La delincuencia le cuesta al sector empresarial 147,000 mdp al año

FOTO: Staff de El Economista

Establecimientos industriales y el sector servicios son los más afectados; robo o asalto de mercancía, dinero, insumos o bienes son los delitos que más padecen las empresas, aunque en Guanajuato, Baja California Sur, Nayarit, San Luis Potosí y Michoacán lo que más padecen es la extorsión.

Por Diego Badillo

El costo directo de la delincuencia y la violencia a las empresas en México se estima en 147,301 millones 272,981 pesos al año, lo que representa alrededor de 0.7% del Producto Interno Bruto (PIB) nacional.

De acuerdo con el análisis Estimaciones de Costos del Delito y la Violencia para el Sector Privado en México y la Importancia de su Participación en la Prevención de la Violencia como Estrategia de su Modelo de Negocios a Largo Plazo, publicado en junio del año pasado por la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por su sigla en Inglés), si además del costo directo a las empresas se considera el costo total a las personas, los gastos directos e indirectos del gobierno, así como los gastos de la autoridad en contención, el impacto económico del delito y la violencia es de alrededor de 1.52 billones de pesos, 6.8% del PIB nacional.

El documento, que estima los costos para el 2018, plantea que, si se considera dividir el impacto económico del delito y la violencia entre el total de empresas o unidades económicas del país, 5 millones 78,737, el costo anual por cada empresa es de 298,834 pesos.

Si se considera que existen 11,528 empresas grandes, es decir, mayores a 251 empleados —las cuales producen 60% del PIB Nacional—, el costo para cada una de ellas alcanza un total de 131 millones de pesos anuales.

Lo grave de los resultados de ese ejercicio es que, si el delito y la violencia continúan su curso actual, para el 2030 el costo total pasará a 4.5 billones, con lo que la parte proporcional del PIB pasará de 6.8 a 15 puntos porcentuales.

Eso quiere decir que entre el 2018 y el 2030 la violencia tendrá un costo acumulado de 35 billones de pesos. Además, de continuar el delito y la violencia como hasta ahora, entre el 2018 y el 2030 el costo por cada empresa pasará de 298,000 a más de 650,000 pesos cada año.

El documento plantea tres escenarios en la materia para el futuro. En el primero, si se mantuviera la violencia actual, en el 2030 el costo total llegaría a 4.5 billones de pesos anuales; si disminuye sería de 1.7 billones, y si aumenta podría ascender hasta 7.1 billones de pesos.

Por ello, el documento concluye que la disminución de la violencia y la inseguridad deben convertirse en una prioridad para el Estado mexicano y en un objetivo aspiracional, tanto para la población en general como para los empresarios.

Una de cada tres empresas son víctimas de delito al año

En México, uno de los mejores instrumentos que permiten conocer la percepción de este problema es la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas (ENVE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que se realiza cada dos años.

De acuerdo con la más reciente, publicada en octubre del 2018, se estima que en México 33.7% de las empresas (unidades económicas) fue víctima de algún delito durante el 2017, año del que son los datos que analiza ese instrumento.

Comparado con los resultados de esa misma encuesta realizada con anterioridad, se observa una diferencia de 1.8 puntos menos que en el 2015, cuando el porcentaje era de 35.5% y de 3.7 puntos si se compara con el 2011 cuando el indicador fue de 37.4 por ciento.

Por otra parte, la ENVE refleja que38.4% de las empresas del sector comercio fueron víctimas del delito, 30.6% del sector industrial y 29.3% de servicios.

Según los resultados de la misma encuesta, en años anteriores, en los tres casos el porcentaje de víctimas de delito bajó ligeramente.

Si sólo se analizan los datos en función del tamaño de las empresas, se observa que 59.3% de las empresas grandes fueron víctimas del delito, 61.5% de las medianas, 51.4% de pequeñas y 32.9 de las microempresas. Incluso, si se toman en cuenta las últimas cuatro encuestas se observa que entre más grandes son tienen mayor vulnerabilidad.

Empresas de industria y servicios, las más atacadas por la delincuencia

Los establecimientos industriales y el sector servicios son los que concentran el impacto delictivo. Además, a partir del 2013 los comercios y los servicios han registrado incrementos en el padecimiento de delitos. A escala nacional, el tipo de delitos que más enfrentan las empresas son robo o asalto de mercancía, dinero, insumos o bienes, aunque en Guanajuato, Baja California Sur, Nayarit, San Luis Potosí y Michoacán el delito más frecuente es la extorsión; en Querétaro es el fraude; en Jalisco el robo hormiga, y en Hidalgo los actos de corrupción.

En cuanto a la extorsión, cada año se cometen alrededor de 525,000 delitos de este tipo, lo que representa una tasa de 1,150 casos por cada 10,000 empresas; en 86.9% de los casos son telefónicas.

La encuesta también refleja la poca confianza de los empresarios en las instituciones encargadas de procurar e impartir justicia: sólo 15.7% de los delitos contra empresas son denunciados y, de éstos, únicamente en 85.6% se inició una averiguación previa o carpeta de investigación.

En el 2006, al final del gobierno del presidente Vicente Fox, se registraron 57,098 casos, cifra que se incrementó a 74,134 en el 2012 al final del sexenio del presidente Felipe Calderón, y a 110,919 en el 2018, al final del sexenio del presidente Enrique Peña Nieto. En el 2019 bajó a 110,890, 0.03% menos que el año anterior.

En tanto, el robo a transportista tuvo un descenso de 5.7%, al pasar de 12,369 casos a 11,657. Ese delito había mantenido un incremento constante desde el 2016. En el 2015 se denunciaron 6,641 casos, y en el 2016 pasó a 8,599, y luego escaló a 12,363 en el 2018. Cinco entidades (Estado de México, Puebla, Michoacán, Nuevo León y San Luis Potosí) concentran 83.3% del total nacional de robo a transportistas.

Los efectos son contundentes: Francisco Rivas

El director general del Observatorio Nacional Ciudadano, Francisco Rivas, afirmó que es un hecho que la inseguridad en el país está afectando a la actividad productiva, y un ejemplo contundente es que el 2019 registró la mayor tasa de robo a negocio en la historia.

El especialista comentó que la extorsión es uno de los delitos que más afecta a las empresas, pero lamentablemente no existen datos desagregados de extorsión presencial y telefónica, la cual suele ser asociada a engaños, pero lo que sí se sabe es que el 2019 cerró como el peor año de la historia en esa materia.

Además, indicó que muchos empresarios son víctimas de secuestros, fraudes e incluso homicidios, lo cual también debe contemplarse como delitos que afectan a las empresas.

Comentó que, en el caso de robo a transportistas de carga, si bien existen cifras del SESNSP, tienen problemas porque a veces no se sabe si lo que contienen las carpetas de investigación son investigaciones sobre mercancía robada, vehículo robado, chofer secuestrado o desaparición del chofer.

A manera de ejemplo mencionó que la minería enfrenta una alta incidencia de extorsión presencial, lo mismo que empresarios agrícolas como aguacateros y limoneros.

Llamó la atención en que las grandes empresas trasnacionales cuentan con planes y programas para enfrentar la delincuencia, lo cual no es el caso de las pequeñas y medianas empresas.

Además, destacó que no es la misma situación que enfrenta, por ejemplo, una empresa de Iztapalapa que la que enfrenta una de Ciudad Juárez, porque los fenómenos delictivos se manifiestan de manera diferente. Por ello, lo que debe hacerse es generar políticas públicas diferenciadas.

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