Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

La conclusión de los indicadores IMEF de mayo parece obvia: la economía mexicana sigue mostrando señales de debilidad. Lo interesante no es determinar si existe desaceleración —los datos apuntan en esa dirección— sino entender qué factores están contribuyendo a prolongarla.

Gastar de forma más eficiente y reasignar recursos públicos hacia la inversión e innovación puede ser una poderosa estrategia de crecimiento.
En México, el PIB mostró —desde el enfoque de la demanda agregada en series ajustadas por estacionalidad— que la contracción en los primeros tres meses el año fue de 0.62% debido a caídas en el consumo privado y en la formación bruta de capital fijo.