En Brasil llueve sobre mojado


Ese país enfrenta a su peor recesión económica en los últimos 80 años, además de un tenso clima político.


Redacción IMEF

Rescatar a la economía brasileña requerirá algo más que un esfuerzo olímpico. Brasil enfrenta una triple crisis: una complicada recesión económica, un escándalo de corrupción que involucra a altos funcionarios de los ámbitos económicos y políticos, y una crisis gubernamental que culminó con la destitución de la presidenta Dilma Rousseff.

La reacción inicial en los mercados financieros brasileños y emergentes tras la destitución de Dilma Rousseff ha sido positiva, pero no borra la incertidumbre en los inversionistas por la situación política y económica del país.

Brasil se enfrenta a su peor recesión económica en los últimos 80 años. El año pasado, su PIB cayó 3.8% y se espera que tanto este año como quizá el próximo continúe cayendo. La inflación se encuentra por arriba del 10%, la tasa de desempleo en niveles cercanos a 9%.

De acuerdo con un análisis publicado por CIBanco a mediados de mayo en curso, los inversionistas ven el tema de la destitución de Rousseff como favorable por dos razones: 1) ven que en Brasil existe un sistema oportuno de rendición de cuentas al más alto nivel y 2) que el vicepresidente Temer, actual interino para dirigir al gobierno, tiene más tendencias y convicción de derecha, lo que podría traducirse en políticas más pro-mercado para buscar recuperar el dinamismo económico del país sudamericano.

Cliente de México

Hasta el momento, prosigue el documento de CIBanco, el impacto a los mercados financieros mexicanos por la situación política en Brasil ha sido limitado, mostrando poco contagio (positivo o negativo) por el acontecimiento.

Actualmente, la moneda mexicana y las tasas de interés se han movido más por el comportamiento del precio internacional del petróleo y de la economía norteamericana que por otras razones.

Sin embargo, las empresas mexicanas que se han aventurado a vender sus productos o servicios a Sudamérica, en especial a Brasil, sí se han visto afectadas por la debilidad económica del gigante sudamericano.

Actualmente, Brasil es para México su segundo destino de exportaciones en América Latina, sólo detrás de Colombia. Les vende 3.8 mil millones de dólares (1% de las exportaciones totales), y las empresas mexicanas han invertido en Brasil con los años cerca de 50,000 millones de dólares (mdd).

Kof, América Móvil, Alsea, Bimbo y Rassini son ejemplos de empresas con actividad empresarial en Brasil, que ya han resentido efectos negativos por la difícil situación económica de la nación sureña.

“Por otro lado, la situación política y económica en Brasil abre una oportunidad para que México logre diferenciarse favorablemente entre los inversionistas. A pesar de las dificultades, México muestra una mayor estabilidad económica y política que la mayoría de las economías emergentes”, concluye el análisis de CIBanco.

Todo está por definirse. En este verano se celebrarán en esa nación los XXXI Juegos Olímpicos, mientras que, por ahora, el vicepresidente Michel Temer funge como cabeza de gobierno, de manera temporal, mientras se sigue un plazo de investigación de hasta 180 días que concluirá en un nuevo debate en el Senado y en una votación que será ya definitiva.

En esa votación será necesario para destituir a la presidenta el apoyo de al menos 2/3 de los Senadores. En caso de destituirla, Temer completará el período restante como presidente de Brasil.

La moneda está en el aire.

 

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