Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

Las tensiones en el Estrecho de Ormuz, junto con decisiones clave de productores y cambios en la OPEP+, han acentuado la volatilidad. Difícilmente, los precios regresarán a los niveles preconflicto, incluso si se logra una desescalada parcial ante la compleja restauración física.

En los próximos meses se publicarán las reglas que precisarán la forma de cumplir con las obligaciones de los beneficiarios finales y, seguramente, la autoridad emitirá más criterios. Las disposiciones serán transcendentales, porque con ellas nos acercamos más al fin del anonimato corporativo que inició su camino en 1983.
La tregua entre Washington y Teherán eliminó la prima de riesgo geopolítico y arrastró al petróleo a su peor trimestre desde la pandemia. Además, la reactivación de exportaciones del Golfo Pérsico ya genera un superávit en mercados asiáticos, con la curva de futuros del Brent en contango por primera vez desde 2023. En paralelo, la cohesión interna de la OPEP+ se fractura ante la amenaza de Irak de abandonar la organización tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos en mayo.