Equilibrio comercial

Foto: Grupo Expansión / Jesús Almazán


Por Adriana Berrocal

La renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) tiene que derivar en una profunda área de oportunidad para la región. Al menos, ésa es la gran intención del gobierno, de acuerdo con el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, quien agrega que también se busca sacudir a la estructura dependiente del acuerdo comercial, que se había instalado en terreno muy poco audaz.

“Durante 20 años hemos vivido en una zona de confort porque, para nuestros exportadores, era muy sencillo estirar una mano y estar en el mercado norteamericano”, aseveró Guajardo en entrevista.

La presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), Adriana Berrocal, platicó con el secretario de Economía previo a la renegociación del tratado comercial.

México, Estados Unidos y Canadá forman una de las regiones más dinámicas y rentables del mundo, están listos para actualizar el acuerdo comercial, con un historial reciente bastante ríspido desde que el republicano Donald Trump asumió la presidencia de la mayor economía del mundo, en noviembre de 2016.

El secretario Guajardo, un economista originario de Nuevo León y con estudios de doctorado en la Universidad de Pensilvania, recordó que en todo momento de la renegociación estarán vigentes los cinco principios delineados desde enero por el propio presidente Enrique Peña Nieto: soberanía nacional, respeto al Estado de derecho, visión constructiva y propositiva, integración de Norteamérica y una negociación abierta.

¿Cuáles son las prioridades en la negociación del TLCAN?

Fundamentalmente, es cómo relanzamos un acuerdo que ha sido altamente productivo para América del Norte y para México, para actualizarlo a una economía global que, en 22 años, se ha transformado mucho. Entonces, hoy el tratado no incorpora temas que estamos desperdiciando, como la nueva dimensión del tema de energía.

En las viejas discusiones del Club de Roma recordarás que se decía que, para estas épocas, el mundo iba a carecer de energías fósiles. La mayor parte de esas predicciones se equivocaron. Sí observamos una revolución en materia de energías alternativas, pero frente a lo que estamos por relanzar es fundamental entender que, en 22 años, Estados Unidos descubrió el gas y el petróleo shale, los canadienses mejoraron su tecnología en petróleo de arenas, y nosotros abrimos al mercado la inversión en energías.

Todo esto hace que América del Norte, como continente, sea uno de los más competitivos a nivel global. Tenemos que capturar eso en el nuevo acuerdo para permitir la flexibilidad de los grid eléctricos en frontera, a veces, en una misma región. Por ejemplo, en las Californias somos excedentes y podemos vender energía y, a veces, somos demandantes y entonces podemos comprar energía. Para ello, la capacidad de coordinar nuestra complementariedad energética es fundamental. Afortunadamente, dejamos atrás aquellos atavismos que nos decían “cuidado porque lo que los norteamericanos quieren es apoderarse del petróleo mexicano”. Hoy en día, eso ya no existe, somos deficitarios en gasolinas y realmente necesitamos un mercado de América del Norte que funcione.

Así como tenemos que incorporar un capítulo de energía, tenemos que ver las nuevas tendencias en materia de comercio electrónico, que hace 23 años no existían. Tenemos que modernizar el capítulo de protección a la propiedad intelectual porque hay temas de la propiedad intelectual que antes eran inexistentes, y todo ello, en su conjunto, nos permite tomar ventaja de este momento para traer un TLCAN al siglo XXI, que es fundamental para aprovechar las nuevas tendencias a nivel mundial. Eso yo creo que debe ser la primera ambición.

¿Cuál es la expectativa sobre las prioridades que negociará el gobierno estadounidense?

Creo que ha sido bastante objetivo y claro lo que han dicho los designados por el presidente Trump para estas áreas de responsabilidad. Ellos han sido bastante claros en los posicionamientos públicos. Sin duda, el TPP es un punto interesante para revisar en su agenda, pero a la hora en que Estados Unidos lo rechaza, que no lo firma, automáticamente se rompen los equilibrios.

Para México era un paquete completo de incorporación con Asia, al mismo tiempo que actualizábamos disciplinas del TLCAN, y era evidentemente un balance.

A la hora de que se tira a la basura por parte de Estados Unidos rompemos esos balances, perdemos, por ejemplo, el acceso al mercado japonés, que era más profundo que el tratado que tenemos actualmente con ellos.

Entonces, si bien estamos de acuerdo en retomar la lista del inventario del TPP, hay que volver a encontrar los equilibrios y los balances. No podemos asumir que eso está en la mesa, simplemente lo que les interese tiene que ser parte de un nuevo paquete de equilibrios que tenemos que reposicionar en esta negociación. Pero es un buen punto de partida y ellos lo refieren así.

En esencia, los negociadores que vienen de Washington están preocupados por cómo lograrán un rebalance de comercio país por país. Eso representa un alto grado de riesgo porque hay que analizarlo y entenderlo.

En algún momento se habló de involucrar en la negociación temas no comerciales¿Esto es conveniente o factible?

Esta negociación tiene que ser integral. ¿Qué quiere decir esto? Que nada va a estar totalmente acordado hasta que todo quede establecido en un balance de beneficios para los países involucrados. O estamos contentos con el equilibrio de todos los temas o no estamos contentos con ninguno, y no habrá un gran entusiasmo de participación de México en los temas de alto interés.

El TPP ya incluye el tema de corrupción y, básicamente, en el TLCAN seguramente lo vamos a replicar para asegurarnos de que un tema fundamental, que son las licitaciones públicas, se garantice que el acceso es efectivo y que no hay ningún tipo de maniobras para favorecer a oferentes nacionales. Y, sin duda, esto formará parte de la discusión, independientemente de que el tema de migración se hablará por otro lado, el tema de derechos humanos tomará su rumbo, y el tema de narcotráfico y seguridad nacional también.

Pero sí tenemos contemplado, como lo hicimos en el TPP, un capítulo que presente lineamientos anticorrupción en materia de compras gubernamentales.

¿Cómo buscaremos el mejor acuerdo en un plazo limitado?

Por naturaleza, los negociadores no pueden comprometerse a plazos sería como clavarse un puñal solos. La línea tradicional de los negociadores es que tomará el tiempo necesario para tener un buen acuerdo.

Pero la realidad, que ellos conocen y han profundizado en conocerla, y la que nosotros entendemos, es que hay tiempos políticos. Y nadie mejor que ellos conocen la fatalidad de que una administración negocie un tratado y otra lo tire a la basura. Ellos ya lo hicieron con el TPP. Entonces, el mejor incentivo de un grupo para negociar un nuevo TLCAN es tratar de que sea el gobierno que la negoció el mismo que la procese para aprobación en el legislativo.

Los incentivos están alineados para que todos hagamos nuestro mejor esfuerzo de tratar de ser muy claros en los objetivos de negociación, de definir claramente hacia dónde vamos, qué es lo que queremos transformar, en qué es en lo que no debemos meternos, dónde no abrir una caja de Pandora que no vamos a poder cerrar, e intentar cerrar esta negociación en un tiempo que nos permita ser responsables de su viabilidad. En el caso del presidente Donald Trump, no tiene un problema de cambio de administración, pero sí tiene el problema de enfrentarse a un cambio de Congreso.

Y también esos tiempos son muy importantes para cuando una legislatura está dispuesta al voto comercial. Los votos comerciales en Estados Unidos se han convertido en votos tóxicos. El no definir el momento político adecuado para que se apruebe en el Congreso el tratado norteamericano, te puede generar complicaciones con la elección de medio término.

Nadie puede garantizar que se cierre dentro de las restricciones de tiempos políticos, pero los incentivos están alineados en tratar de hacerlo.

Aún hay tareas pendientes en temas como crecimiento, competitividad y productividad. ¿Qué debemos hacer para avanzar con ellos?

Como puente de transición, creo que estaríamos desperdiciando la encrucijada que se nos presenta con la renegociación del TLCAN, porque durante 20 años hemos vivido en una zona de confort. Para nuestros exportadores era muy sencillo estirar una mano y estar en el mercado norteamericano y eso nos ha inhibido para ser más audaces y abrirnos a nuevos mercados.

Por ejemplo, las ventas de aguacate en China son increíbles. Jack Ma, presidente de Alibaba, tiene un proceso de comercialización de aguacates en su plataforma.

De alguna manera, el TLCAN, que ha sido una bendición, nos ha puesto en esa zona de confort en donde no hemos aprovechado la apertura de nuevos mercados. Tenemos que ir a esa apertura, a la diversificación del comercio exterior mexicano de una manera más agresiva.

Pero no sólo en ello, sino también en este esquema, en donde se pone en la mesa este debate de atracción de inversiones. La única manera de ganar esta batalla es ser más competitivos. Aceleremos el esquema de cómo podemos mejorar la certidumbre jurídica, de cómo podemos mejorar la infraestructura portuaria, de cómo hacemos un país más eficiente en el comercio exterior, cómo eliminamos trabas, cómo desregulamos.

Entonces, todo eso debe ayudar a que el país sea mucho más competitivo.

Creo que este reto nos ayuda a entrar de fondo en esta reflexión. No desperdiciemos esta encrucijada para reinventarnos desde el punto de vista de competitividad del país.

En la Secretaría de Economía, si bien hoy es altamente conocida por el reto en materia de comercio internacional que representa el TLCAN, también tenemos cinco pilares fundamentales: el primero tiene que ver con el hecho de que debemos fortalecer las cadenas de valor a través de una política industrial, de fomento. En este tema deriva automáticamente el papel económico de las pequeñas y medianas empresas (pymes).

Nuestra segunda batería es nuestro trabajo en el mundo de las pymes y cómo tratamos de desarrollar instrumentos para favorecer su florecimiento. El tercero es todo este tema de diversificación y de comercio, en donde estamos modernizando nuestro acuerdo con Europa, relanzamos la Alianza del Pacífico con la apertura hacia el TPP, entre otras acciones.

Luego tienes otros dos frentes. El primero es la mejora del ambiente de negocios y de la regulación, de todo lo que tienes que hacer para seguir en la eliminación de trámites. Y el otro es la competencia en los mercados, en donde la Cofece (Comisión Federal de Competencia) ya es una institución autónoma para actuar en la búsqueda de este objetivo.

¿Qué sigue para Ildefonso Guajardo después de la negociación del TLCAN y mirando hacia 2018?

Cualquier plan de carrera está asociado a las experiencias personales de desarrollo. Las carreras tienen puntos de inflexión que puedes reconocer claramente, es decir, cuándo es que tu carrera fue relanzada. En mi caso puedo identificar esos puntos.

La calidad del trabajo que haces hoy es lo que definirá la actividad o responsabilidad que asumirás mañana.

Claramente, yo no tengo ninguna obsesión por ningún tipo de posición después de alguna fecha, porque lo que venga para un servidor dependerá de las cuentas que entregue en el trabajo que tengo hoy.

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