Muchas voces, un objetivo: Economía incluyente

Panel del sector privado en Convención IMEF (de izq. a der.): Ángel García-Lascurain, Presidente Nacional IMEF; Carlos Salazar, Presidente del CCE; Claudia Jañez, Presidenta del CEEG y Luis Niño De Rivera, Presidente de la ABM.

 

La situación que atraviesa México ha sido objeto de preocupación y ocupación del IMEF que históricamente realiza propuestas que contribuyan al crecimiento y desarrollo del país. En su XLVIII Convención Nacional reunió a líderes de los sectores público y privado, académicos y representantes de organismos internacionales para presentar sus propuestas y tener una economía que incluya inversión con crecimiento y enfoque social; los planteamientos son replicados en diferentes canales para hacer eco de un tema de todos los mexicanos.


 

El objetivo del evento del IMEF fue claro: presentar alternativas para transitar hacia un capitalismo social o incluyente o progresivo que reconozca la importancia de la inversión privada como el generador fundamental del empleo y desarrollo económico, pero sin perder de vista el desarrollo de las personas, la comunidad y el medio ambiente.

A este objetivo se sumaron 46 ponentes en ocho conferencias magistrales, cuatro paneles y cuatro conferencias que versaron sobre la Prosperidad incluyente en México; Capitalismo consciente y su aplicación en América Latina; La actividad privada en una economía incluyente; Capitalismo progresivo en la era post-pandemia; Propuestas de economía incluyente: la experiencia de Europa; y Los desafíos del crecimiento sostenible e incluyente en América Latina, entre otros temas relacionados.

Entre las propuestas de los conferencistas destacaron las de Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía; Santiago Levy Algazi, Presidente de la Asociación de Economía de América Latina y el Caribe; y Ricardo Hausmann, Director del Centro para el Desarrollo Internacional, además del mensaje de Alfonso Romo, Jefe de la Oficina de la Presidencia quien resaltó lo que requiere el país: certidumbre para activar la inversión, es decir, no cambiar las reglas del juego; inversión privada para salir de la crisis; invertir en tecnología para no desperdiciar ninguna inversión; y ver al país con claridad: “No podemos manejar un país que está decreciendo alrededor del 9% como si estuviéramos creciendo al 9%”, dijo.

En su conferencia Stiglitz dejó ver su sesgo neokeynesiano, en el que la intervención del gobierno no solo es bienvenida, sino necesaria para que las economías de mercado funcionen de mejor manera. El Premio Nobel platicó sobre cinco temas: la pandemia Covid-19 y su impacto económico desigual; la importancia de instrumentar políticas de salud y macroeconómicas adecuadas; la importancia de reenfocar a la humanidad hacia la economía del conocimiento; aprovechar el cambio estructural; y recomendaciones de política económica y energética para México. Sumando los cinco puntos, el mensaje de Stiglitz fue claro: los países deben impulsar medidas para el crecimiento a largo plazo para lograr la buena distribución de la riqueza porque ésta contribuye al crecimiento económico, «al crear mayor igualdad se reduce la pobreza».

Sobre la desigualdad Ricardo Hausmann destacó que el mundo es muy desigual y esto causa frustración, lo que ha dado pie al surgimiento de liderazgos populistas en varias latitudes; “sin embargo, el populismo no es la solución. Hay una diferencia importante entre redistribución e inclusión (conectarte para que seas productivo vs. compensarte por tu exclusión). Las personas que reciben dinero porque han sido excluidos de las oportunidades no resuelve el problema”. Su propuesta es juntar el conocimiento para potenciarlo; se trata de, como en el Scrable, juntar muchas letras para formar muchas palabras.

Los mensajes anteriores se pudieron contextualizar en el mensaje de Santiago Levy, quien dijo que México aún está a tiempo para aplicar políticas agresivas en el gasto público para limitar la profundidad de la recesión y acelerar la salida de la crisis que ha provocado la pandemia del Covid-19, ya que en ausencia de un mayor apoyo público “viviremos una recesión más profunda de lo necesario y pagaremos un costo social mayor al necesario”.

Desde el punto de vista de Levy, con la economía tan abierta que tenemos, los más de 25 años de estabilidad macroeconómica que nos caracterizan y la vigencia del tratado comercial con EE.UU., “uno esperaría que México registrara tasas de crecimiento de 4 o 5% del PIB anual, sin embrago apenas avanza alrededor del 2% como resultado de la informalidad alimentada por el entramado de reglas y normativas a las que están sujetos los sectores laboral, fiscal y de seguridad social”.

La XLVIII Convención Nacional del IMEF presentó realidades y propuestas para tener inversión y crecimiento con enfoque social para tener una economía más igualitaria a la que se sumaron el representante de la Banca, Luis Niño de Rivera, así como los dirigentes del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar y del Consejo Mexicano de Negocios, Antonio del Valle Perochena, así como Claudia Jañez Sánchez, presidenta de DuPont América Latina y del Consejo de Empresas Globales en México quienes coincidieron en la necesidad de trabajar con el gobierno, pues no es posible que, por separado, logren las condiciones para crear empleos, aumentar el nivel de vida de la gente y salir de la crisis.

 

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