Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

Con la asistencia a la cumbre del G20 es claro que nuestro país quiere volver a ser percibido como un actor internacional activo. El regreso de México a la escena global tiene un significado más profundo del que aparenta.

A raíz de la crisis financiera mundial, surgió en el seno de la OCDE y el G20 el Proyecto “Erosión de bases imponibles y traslado de beneficios” (BEPS), una respuesta al problema de que las empresas multinacionales se aprovechan de las lagunas y discrepancias existentes en las normas tributarias internacionales para trasladar beneficios a países de baja o nula tributación. Ya son casi 140 países que forman el llamado “Marco Inclusivo sobre BEPS”.
El TMEC sigue en la agenda. Y como en toda negociación las piezas se mueven haciendo un trazo en zigzag que toca muchos puntos —dentro y fuera de México— en medio de un entorno que no deja de convulsionarse y ofrecer lecciones.