Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

El TMEC enfrenta su primera gran prueba institucional en un entorno profundamente distinto al que le dio origen: tensiones en el terreno arancelario que se extienden a energía, agricultura, regulación sanitaria, telecomunicaciones, servicios financieros y minería.

En los próximos meses se publicarán las reglas que precisarán la forma de cumplir con las obligaciones de los beneficiarios finales y, seguramente, la autoridad emitirá más criterios. Las disposiciones serán transcendentales, porque con ellas nos acercamos más al fin del anonimato corporativo que inició su camino en 1983.
El TMEC sigue en la agenda. Y como en toda negociación las piezas se mueven haciendo un trazo en zigzag que toca muchos puntos —dentro y fuera de México— en medio de un entorno que no deja de convulsionarse y ofrecer lecciones.