Mercado energético

En la primera mitad del año, el mercado energético global mostró una notable volatilidad influenciada por factores geopolíticos, la postura de la OPEP+ y expectativas sobre las políticas norteamericanas, así como su impacto en el crecimiento e inflación global. Hacia delante, los balances apuntan a un exceso de oferta en el mercado de petróleo por lo que anticipamos precios bajos, aunque sin descartar episodios de volatilidad detonados por tensiones en Medio Oriente.
Por Leslie Orozco
A mediados de junio, las tensiones geopolíticas en Medio Oriente escalaron por una serie de ataques entre Irán e Israel con el último declarándose en estado de emergencia. A la ecuación se sumó Estados Unidos lo que detonó una ola de volatilidad en los mercados financieros ante la especulación de una guerra más amplia.

En particular, los precios de las materias primas de energía se dispararon siguiendo los temores de una disrupción en las cadenas de suministro en Medio Oriente, ya que esta región genera alrededor de un tercio del petróleo global y tiene cerca de la mitad de las reservas probadas. En este sentido, el precio del Brent, referencia de crudo clave en Europa y gran parte de Asia, subió a máximos de cinco meses acercándose a los 80 dólares por barril desde 64 a inicios de junio.

De igual forma, el WTI, principal referencia del mercado estadounidense, alcanzó niveles no vistos desde enero de 75 dólares por barril tras cerrar mayo en 60. Esta dinámica incorporó una mayor prima por riesgo geopolítico que representó un incremento del 20% en los precios. Posteriormente, dicha prima se diluyó ya que se acordó un alto al fuego Israel-Irán tras ataques selectivos estadounidenses a instalaciones nucleares de Irán. Aunque el cese al fuego es frágil, ambas partes se comprometieron a detener hostilidades.

Por otro lado, la estrategia de la OPEP y aliados ha sido un factor importante en la evolución de los precios. La OPEP+ comenzó a discutir otro aumento de producción de 411,000 barriles por día para agosto, decisión que se confirmará el fin de semana. Vale la pena recordar que Arabia Saudita ya ha aprobado incrementos de la misma magnitud para mayo, junio y julio. Lo anterior con el objetivo de reintegrar paulatinamente los 2.2 millones de barriles por día que fueron suspendidos voluntariamente en noviembre de 2023 y así recuperar cuota de mercado global.

Esta política sostenida de incrementar la oferta global mes a mes detonó una caída en los precios, incluso colapsando a mínimos de cuatro años durante mayo. Sobre todo, ante la creciente preocupación de que el suministro adicional pueda conducir a un exceso de oferta justo cuando la guerra comercial entre los principales consumidores de petróleo −China y Estados Unidos− amenaza la demanda.

En este sentido, las expectativas de consumo se mantienen frágiles ante la incertidumbre de una desaceleración económica global. En particular, las últimas cifras de crecimiento en Estados Unidos reflejaron que la economía se contrajo en el primer trimestre del año por primera vez desde el 2022. La razón principal de la caída vino de un crecimiento importante en las importaciones ya que las empresas adelantaron sus compras antes de la imposición de aranceles. Adicionalmente, el consumo moderó su ritmo de avance.

Hacia delante, el mercado energético seguirá influenciado por factores geopolíticos, dinámicas de oferta y demanda, así como expectativas sobre las políticas norteamericanas. Su seguimiento será clave dado su impacto directo e indirecto en la inflación global, métrica que analizan los ejecutores de políticas monetarias.

Esperamos que los precios del petróleo mantengan una tendencia a la baja, considerando balances que apuntan a un exceso de oferta. En este sentido, estimamos precios para el Brent en un rango entre 55 y 75 dólares por barril para lo que resta del año; sin embargo, no descartamos episodios de volatilidad detonados por factores geopolíticos.
La política sostenida de incrementar la oferta global mes a mes detonó una caída en los precios, incluso colapsando a mínimos de cuatro años durante mayo. Sobre todo, ante la creciente preocupación de que el suministro adicional pueda conducir a un exceso de oferta justo cuando la guerra comercial entre los principales consumidores de petróleo −China y Estados Unidos− amenaza la demanda.
* Subdirectora de Renta Fija, Tipo de Cambio y Commodities de Grupo Financiero Banorte.
Twitter: @LeslieOrozcoV
LinkedIn: Leslie Orozco
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