Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

México se encuentra ante una transición energética con un doble reto: atender un consumo creciente y reconectar la política energética con criterios de eficiencia, sostenibilidad e integración regional. No se trata solo de sustituir tecnologías, sino de reformular la lógica operativa.

En una mudanza, hay un asunto que parece claro: quien realiza el traslado espera que el nuevo hogar le ofrezca, por lo menos, las comodidades básicas que tenía en el lugar que abandonó, por ejemplo, servicios públicos de agua, limpieza, luz y seguridad. Si no encuentra tales conveniencias, el cambio de residencia seguramente será breve. En la dinámica del nearshoring, se podría crear una situación similar.
El crudo, más caro y errático; la gasolina importada con precios más altos y un mercado más nervioso mientras el diésel presenta la mayor inestabilidad del año. Así se puede definir el panorama que desde el análisis del Comité de Energía e Infraestructura del IMEF debe tener un puntual seguimiento por su impacto en las finanzas públicas y la certidumbre del sector energético en México.