión, el traje sastre es la mejor herramienta para crear confianza.

Puedes verte como un empresario innovador, disruptor, flexible y vanguardista, pero confiable y formal al mismo tiempo, sin importar la edad. Ésa es la gran virtud del traje sastre y la razón por la que esta pieza de alta costura nunca pasará de moda. Gerardo Morera, director general y fundador de Morera Grosso, Su Misura, lo ha comprobado con los más de 10,000 ejecutivos y profesionistas que se han puesto en sus manos.

Hay una tendencia hacia la vestimenta business casual, pero eso no significa que no debas o no puedas vestirte con formalidad y elegancia. Lo he comprobado no sólo con ejecutivos de los sectores tradicionalmente formales, sino también con líderes de empresas creativas y hasta con jóvenes que han puesto de moda un estilo de traje más casual, explica Morera.

Gerardo Morera, un joven empresario de 30 años, fundó su firma de confección de trajes a la medida cuando tenía apenas 23 años y recién salía de la carrera de negocios internacionales.

Mi familia se ha dedicado a la industria textil desde 1847. La historia comenzó con mis abuelos. Yo desde chico jugaba a trabajar en la empresa que fundó mi abuelo y veía cuando llegaban las pacas de lana desde Australia y cómo se transformaban en telas. Siempre me pareció fascinante, relata Morera.

Por eso, cuando tuvo que crear un proyecto de emprendimiento en la universidad, no dudó en el giro que debería tomar: diseño de trajes a la medida. Al graduarse convirtió esta idea en realidad.

Moda perenne

Nunca le ha parecido que el traje sastre vaya a desaparecer. Aun en el business casual hay reglas de etiqueta. Una pieza bien diseñada a la medida y acorde con tu personalidad te permite ser coherente con tu lenguaje verbal. Justo en ese aspecto mostramos nuestros mayor factor diferenciador de servicio, advierte.

Y es que el servicio de Morera Grosso no se limita a diseñar un traje a la medida, sino que ofrece una experiencia que comienza con la visita de un consultor que analiza el entorno de negocios en el que se desenvuelve el profesionista, toma sus medidas, le permite elegir entre más de 5,000 opciones de las mejores telas del mundo, y le entrega la pieza final en su domicilio.

El servicio a domicilio, la oferta de telas importadas desde Escocia, Bélgica o Italia, la confección con sistemas tecnológicos que hacen cortes de una perfección milimétrica y la diferenciación, son nuestros mejores atributos de marca. Nosotros no hacemos un solo traje igual. El cliente elige desde el color del ojal hasta los botones y el corte. Realmente hacemos piezas únicas que son adecuadas para cada cliente y que se alinean con su personalidad y con lo que quieren transmitir.

Lo más importante es que el cliente se identifique con la pieza que utiliza. Si es un banquero o un abogado, seguramente será un corte más formal. Pero si es un director creativo o un emprendedor, podrán usar combinaciones de blazers y pantalones en colores más vivos, o podrán optar por trajes  que son más pegados al cuerpo, con líneas y cuadros, con solapas más marcadas y colores vivos.

Para esta temporada otoño-invierno veremos azules más vivos y regresará el gris, aunque en tonos medios. Viene el cashmere en combinación con otras telas, como lana y seda. Se mantendrá el traje con dos botones por cinco años más y las solapas serán más amplias. Seguirán los ojales funcionales y regresará la valenciana, dice Morera.

Otros factores que hay que valorar son la calidad y la tecnología de las telas. Según explica el ejecutivo, hay lanas que se tratan desde que son materia prima. A través de nanotecnología, antes de convertirlas en hilo se les agregan químicos que las hacen impermeables y de alta torción. Eso garantiza sean repelentes a líquidos y no se arruguen.

Por todas estas virtudes, el traje sastre y sus variaciones con blazer nunca pasarán de moda. Tal vez no sean baratos, pero será una inversión que durará más de cinco años, concluye.

Be the first to comment on "Un gesto de distinción que perdura"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*


1 + Once =