Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

Al repasar lo que se esperaba escribí que estabilizar la deuda pública exigiría un superávit primario cercano a 1.3% del PIB, frente a un programa que apenas rozaba 0.5%. Con lo ya presentado toca corregir esa cuenta con los números reales. La corrección es, en parte, una buena noticia.

Las expectativas de expansión de México para este año se han ido derrumbando, desde 2.7% previsto en enero, hasta el actual 1.5%; en parte por la política monetaria restrictiva que se ha aplicado para reducir la inflación.
El crudo, más caro y errático; la gasolina importada con precios más altos y un mercado más nervioso mientras el diésel presenta la mayor inestabilidad del año. Así se puede definir el panorama que desde el análisis del Comité de Energía e Infraestructura del IMEF debe tener un puntual seguimiento por su impacto en las finanzas públicas y la certidumbre del sector energético en México.