Nueva década, nueva vorágine económica


2020 comenzará bajo una perspectiva de estancamiento mundial y con perspectivas de disrupción productiva, especialmente en el mercado laboral.

POR DOMÉNICA ABANGO

La economía mundial se está desacelerando a su nivel más alto desde la crisis de 2008, arrastrada por tensiones comerciales que derribaron la confianza de las empresas y la inversión, pero también por lo que se advirtió desde el foro de Davos en este 2019: los beneficios que se han obtenido en las distintas economías del mundo no han logrado transmitirse a la población, por lo que hay altos niveles de descontento social en diversos países.

La advertencia que traza la ralentización mundial más marcada de la última década es del Fondo Monetario Internacional (FMI). “Con una desaceleración sincronizada y una recuperación incierta, la perspectiva global sigue siendo precaria”, dijo Gita Gopinath, economista en jefe de la entidad.

Y esta tendencia permea las proyecciones no solamente de los próximos 12 meses, sino la perspectiva a mediano plazo para la década que comienza. De acuerdo con Igor de Maack, gestor de fondos de DNCA, filial de Natixis IM, influirá en el ambiente laboral.

(Durante los próximos 10 años) “Las empresas enfrentarán una volatilidad cada vez más significativa en su fuerza laboral y se verán tentadas a reemplazar a sus bases con máquinas —por ejemplo, con el cierre de sucursales bancarias locales— y, como resultado, correrán el riesgo de ser boicoteadas por consumidores que probablemente serán más ‘humanistas’. Los reguladores se verán motivados a romper los monopolios online (Amazon, Uber, etcétera) para mantener la armonía en el mundo laboral”.

En el informe “Perspectivas de la economía mundial” (WEO), el FMI recortó en 0.2 puntos porcentuales la proyección de crecimiento para 2019, para quedar en 3%. La entidad también recortó sus proyecciones para 2020 en 0.1 puntos, y lo dejó en 3.4%.

“Con un crecimiento de 3% no hay espacio para errores de políticas y hay una necesidad urgente que los responsables procedan a desescalar cooperativamente las tensiones comerciales y geoestratégicas”, declaró Gopinath, del FMI.

En este contexto, ese organismo internacional recortó sus previsiones para el crecimiento de América Latina a 0.2% para 2019,  y a 1.8% para 2020.

“Hoy, una parte más grande de la economía mundial se mueve de una forma sincronizada, pero el crecimiento se está desacelerando: en 2019 será menor para el 90% de los países. La economía global se encuentra en una desaceleración sincronizada”, señaló Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI.

Gopinath, por su parte, ha señalado que, en la coyuntura, los grandes bancos centrales han tomado pasos para suavizar el golpe recortando las tasas de interés, sin lo cual la desaceleración podría haber sido más marcada, dijo.

Sin embargo, la economista advirtió que: “La política monetaria no puede ser el único juego” y que varios países —entre ellos Alemania— deberían aprovechar las tasas para realizar inversiones para apuntalar el crecimiento.

El organismo internacional señala que, en parte, la desaceleración se ha reflejado también en una menor venta de automóviles, en todo el mundo. Para el experto de Natixis esto es también un indicio de una importante transformación de la economía para los próximos años: se dejará atrás elementos como el carbón y el combustible fósil, por regulaciones climáticas. “Esto es algo que toda economía enfrenta hoy”, señala el análisis de Igor de Maack.

El giro hacia una industria baja en carbono requerirá una inversión calculada en 50,000 millones de dólares (mdd) en inversión para “regular” procesos altamente contaminantes. “El costo de los bienes y servicios aumentará (…) este proceso podría desencadenar la inflación que los bancos centrales batallan tanto en generar”.

Georgieva, del FMI, también se ha referido a la crisis por el cambio climático y dijo que requerirá un cambio en los sistemas de impuestos nacionales, que incluya un aumento en los gravámenes sobre las emisiones de carbono.

Sociedad en ebullición

Sin embargo, el comercio no es el único motivo para explicar una desaceleración global. El informe del FMI destaca que en la economía de China, el crecimiento se está moderando por el hecho de hacerse más lenta la demanda interna.

Otras grandes economías como Brasil, India, México, Rusia y Sudáfrica también se están desacelerando por motivos “idiosincráticos”, aunque el Fondo espera una recuperación hacia 2020. Bolivia, Chile, Líbano, Hong Kong, Cataluña, Francia… son los países cuyos gobiernos están siendo asediados para sanar las heridas de los más vulnerables y desfavorecidos o para ofrecer una pequeña medida de libertad adicional a personas cada vez más limitadas, y la lista crece cada mes.

En este contexto, el Banco Mundial ya había anotado, que la economía en América Latina y el Caribe está nuevamente en una fase de “desempeño deslucido”, frente a una desaceleración “más autoinfligida que importada”, remarcó.

 

Be the first to comment on "Nueva década, nueva vorágine económica"

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*


uno × uno =