Iluminando el desarrollo de las localidades mediante sucursales bancarias

Por Daniel A. Miranda, Cristóbal Domínguez y Mauricio A. Ortega García, ganadores del XXXV Premio Internacional de Investigación Financiera IMEF-EY 2019, categoría de investigación financiera empresarial.

La literatura económica ha encontrado consistentemente una relación positiva entre el desarrollo del sistema financiero y el desarrollo económico. En particular, los países con sistemas financieros más desarrollados suelen mostrar niveles de ingreso per cápita mayores.

Por lo anterior, es común que las economías en desarrollo continúen prestando especial atención a las políticas enfocadas a promover el crecimiento de su sistema financiero. En el caso de México, han sido diversos los esfuerzos para incentivar el desarrollo del sistema financiero, sin embargo, son pocos los mecanismos que han probado su efectividad, por lo cual, es común que se continúe en la búsqueda de propuestas para incentivar a este mercado.

A pesar de lo anterior, México continúa siendo un país con un sistema financiero reducido. El país presenta niveles de financiamiento interno al sector privado menores que otras economías emergentes como Colombia, Brasil y Chile, lo cual se refleja en la escasa infraestructura financiera. El número de sucursales bancarias por adulto es de los menores en su comparativo internacional tanto contra economías emergentes como desarrolladas, lo cual se ha traducido en una baja penetración de los servicios financieros. Mientras que en México menos de la mitad de la población cuenta con alguna cuenta de ahorro en banco, en la mayoría de las economías desarrolladas casi la totalidad de la población cuenta con este tipo de productos financieros.

En este sentido, si se desea que el sistema financiero tenga un desarrollo adecuado, es necesario que las personas tengan canales adecuados para acceder al sistema financiero en condiciones positivas. Si bien, recientemente los canales electrónicos se han convertido en uno de los principales medios de acceso a los servicios financieros para una parte importante de la población, las sucursales físicas continúan jugando un papel relevante tanto para personas como para las empresas del país. Lo anterior se acentúa en las localidades menos desarrolladas, donde las limitaciones tecnológicas y/o económicas pueden frenar el uso de las nuevas tecnologías. En estos casos, la presencia de una sucursal física puede ser un aliciente adecuado para que más personas y empresas accedan a servicios financieros que les permitan hacerse de los recursos necesarios para desarrollar sus actividades o acceder a bienes de forma eficiente.

Múltiples estudios ofrecen evidencia de que contar con infraestructura bancaria puede tener efectos positivos en los ingresos y el empleo de las localidades. Además, las sucursales ofrecen una mayor variedad de servicios que las permitidas en otros canales como son los cajeros y corresponsales financieros, los cuales, a pesar de ofrecer servicios de retiro y depósito, tienen efectos limitados en la inclusión de nuevas personas al sistema financiero.

En este contexto, el objetivo de este estudio es analizar si la exposición a una sucursal bancaria tiene efectos positivos sobre la actividad económica de la localidad en donde ésta se encuentra. Considerando que no existen estadísticas para medir la actividad económica a nivel de localidad con una periodicidad adecuada, se utiliza el nivel de luminosidad, obtenido de las imágenes satelitales que el NCEI de los Estados Unidos reporta mensualmente, como proxy de la actividad económica. Este enfoque ha sido utilizado anteriormente para analizar economías locales en diversas regiones del mundo y ha mostrado ser un buen indicador de la actividad económica tanto a nivel nacional, regional y local. Para lo anterior, se utiliza como mecanismo de identificación la apertura de una sucursal bancaria.

Para identificar la apertura de nuevas sucursales, se construyó una base de datos a partir de la base de datos de Inclusión Financiera, publicada trimestralmente por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y los reportes que los intermediarios financieros envían periódicamente a esta institución, en los cuales se incluye la geolocalización de los puntos de acceso físicos, incluyendo su latitud y longitud (en UTM), lo que permite localizarlos en la cartografía de INEGI a través de software de Sistema de Información Geográfica (GIS, por su siglas en inglés).

Si bien existe una gran variedad de intermediarios financieros, los cuales cuentan una diversidad de infraestructura para ofrecer sus servicios, existen varias razones para concentrarse en las sucursales bancarias por encima de otros canales de acceso a servicios financieros.

En primer lugar, de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Financiamiento de la Empresas (ENAFIN) 2015, para cerca del 80% de las empresas las sucursales siguen siendo el principal canal por el cual realizan sus operaciones financieras, por encima de los medios electrónicos, los cajeros y los corresponsales. Además, de acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) 2018, el 43% de los adultos en el país utilizan las sucursales del sistema financiero. Lo anterior podría explicarse porque las sucursales permiten la adquisición tanto de productos de ahorro y crédito, lo que no ocurre necesariamente con otros canales como los corresponsales o los cajeros, cuyas operaciones permitidas son más limitadas.

En segundo lugar, aunque el uso de corresponsales se encuentra en niveles similares al de sucursales, las operaciones que se realizan en estos muestran que no son un canal mediante el cual las personas sean incluidas en el sistema financiero, sino que son atienden las necesidades de los individuos ya incluidos en el sistema. Sólo el 1% de las operaciones en corresponsales son aperturas de cuentas.

Uno de los principales problemas para identificar el impacto de una sucursal bancaria es el problema de endogeneidad. Los bancos no ubican sus sucursales de forma aleatoria. Su localización es una decisión de negocio importante que requiere una inversión fuerte de recursos y la consideración de que la zona donde se ubica, y las zonas cercanas ofrezcan oportunidades de crecimiento. Por tanto, las sucursales suelen ubicarse en lugares con un nivel de desarrollo mínimo y no se ubican en lugares con alto rezago económico.

Para solventar el problema de endogeneidad, se utiliza la metodología de análisis de proporciones o propensity score matching. En términos básicos, la metodología consiste en emparejar unidades de tratamiento, consideradas como aquellas localidades que presentaron la apertura de una localidad de forma permanente (que no haya cerrado intermitentemente) entre 2012 y 2017, con unidades de control, aquellas que no recibieron sucursal en el mismo periodo. La dificultad en este tipo de procedimientos radica en que es necesario que ambas unidades tengas características similares previo a la intervención (en este caso la apertura de la sucursal).

Los resultados de la investigación sugieren que contar con una sucursal bancaria genera un efecto positivo en la actividad económica de las localidades, considerando la luminosidad promedio como su proxy. Además, el efecto parece darse en el corto plazo y ser de una sola vez, ya que, la magnitud el efecto es relativamente constante aún después de 1 o más años posteriores a la entrada de la sucursal. Finalmente, existe evidencia que el efecto es local. Esto último, dado que la magnitud del efecto estimado se reduce paulatinamente conforme se incrementa la superficie del área de influencia.

En particular, el efecto parece estar limitado a una distancia de hasta 3 km. alrededor de la ubicación de la sucursal. Si bien este documento no ofrece una interpretación directa del efecto estimado, los resultados ofrecen evidencia de que las localidades expuestas a una sucursal bancaria presentan un impulso positivo sobre su actividad económica, el cual es persistente aún años después de la llegada de la sucursal.

Cabe que señalar que, investigaciones posteriores serán necesarias para entender los canales por los cuáles las sucursales bancarias propician el desarrollo económico de las localidades en México. Por ejemplo, los resultados de las investigadoras Bruhn & Love (2014) sugieren que el canal se relaciona principalmente con la actividad informal, lo que no es necesariamente positivo considerando que la población en informalidad se encuentra más vulnerable debido a un limitado acceso a prestaciones y mayor inestabilidad de ingresos. En este sentido, estudiar el efecto de la exposición a una sucursal sobre la apertura de empresas formales será relevante para entender la dinámica del desarrollo del sistema financiero y la actividad industrial a nivel local.

Por otro lado, el análisis actual no ha considerado las diferencias en planes de negocio de los bancos establecidos por primera vez en las nuevas localidades, lo que podría impactar de forma significativa la forma en que la exposición afecta a las localidades. Por ejemplo, bancos especializados en el negocio del crédito al consumo pueden tener efectos positivos en la reducción en la pobreza al incrementar el acceso de la población en una localidad a bienes duraderos, pero podrían tener efectos muy limitados en el empleo formal, como sugieren los resultados de Bruhn y Love (2014), quienes analizaron el caso de la apertura de sucursales de Banco Azteca. Por su parte, bancos especializados en el crédito empresarial podrían impulsar positivamente las cadenas de producción presentes en las localidades, impulsando el empleo formal e incrementando las posibilidades de consumo de su población.

Finalmente, los resultados de esta investigación tienen implicaciones interesantes en materia de política pública. Debe tenerse en cuenta que abrir una sucursal bancaria es una decisión de negocio que puede implicar altos costos para la banca privada, lo que hace poco factible que estas instituciones se expandan a regiones de desarrollo económico limitado. Esto abre un espacio tanto para el diseño de políticas que incentiven a los intermediarios financieros privados a aumentar su infraestructura hacia localidades no cubiertas, como para que la banca de desarrollo expanda sus operaciones y atienda regiones marginadas a través de sucursales. Sin embargo, el uso de la banca de desarrollo debe ser integral, e incluir la posibilidad no solo de que más personas tengan acceso a cuentas de depósito sino también a productos de crédito adecuados a las necesidades de las personas y empresas de las localidades atendidas.

PAPER DE NUESTRA EDICIÓN FEBRERO-MARZO 2020.

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