¿Una nueva torre de Babel?

Por Mauricio Sáenz, Integrante del Comité Técnico Nacional  IMEF de Finanzas Corporativas

La torre de Babel es nombrada en el libro del Génesis en la Biblia, en donde se nos relata que en ese entonces: “La tierra tenía una sola lengua y unas mismas palabras” (Gen. 11:1), sus pobladores salieron del oriente y en una llanura en la tierra de Sinar donde se establecieron decidieron edificar una torre, “Cuya cúspide llegue al cielo” (Gen. 11:4). Jehová, molesto por la arrogancia de estos hombres, decidió confundirlos cambiándoles su idioma, “Para que ninguno entienda el habla de su compañero” (Gen. 11:7) y así no hubo forma de terminar el edificio; tal es la razón que la raíz de la palabra Babel signifique desorden o confusión.

Hoy observamos algo que ya forma parte de la cultura profesional mexicana en la que se utilizan definiciones o palabras de origen anglosajón. Esto se considera parte de los vicios del lenguaje, errores que cometemos al hablar o escribir y se consideran palabras o construcciones lingüísticas equivocadas, así como el uso inapropiado y abuso de barbarismos o vocablos extranjeros que escribimos mal o los pronunciamos de forma incorrecta.

Por otra parte, es cierto que hay términos —principalmente, técnicos—que carecen de un significado exacto en nuestro idioma. Por ejemplo, trade off, que se refiere a una compensación, cuando en realidad es algo más complejo, que indica una relación costo-beneficio.

Otro caso está en “escanear”, que podría ser utilizado como digitalizar. Si buscamos la palabra en el Diccionario de la Real Academia Española hallaremos que su significado es “pasar por el escáner”; al buscar escáner encontramos que no existe una traducción en español para esa palabra. En este caso vemos cómo la institución encargada de dictar las reglas de un idioma, adoptó una palabra de origen anglosajón a nuestro diccionario.

Así podemos constatar la costumbre, muy arraigada en nuestro medio, de utilizar barbarismos que no tienen traducción y usamos constantemente al hablar: approaches, dead line, hashtag; incluso tenemos vocablos como chance, score y récord, que son palabras que usamos habitualmente y que no tenemos idea de que son incorrectas. Es más, se está haciendo costumbre que en los puestos de nuestras tarjetas pongamos siglas como CEO, CFO y COO, que, en realidad, son vocablos extranjeros.

En este contexto, también vemos que conforme se mueva uno más hacia el norte de nuestro país, esta forma de hablar está más arraigada y el número de palabras utilizadas en estos términos es mayor.

Finalmente, habría que reflexionar sobre esta práctica empresarial cada día más acentuada en esos días y en nuestro país de utilizar palabras anglosajonas: ¿Debemos integrar palabras de otros países a nuestro idioma? o ¿debemos evitar hacerlo con el fin de que nuestro idioma conserve sus raíces?

Quizá haciendo conjeturas sobre el futuro podríamos preguntarnos si la globalización provocará que los idiomas se fusionen en uno universal o, por el contrario, que se regionalicen aún más. Las respuestas a estas y otras interrogantes sobre el tema se harán evidentes en unos años.

Be the first to comment on "¿Una nueva torre de Babel?"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*


Trece − 6 =