Dinamismo garantizado

FOTO: Grupo Expansión / Anylú Hinojosa-Peña

La expansión del sector no está contraindicada a políticas proteccionistas

Por: Sharay Angulo

La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos empezó a sentirse en la industria automotriz mexicana incluso antes de tomar posesión del cargo. El 3 de enero de 2017, la compañía estadounidense Ford anunció la cancelación de su plan de invertir 1,600 millones de dólares para construir una planta en San Luis Potosí que iba a generar 2,800 empleos. Mientras tanto, destinará 700 millones durante cuatro años para remodelar su planta en Flat Rock, Michigan, y crear 700 nuevos puestos de trabajo en Estados Unidos.

La mañana del anuncio, Raúl Martínez, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación (Canacintra) de San Luis Potosí, fue citado a una reunión en la Casa de Gobierno del estado con el gobernador, Juan Manuel Carreras, el secretario de Desarrollo Económico, Gustavo Puente Orozco, y el titular regional de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, Manuel Lozano Nieto. Alrededor del mediodía, él y otros representantes empresariales de la región recibieron la noticia de que la actividad de la planta estaba cancelada y que no podrían trabajar en ella “hasta nuevo aviso”.

Martínez calcula que esta decisión afectó a 10 empresas y destruyó 400 empleos del sector de la construcción que ya laboraban en el proyecto.

“Pero, en total, estimamos que entre 40 y 50 empresas fueron afectadas, porque otras que planeaban trabajar como proveedoras de Ford también se habían acercado para buscar y rentar terrenos alrededor para estar cerca de la operación. A estas nadie las liquidó ni les pagó los daños causados”, lamenta Martínez.

El anuncio bastó para que, de la noche a la mañana, se pusieran en entredicho las buenas perspectivas para la industria automotriz nacional, que en 2016 registró niveles históricos en ventas de vehículos ligeros, con un total de 1,603,672 unidades comercializadas y un crecimiento de 18.6% con respecto a 2015, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

En producción también se registraron cifras récord, con 3,465,615 vehículos ligeros fabricados, 2.0% más que las unidades manufacturadas en 2015.

A pesar de este panorama, las automotrices continuarán invirtiendo en fortalecer su presencia en el mercado mexicano para que puedan seguir presumiendo las “cifras azules”, coinciden expertos.

La fiesta debe continuar

Las armadoras, por sus características, planean sus inversiones con una perspectiva de largo plazo. Por ello, la gestión de un presidente que estará al mando, como máximo, ocho años, no transformará de forma radical su estrategia.

Bajo esta premisa —y dada la importancia del mercado interno y la ubicación estratégica de México—, los analistas descartan la posibilidad de que las marcas estadounidenses como Ford, General Motors (GM) y Fiat Chrysler Automobiles, cedan sus cuotas de participación frente a las firmas asiáticas y europeas.

La decisión de Ford de cancelar la edificación de la planta para ensamblar el modelo Fusion se basó en el comportamiento de sus ventas de vehículos en los últimos años, dice Huberto Juárez Núñez, experto en el ramo automotriz de la Facultad de Economía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Del total de 18.1 millones de vehículos producidos en 2016 en la región, 11.42 millones son camiones ligeros, mientras que la fabricación de automóviles de pasajeros cayó 6.6 millones de unidades en los últimos tres años, refiere.

“Entre General Motors, Ford y Fiat Chrysler, vendieron alrededor de 7.8 millones de unidades, y desde 2014 las tres marcas aumentaron anualmente sus ventas de camiones ligeros en detrimento de las de automóviles”, explica.

Esta caída en la venta de automóviles compactos explica por qué, en lugar de invertir 1,600 millones de dólares en una planta nueva en San Luis Potosí, Ford invertirá 200 millones para ampliar la línea de producción del modelo Focus en su planta de Hermosillo, que es complementaria a la de su planta de Wayne, en Michigan, agrega el académico.

Es “poco viable” que Estados Unidos pueda independizarse de las importaciones desde México en el mediano plazo, dice Óscar Silva, socio líder de la Industria Automotriz de KPMG México.

Manuel Nieblas, socio líder de Manufactura de Deloitte, calcula que luego del crecimiento en ventas de 2016, para este año el aumento será cercano a 6%.

A pesar del aumento en las tasas de interés para el financiamiento de autos, el representante de la AMDA aclara que éstos han sido “marginales”. Actualmente, la tasa para créditos automotrices se ubica en 13% anual sobre saldos insolutos. Además, la tasa fija sigue siendo atractiva en comparación con lo que había en el mercado hace cuatro años.

Las distribuidoras automotrices continúan invirtiendo en ampliaciones y modificaciones de imagen de sus concesionarios, así como abriendo nuevas agencias en función de las políticas que ya estaban programadas por las diferentes marcas.

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