¿Efectivo o tarjeta? Esa es la cuestión

Con información de cnnexpansion.com

En el mundo actual, los fajos de billetes ceden su lugar a simples dígitos de computadora. Los pagos ya casi no implican el conteo de papel moneda, sino más bien el simple deslizamiento de una tarjeta por un lector electrónico o el tecleo en una computadora.

Esta tendencia también está asociada con una disminución de la inseguridad pública. Informes del Nation Bureau of Economic Research, muestran que en ciudades donde los medios electrónicos de pago son más usados, crímenes como robos y asaltos se redujeron 9.8 %.

Por otro lado, de acuerdo con Moody’s Analytics, la generalización de los medios electrónicos de pago tiene repercusión positiva en las tasas del PIB, pues podrían significar un crecimiento anual de entre 0.4 y 0.5 %.

Pero estas bondades no sólo valen para las superpotencias, porque en países en desarrollo también existen programas para disminuir el uso de dinero contante y sonante. Un caso es Kenia, que ha logrado elevar a 25% del PIB un sistema de pagos por medio de teléfonos celulares. O más cerca, en el pueblo de Concepción, Colombia, se ha instrumentado un programa piloto para desaparecer el uso del efectivo que podría imitarse en otras pequeñas comunidades.

Sin embargo, México aún no se monta sobre esta ola modernizadora y prefiere el uso de billetes y monedas. De acuerdo con datos de MasterCard, 96 % de las transacciones comerciales en el país todavía se llevan a cabo en efectivo. En contraste, a nivel mundial, el 54 % de las compras al menudeo se hacen por medio de algún medio electrónico de pago: tarjetas de crédito y débito o transferencias bancarias.

Manuel J. Molano, director general adjunto del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), considera que una economía vanguardista es responsabilidad de todos los actores que participan en la dinámica social. “Se tienen que coordinar esfuerzos para que incentivar el uso de la banca, ya que genera competencia en los bancos y se pueden tener beneficios sociales”, afirma Molano, quien también reconoce que el acceso al sistema financiero puede acelerar los mecanismos de desarrollo, porque tener una cuenta bancaria es el primer escalón para obtener un crédito.

Por otro lado, es peligroso apostar únicamente por los medios tradicionales de pago, pues el anonimato relacionado con el dinero en efectivo lo hace muy atractivo para las actividades ilícitas, porque no deja huella en el sistema financiero, según el especialista del IMCO.

En promedio, la economía informal representa el 39 % del Producto Interno Bruto (PIB) en los países que dependen mayoritariamente del efectivo. Esto porque para algunos resulta atractivo no usar medios electrónicos para que las autoridades no se enteren sus actividades económicas. El empleo de efectivo facilita el modus operandi de los evasores de impuestos.

Es clara la inercia de la modernidad y la voz de los expertos que nos invitan a no parar en mientes en el uso de la tecnología, pues los medios electrónicos de pago son más seguros, convenientes y eficientes.


7 propuestas pare reducir el uso del efectivo

  1. Aprovechar las políticas sociales para fomentar la inclusión financiera.
  2. Incentivos fiscales para las empresas para que adopten las Terminales Punto de Venta (TPV).
  3. Los tres órdenes de gobierno deben poner el ejemplo y reducir al máximo el uso del efectivo en sus transferencias y pagos.
  4. Cambiar la Ley Monetaria y no obligar a los establecimientos a aceptar el dinero en efectivo.
  5. Cobrar cuotas proporcionales por retirar efectivo en cajeros para desincentivar el uso del mismo.
  6. Establecer límites más restrictivos de retiro de efectivo, en cajeros.
  7. Eliminar la circulación de billetes de alta denominación (billetes de 500 y 1000 pesos).

Fuente: IMCO

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