Las tabacaleras resurgen de sus cenizas

Acorralados por las regulaciones mundiales que previenen el tabaquismo, los grandes de la industria diversifican sus ingresos a través de la cannabis y del cigarrillo electrónico.

Por Doménica Abango

Para autorizar la venta de un paquete de cigarrillos, el comprador debe ser mayor de 100 años de edad. No, no es broma: es la propuesta que el legislador demócrata Richard Creagan propuso para que sea vigente en Hawai.

Se dice que el proyecto de ley tiene escasas posibilidades de ser aprobado, pero es una raya más al tigre que se ha encargado de poner contra la pared a la industria tabacalera, en prácticamente todos los países del mundo.

Pero el reptil del tabaco sólo cambia de piel. Así lo demuestran sus movimientos hacia nuevas industrias asociadas al verbo “fumar”: los cigarrillos electrónicos y su incursión en el imperio de la cannabis.

La era del e-Cigarro

Las autoridades sanitarias estadounidenses pusieron el grito en el cielo en diciembre pasado cuando se difundió que Altria, la tabacalera más grande de ese país —propietaria de Philip Morris que maneja las marcas Marlboro y Chesterfield, entre las más conocidas— compró 35% de Juul, una firma de cigarrillos electrónicos que ha crecido como la espuma. La transacción inyectó 12,800 millones de dólares (mdd), la inversión más cuantiosa en la historia de Altria. Fijó el valor de Juul en 38,000 mdd, poco más del doble de la start-up que no cotiza en bolsa.

Juul tiene una participación de mercado de 72% en el círculo de los consumidores del vapeo, según datos de Nielsen. Así denominan a la moda de “fumar” de unos tubos más semejantes a una USB que a un cigarrillo tradicional. Esos recipientes están cargados de sales de nicotina y saborizante, equipados con una pequeña batería que cuando se enciende, evapora una solución líquida que se aspira a través de una boquilla. En lugar de humo se emite vapor.

Lo que originalmente se concibió como un sustituto para dejar de fumar tabaco directo, pronto se convirtió en una moda que ha sido bienvenida especialmente por los adolescentes, a tal nivel que la agencia reguladora de medicamentos y sustancias biológicas de EU (la FDA) ya califica la tendencia como “epidémica”. Las cifras más recientes reportan que las ventas de Juul aumentaron 641% entre 2016 y 2017, según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EU.

“Estamos adoptando acciones para prepararnos para un futuro donde los fumadores adultos prefieren los productos no combustibles a los cigarros”, comentó Howard Willard, presidente y director general (CEO) de Altria, en el comunicado de la transacción con Juul.

Su contraparte en la start-up, Kevin Burns, comentó en el mismo documento: “La inversión de Altria es una señal de que nuestra tecnología nos ha dado una oportunidad verdaderamente histórica de mejorar la vida de las personas que fuman cigarrillos (tradicionales)”.

La empresa, creada hace solamente tres años en San Francisco, donde sigue teniendo su sede, ha experimentado un éxito impresionante con sus cigarros electrónicos y sus recargas de nicotina con aroma a frutas, mismas que encantan a los estudiantes de secundaria y preparatoria en EU: su uso se incrementó 78% en los últimos dos años, señalan datos de la FDA.

Uno de cada cinco adolescentes, al día de hoy, dice fumarlos o utilizar aparatos con batería para inhalar líquidos de nicotina. Fumar cigarros electrónicos ha alcanzado las proporciones más altas de la historia entre ese segmento: en total, 3.6 millones de jóvenes estadounidenses, y eso implica que uno de cada 20 alumnos en escuelas secundarias, consume cigarros electrónicos.

La start-up por ahora sólo vende sus productos en EU, pero señala que está por emprender ventas de una línea especial en otros países.

De hecho, la moda del cigarrillo electrónico va más allá de EU. Otras empresas que lo fabrican también se han vuelto populares en la Unión Europea (UE), con una promesa similar: fumar con menos presencia de nicotina, sin humo y con “sabores”.  De ahí que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) confirmó la prohibición progresiva de los cigarrillos aromatizados en los países miembros de la UE, de acuerdo con la directiva europea antitabaco adoptada en 2014.

El tribunal informó sobre su decisión como consecuencia de una queja de una empresa alemana, Planta Tabak, que fabrica y comercializa productos derivados del tabaco, que señaló que, en comparación con los cigarrillos de tabaco, los electrónicos gozaban de una mayor libertad de ventas. De ahí que se decidiera emprender medidas restrictivas, progresivamente, contra esos productos.

Además, con el objetivo de disuadir a los jóvenes del consumir tabaco, la directiva de la UE prevé la prohibición de los cigarrillos con aromas. También exige colocar advertencia sobre sus efectos en los dos tercios de las cajetillas, así como en los paquetes de tabaco. Un nuevo frente de regulación se ha abierto para las instituciones sanitarias de todos los países, así como una nueva oportunidad de negocio para las tabacaleras como Altria, que buscan continuar el negocio en un mundo integrado por unos mil millones de fumadores, de acuerdo con cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Vetas doradas, hojas verdes

La progresiva apertura de la cannabis (marihuana medicinal) ofrece mucho potencial. “Es un mercado virgen y es una tendencia que se está dando a nivel mundial, que ahora nos está llegando a nosotros, y que se está aceptando bien en otros países. No tendría por qué ser diferente en México”, comentó para la edición de enero pasado de la revista Expansión, Sergio García, director del despacho Seale & Associates México.

Para el especialista, las transacciones se van a detonar en el sector de la cannabis medicinal bajo un formato de asociación —firmas extranjeras haciendo tratos con mexicanas.

Un ejemplo de esto ya se dio en 2018, cuando la canadiense Aurora Cannabis compró Farmacias Magistrales, la primera empresa mexicana con licencia para importar productos medicinales que contienen THC, el principal psicoactivo de la marihuana.

En este sector nuevamente se nombra a Altria, que, a mediados de diciembre pasado, adquirió 45% de Cronos, grupo canadiense de marihuana medicinal, al invertir 1,800 mdd. Al comentar sobre esta adquisición, el fabricante de los cigarros Marlboro señaló, a través de Howard Willard, su CEO y vocero oficial: “Representa una nueva y emocionante oportunidad de crecimiento”.

Según el documento, la adquisición de parte del paquete de Cronos otorga a Altria la oportunidad de participar en un “sector global emergente”, que “se espera que crezca rápidamente en la próxima década”. Las actividades relacionadas con la cannabis han estado en auge desde que Canadá se convirtió en el segundo país más grande del mundo en permitir su uso recreativo. La transacción también es una oportunidad para que Altria invierta en productos “complementarios”.

El grupo estadounidense podrá designar a cuatro representantes para el consejo de administración de la compañía, integrado por siete miembros, y podrá comprar hasta 55% del capital durante los próximos cuatro años, a un precio de 19 dólares por acción.

Es decir, el mercado de la cannabis se extiende casi tan rápido como el del vaping, mientras la FDA lucha por prohibir las ventas de tabacos mentolados y saborizados, hechos que  provocaron el descenso en el valor de las acciones de las tabacaleras.

El uso del tabaco no desaparecerá de entre la población, pero, ciertamente, su tendencia de consumo es detrimental. Sin embargo, al mismo tiempo, nuevos formatos prometen grandes ventas de consumo en el horizonte: las vaporizaciones con cigarrillos tecnológicos y la legendaria marihuana en sus modalidades medicinal y recreativa, son minas para una industria que lucha desde hace décadas, a todo pulmón, para mantenerse a flote y con rentabilidad.

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