La educación financiera empodera a las personas para administrar sus recursos y tomar decisiones informadas, mientras que el gobierno corporativo dirige y controla a las empresas para asegurar rendición de cuentas y transparencia con sus grupos de interés. Ambos son cruciales al permitir el desarrollo individual y empresarial, así como para generar confianza y promover la eficiencia y eficacia de la organización. Por tanto, tener presente esta mancuerna implica aumentar las posibilidades de crecimiento por diversos caminos.
La OCDE define la educación financiera como el «el proceso por el que los inversores y consumidores financieros mejoran su comprensión de los productos financieros, conceptos y riesgos», por lo que permite que los emprendedores desarrollen habilidades a través de la información, la
enseñanza o el asesoramiento objetivo, factores que les permitirá tener una mayor conciencia de los riesgos y oportunidades financieras, así como tomar decisiones más informadas.
El gobierno corporativo, según la definición de la Bolsa Mexicana de Valores, es el marco de normas y prácticas, que se refieren a las estructuras y procesos para la dirección de las compañías, por el cual un consejo de administración asegura la rendición de cuentas, la equidad y la transparencia en la relación de una empresa con todas las partes interesadas (la junta directiva, los accionistas, clientes, empleados, gobierno y la comunidad).
En las dos definiciones tenemos conceptos clave que proporcionan beneficios y facilitan la comunicación de información financiera veraz y suficiente, porque una educación financiera sólida en los empleados y directivos contribuye a la toma de decisiones financieras adecuadas, algo fundamental para el buen funcionamiento de un gobierno corporativo que se apoya en la revelación de información financiera para generar confianza, y la educación financiera del público y los accionistas les permite entender y evaluar esa información, fortaleciendo el sistema.
NO IMPORTA EL TAMAÑO
Muchos empresarios
creen que el gobierno corporativo es solo para las grandes empresas. Esto es totalmente equivocado porque una pequeña empresa (Pyme) también obtiene beneficios como la credibilidad que genera confianza entre inversores, clientes y proveedores. Además, ayuda a tomar decisiones informadas y estratégicas, reduciendo riesgos. Y algo muy importante: facilita el acceso al financiamiento externo. (De acuerdo con el Banco de México, el 59% de las empresas en el país se financian con proveedores; las de más de 100 empleados suben a 69%, aunque las muy grandes participan en cadenas productivas).
Esos beneficios en conjunto le
proporcionan a una Pyme sostenibilidad y crecimiento,
porque la implementación de buenas prácticas, como la supervisión y control internos, ayuda a mantener una operación estable y a largo plazo, promoviendo el crecimiento sostenido libre, o al menos con un margen menor de errores, fraudes o mal manejo.
En resumen,
el gobierno corporativo ayuda a una pequeña empresa a ser más competitiva, confiable y preparada para enfrentar desafíos del mercado y esas tres cualidades se adquieren con la educación.
FINANCIAMIENTO POR LA PUERTA INSTITUCIONALIZADA
Las
pequeñas empresas que desean ingresar al mercado de valores generalmente necesitan establecer un gobierno corporativo sólido. La razón principal es que el mercado de valores exige altos estándares de transparencia, responsabilidad y buenas prácticas de gestión para proteger a los inversores y mantener la confianza en el mercado.
En México, para que una Pyme ingrese al mercado de valores —ya sea en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) o en la Bolsa Institucional de Valores (BIVA)— debe cumplir con requisitos relacionados con la estructura de gobierno corporativo, como tener prácticas de gestión y control internas claras; presentar informes financieros confiables y oportunos; así como contar con
un consejo de administración que supervise y guíe la gestión.
La reciente reforma de la
Ley del Mercado de Valores (LMV) en México busca facilitar el acceso de las Pymes al mercado bursátil a través de un proceso de inscripción simplificado y menor costo, para así obtener financiamiento competitivo.
La ley introduce un canal de inscripción simplificado para la emisión de valores, reduciendo costos y tramitología para las empresas de menor tamaño. Esto
abre oportunidades para que inversionistas institucionales, como fondos de inversión y Afores, puedan invertir en proyectos de Pymes.
El objetivo es que con el acceso al financiamiento formal se promueva la formalización de empresas, siendo el marcado bursátil una alternativa viable de financiamiento
para las Pymes, ya sea para aumentar su capital o para conseguir crédito con tasas de interés más baja y mejores plazos de pago que las que ofrecen las instituciones bancarias o proveedores.
En su momento, la Asociación Mexicana de Instituciones Bursátiles (AMIB) estimó que hasta 30 mil Pymes podrían beneficiarse del nuevo régimen.
EDUCACIÓN FINANCIERA NUNCA ES TARDE
La empresa que llamaremos aquí Pymes + tuvo sus días malos en 2020 cuando las cadenas de suministro pararon a consecuencia de la pandemia. En algún momento el dueño, que a la vez tiene el cargo de director, pensó en cerrar la puerta, pero eso implicaba dejar sin empleo a 136 personas y terminar con una empresa fundada por su padre.
Pero los días de cierre de aquel año, en lugar de rondar por su cabeza lo negativo,
ocupó su tiempo en algo productivo: “educarse financieramente”. Supo que para los proyectos de sustentabilidad, cualquiera que sea la misión o la propuesta de valor, es importante entender cómo trabaja el efectivo para la sustentabilidad de la empresa a través de las fuentes de financiamiento; también que el costo del dinero en el tiempo tiene un impacto en la operación, por lo tanto, el costo del financiamiento tiene que ser menor al beneficio que tenga el proyecto, así, el beneficio que se espera va a ser mayor a la tasa de interés que se tenga que pagar.
Esta reflexión le llevó a hacer un
análisis de las instituciones financieras tradicionales como los bancos, también de los fondos de capital privado, del capital ángel y de la colocación de deuda o de acciones en el marcado de valores.
Para todas las opciones debía tener clara la misión y la visión de la empresa y qué aporta a la sociedad, de tal manera que la respuesta le garantizara que la empresa siguiera vendiendo. Así fue como “aterrizó” en la gobernanza corporativa y buscó el acompañamiento en un viaje hacia el cumplimiento de la misión de la organización, evitando o mitigando los riesgos que pudieran afectar el cumplimiento.
El director de Pymes + necesitaba poder garantizar su permanencia y que el negocio fuera sustentable. Con eso como objetivo analizó la institucionalización o la gobernanza.
Con el conocimiento que obtuvo, o la educación financiera que adquirió, pasó de una empresa familiar a una compañía con un consejo de administración conformado por consejeros internos y externos con los fundamentales bien establecidos, políticas con procedimientos y control interno adecuado a la propia organización, lo que ha generado confianza.
Ahora, aparte de vender su producto que se inserta en una cadena productiva, vende confianza para el inversionista que evitó que en la pandemia, y después de esta, cerrara sus puertas. El inversionista sabe que su inversión está bien cuidada, aplicada y vigilada y que es muy seguro que crezca por la transparencia y comunicación que casi en un lustro ha llevado a la practica el director de Pyme +.
En Pyme + ya saben que la receta secreta se llama gobierno corporativo y que este no es otra cosa más que ayudar a institucionalizar a las empresas familiares, a las pymes, a poner el control interno, las políticas necesarias que mitiguen o eliminen los riesgos que impidan que la estrategia o los objetivos estratégicos del negocio no se no se lleven a cabo.
En esta empresa saben que incursionar en la bolsa va a ser mucho más sencillo, porque ya tiene las bases y la tranquilidad de que existe un gobierno corporativo gracias a la educación financiera que se adquirió, por tanto, en Pymes + estiman que el siguiente paso es ser una de las 30 mil Pymes que la AMIB dice que
podrían beneficiarse del nuevo régimen del mercado de valores.
El gobierno corporativo acompaña a la empresa, al director general y a los accionistas en el viaje hacia el cumplimiento de la misión; pone las bases de la gobernanza para evitar o mitigar riesgos y ayuda a crecer operativa y financieramente teniendo como base la institucionalización.