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El entorno económico actual combina riesgos externos e internos que limitan el dinamismo de la actividad, en un contexto donde las tensiones geopolíticas han elevado los precios del petróleo y el crecimiento interno se mantiene moderado, pero restringido por la debilidad de la inversión. En este marco, los indicadores IMEF de marzo reflejan una economía sin tracción clara.

En julio sugieren una mejoría moderada en la actividad económica, luego de meses de debilidad. En ambos se observa desaceleración en la intensidad de la contracción y una recuperación más generalizada entre sus principales componentes. Pero no hay elementos suficientes para confirmar el inicio de una fase de expansión sostenida de la economía.
En septiembre de 2026, los indicadores IMEF muestran señales mixtas de la actividad económica, con una mayor estabilidad respecto a la debilidad observada en periodos anteriores, pero sin evidencia suficiente para confirmar una recuperación generalizada.