Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

La conclusión de los indicadores IMEF de mayo parece obvia: la economía mexicana sigue mostrando señales de debilidad. Lo interesante no es determinar si existe desaceleración —los datos apuntan en esa dirección— sino entender qué factores están contribuyendo a prolongarla.

La década de los años 2020 se está constituyendo en una era difícil para la operación y responsabilidades de la banca central porque el mundo enfrenta choques de gran escala global que representan nuevos desafíos.
En julio sugieren una mejoría moderada en la actividad económica, luego de meses de debilidad. En ambos se observa desaceleración en la intensidad de la contracción y una recuperación más generalizada entre sus principales componentes. Pero no hay elementos suficientes para confirmar el inicio de una fase de expansión sostenida de la economía.