Vientos optimistas, pese a la turbulencia

Por Melissa Dandelion

Pese a la posición de Donald Trump, presidente estadounidense, y su alza arancelaria contra insumos industriales chinos, así como la ofensiva conta Huawei, los inversionistas confían en que ambas potencias llegarán a un acuerdo satisfactorio. El mercado cree que, al final, las dos economías más grandes del mundo evitarán una guerra comercial. Esto favorece la estabilización del crecimiento global en los próximos trimestres, estima Esty Dwek, jefe de Estrategia Global de Mercados en Natixis IM.

Los especialistas calculan que, sobre su camino para proponerse para una reelección, el presidente estadounidense podría cambiar su enfoque hacia Europa y el sector automotriz, con el fin de asignar un nuevo rival para reafirmar sus valores partidistas.

No obstante, EU y Europa también podrían iniciar negociaciones para un acuerdo comercial en breve, lo cual podría retrasar la imposición de aranceles.

Las negociaciones

La Casa Blanca y el Kremlin buscan acuerdos comerciales que convengan a ambas partes. Sus gobiernos están inmersos en intensas negociaciones para terminar con una guerra comercial que se acerca a un año y que ha afectado negativamente los mercados mundiales.

Es de esperarse que la mayoría de los mercados continúen con alzas mientras se siga anticipando algún acuerdo comercial.

Sin embargo, es importante hacer notar que la administración de Trump tiende a crear muchas expectativas con sus declaraciones sobre las negociaciones logradas, más cuando se ven en papel no son tan profundas y suelen ser de corto alcance, lo que podría generar una decepción en el mediano plazo.

Durante abril y mayo se redujeron un poco las preocupaciones sobre el desempeño económico global, ya que la información económica de EU en dos indicadores clave resultaron positivas y mejores que lo esperado en marzo: la percepción de las empresas sobre el desempeño manufacturero (ISM) y el empleo no agrícola (China también reportó un buen dato manufacturero).

Sobre el empleo de EU, el ritmo de creación de trabajos se aceleró en marzo desde mínimos de 17 meses, lo que ayuda a aplacar los temores a una desaceleración brusca de la economía en el primer trimestre.

El mercado financiero ya tiene descontado una próxima desaceleración económica en el mundo y en EU, suficiente para garantizar una nueva postura de los bancos centrales a que ahora estén más propensos en aumentar estímulos monetarios en lugar de salirse de ellos (dovish).

Nuevas Rutas de la Seda

El presidente chino, Xi Jinping, se ha encargado de difundir  la imagen de una China abierta al comercio y a la economía global. El dirigente ha exhortado en varias ocasiones a rechazar el proteccionismo —con énfasis, desde la pasada reunión de Davos— y ha invitado a más países a unirse a su iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda, tratando de reducir las reticencias sobre este colosal programa de infraestructura.

Esta iniciativa, llamada oficialmente “el Cinturón (terrestre) y la Ruta (marítima)”, en chino, busca infraestructuras de transportes y de energía en  países de Asia, Europa y África. Lanzada en 2013 por Jinping, la iniciativa está financiada con inversiones o préstamos de varios cientos de miles de millones de euros.

Pero sus detractores consideran que favorece, sobre todo, a las empresas chinas, constituye “una trampa de la deuda” para las naciones beneficiarias y perjudica el medioambiente.

En este sentido, Sri Lanka, incapaz de cumplir con los pagos, tuvo que ceder a Pekín el control de un puerto por 99 años. EU, India, Japón y la mayoría de los países de Europa occidental mostraron hasta ahora cierto escepticismo.

Respondiendo a las críticas sobre la deuda, Jinping aseguró que las empresas y las leyes del mercado tendrán, a partir de ahora, un papel de liderazgo.

Sin embargo, esto no mermó el atractivo de la iniciativa china, refrendada por empresarios durante la cumbre, que firmaron acuerdos por valor de 64,000 millones de dólares (mdd), anunció Jinping.

“Debemos alentar la participación de más países y empresas, para agrandar el pastel de nuestros intereses comunes”, apuntó el presidente chino, durante una reunión ante dirigentes internacionales, a finales de abril pasado.

“Frente a este aumento de la resistencia desde hace año y medio y esta imagen de la deuda, China intenta reposicionarse y aportar un mensaje que tranquilice”, señala Nadège Rolland, analista en el gabinete estadounidense National Bureau of Asian Research. “Pero, después, habrá que ver cómo se traduce eso en los hechos”, recalcó. (Con información de AFP)

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