Branding en los cinco sentidos

Ya se permite, por ley, que en México se tramiten marcas no tradicionales, como las sonoras y las olfativas.

Por Mauricio Jalife*

Recientemente se realizó una reforma de suma relevancia en la Ley de Propiedad Industrial, misma que impacta el potencial de crecimiento de los negocios y sus marcas en México.

La concesión de cuatro marcas no tradicionales por parte del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), en los rubros de sonoras, olfativas e imagen comercial, da por iniciado este nuevo capítulo en la protección de signos distintivos en México, y materializa en estos primeros expedientes la reforma de mayo de 2019.

La incorporación de estos tipos de marcas a nuestro sistema de protección de signos distintivos no es cosa menor. En el mundo, estas formas de distintividad alcanzaron reconocimiento pleno en las leyes internas de múltiples países, y su inclusión era obligada para abatir el rezago que ya arrastrábamos desde hace al menos una década.

De hecho, esta reforma anticipa las obligaciones que sobre el particular aceptamos en el T-MEC y el TPP11. Lo que llama la atención, de entrada, es la respuesta significativa que las empresas mexicanas han generado ante la presencia de estas nuevas opciones, presentando un número relevante de solicitudes en pocos meses.

Ello da evidencia de dos factores: el primero, que cada vez más los empresarios nacionales tienen una vinculación estrecha con la legislación de propiedad intelectual, y se están volviendo usuarios recurrentes del sistema; la segunda, que existe una veta de creatividad empresarial, que es necesario reconocer, impulsar y proteger.

Si ese mismo efecto se pudiera trasladar a temas de innovación de tecnología, producción de software, nuevas aplicaciones y plataformas digitales, patentes verdes y modelos novedosos de negocio, podríamos estar inaugurando una era particular de las empresas en México, como creadoras de cadenas de riqueza a partir de su producción intelectual.

En el caso de las marcas olfativas, el primer registro correspondió a una pintura con olor a bambú. En el caso de las sonoras se trata del sonido de una cuchara de metal golpeando un vaso, otorgada al Gran Café de la Parroquia de Veracruz; y en imagen comercial, se otorgó a una maceta decorativa.

Esta variante de registros abre un abanico de posibilidades de protección a la creatividad, que incluye características distintivas de arquitectura y decoración de establecimientos comerciales.

Otra marca olfativa que fue registrada en este primer grupo, es la que corresponde a la masa para niños Play-Doh, de olor a vainilla, cereza y harina de trigo.

Quedan pendientes los casos de marcas táctiles, que si bien no están expresamente señaladas en la ley, parecen posibles al amparo de la nueva tendencia. Es deseable que el sistema pueda seguir avanzando y perfeccione los principios que la reforma incluyó, en particular, que sea promulgada la enmienda al reglamento de la ley, que deberá aclarar algunos puntos generales. Lamentablemente, la reforma al reglamento, ya en forma de iniciativa, quedó en suspenso en la anterior administración federal.

Puede ser que el contexto no parezca el más favorable para las empresas que diseñan negocios desde la innovación y la creatividad, pero es claro que el mercado actual es el mundo… y cuando despertamos seguía ahí.

*El autor es docente en el Diplomado para la Certificación de Finanzas Empresariales IMEF-CMCP, con certificación del IMEF, e impartido por la Universidad Anáhuac y Expansión con Neotraining: dcfe.neotraining.mx

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