Evolución digital y estrategia empresarial

Por Antonio Gil, Presidente del Grupo IMEF Valle de Toluca y Martín J. del Castillo, Vicepresidente de Innovación del Comité Técnico Nacional IMEF de Dirección Estratégica.

Uno de los factores de mayor impacto en la actual dinámica empresarial es la evolución digital como medio para alcanzar ventajas estratégicas sostenidas, acordes a los objetivos de crecimiento de las empresas.

En el IMEF estamos convencidos de que la implementación de las tecnologías digitales es determinante para el incremento de la productividad, mejorando los procesos internos e incrementando las habilidades del capital humano.

El beneficio económico de la transformación digital depende de cada modelo de negocio, y de los procesos que sean afectados con los cambios; sin embargo, es una verdad absoluta que el no adaptar la empresa a la revolución industrial que se está experimentando, le hará perder competitividad y seguramente participación de mercado, con las consecuencias que esto conlleva.

Las tendencias en evolución digital apuntan a la utilización de Inteligencia Artificial, Computación en la Nube, Internet de las Cosas (IoT), Ciberseguridad y Análisis de Datos (Big Data), que en su conjunto constituyen la corriente denominada Transformación Digital y suponen un grado previo de madurez tecnológica.

Es necesario que su adopción, por adquisición o por reemplazo, esté justificada en el mapa estratégico de la empresa, a fin de identificar los objetivos estratégicos que se apalancan y la generación de valor esperada.

La evolución digital llevada a un objetivo estratégico gana el beneficio de una gestión periódica formal incluye: planeación, diseño y medición de indicadores de avance o desempeño, discusión por el grupo directivo de líderes responsables de los objetivos estratégicos, alineación de todas las partes involucradas y acuerdos en la toma de decisiones para asegurar el desarrollo, continuidad y generación de valor.

Un aspecto relevante en su ejecución es la previsión del presupuesto que asegure su realización a través de las diferentes etapas del objetivo y del tiempo, muy probablemente multianual.

Estudios de inversión en tecnología en organizaciones mexicanas, revelan que el porcentaje de inversión predominante en el rubro digital, es mayor a 5% y hasta 10% sobre los ingresos. El beneficio económico de la evolución digital depende de cada modelo de negocio y de los procesos que sean afectados con los cambios. Sin embargo, es una verdad absoluta que no adaptar la empresa a la evolución que se está experimentando, le hará perder competitividad y seguramente participación de mercado, con las consecuencias que esto conlleva.

Es importante conocer los alcances a nivel empresa. Se recomienda identificar los puntos relevantes donde la evolución digital tendrá impacto.

Al tomar como referencia las cuatro regiones del mapa estratégico, los puntos relevantes a considerar se encuentran en Recursos (Capital Humano, Información), Procesos de Negocio Clave (que apalancan significativamente el logro de los objetivos estratégicos), Clientes (y sus elementos asociados: Servicios, Productos, Precios, Marca, Demanda, Mercados, Competencia) y Resultados Financieros.

Los líderes encargados de ejecutar la estrategia deben identificar el comportamiento de las áreas relevantes, sus riesgos implícitos, los puntos de control para cada uno, y en su caso, asociar a la ejecución de la estrategia, iniciativas como administración del cambio, administración de proyectos y administración de riesgos.

Por consiguiente, la implantación del objetivo estratégico de evolución digital es un proceso exponencial, comparado a la dinámica lineal de la empresa, y requiere un manejo dedicado que asegure la continuidad en el cumplimiento de la misión, el logro de la visión y la generación de valor para todas las partes interesadas.

PAPER DE NUESTRA EDICIÓN FEBRERO-MARZO 2020.

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