El inicio del 2026 se ha caracterizado por una volatilidad inusual en los mercados globales, impulsada por el resurgimiento de tensiones geopolíticas, señales de fragilidad fiscal en economías clave y la reactivación de riesgos comerciales transatlánticos. Con ello, se ha configurado un panorama de elevada incertidumbre para los inversionistas. Vale la pena señalar que el Informe de Riesgos Globales 2026 del Foro Económico Mundial posicionó la confrontación geoeconómica como el principal riesgo del año.
LA OFENSIVA POR GROENLANDIA: UN NUEVO EJE DEL RIESGO GEOPOLÍTICO
Las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Europea han desencadenado una venta global de activos de riesgo y un repunte en los rendimientos de la parte larga de las curvas soberanas. En su discurso en el Foro Económico Mundial en Davos, el presidente Donald Trump propuso negociaciones inmediatas para la adquisición de Groenlandia por razones estratégicas y de defensa de la OTAN. Esto reforzó la campaña de presión de las últimas semanas tras amenazas de tarifas del 10% (subiendo al 25% en junio) contra ocho aliados europeos que se oponen a la compra de la isla.
Trump resaltó que no recurriría a la fuerza, pero recordará la respuesta de Europa a este tema cuando considere el compromiso de Estados Unidos respecto a la alianza que mantienen con dicho continente. También insistió en que solo Estados Unidos puede asegurar militarmente Groenlandia y que la isla es “territorio estadounidense por naturaleza”, profundizando el choque diplomático con Dinamarca, Canadá y Francia.
FRAGILIDADES FISCALES EN ASIA
La reciente preocupación fiscal en Japón se intensificó debido a su elevado nivel estructural de deuda pública y a la creciente rigidez presupuestaria que limita la capacidad del gobierno para absorber nuevos shocks, en un entorno de menor asequibilidad de la deuda y presiones económicas acumuladas.
Estas tensiones aumentaron tras la débil subasta de bonos a 20 años, que elevó los rendimientos de largo plazo a máximos históricos por arriba de 4.00%, resultando en una curva más empinada. Esto también reflejó la inquietud del mercado frente a la propuesta de la primera ministra Takaichi de reducir el impuesto al consumo, medida percibida como una disminución adicional de los ingresos fiscales en un momento crítico para la sostenibilidad de la deuda, profundizando así el deterioro del sentimiento financiero.
DESEMPEÑO DE MERCADOS FINANCIEROS
El creciente sentimiento de riesgo global impulsó a los activos refugio. El oro alcanzó nuevos máximos históricos alrededor de 4,900 dólares por onza troy, mientras que el franco suizo ganó terreno. En contraste, activos sensibles al riesgo se deterioraron. El S&P 500 y el Nasdaq borraron temporalmente las ganancias que había acumulado en el mes. El dólar mantuvo una configuración de fragilidad permitiendo avanzar a la mayoría de las divisas, con las de América Latina destacando por un mejor desempeño.
En particular, el peso mexicano cotizó ligeramente por debajo de 17.50 por dólar, alcanzando su nivel más fuerte desde junio de 2024. En el mercado de renta fija, los rendimientos de los Treasuries incrementaron cerca de 11pb a lo largo de la curva. A nivel local, la dinámica de la curva de Bonos M mostró una pendiente más pronunciada al registrar ganancias de 10pb en el extremo corto y pérdidas de 8pb en la parte larga. En este sentido, la gestión del riesgo, una diversificación estratégica y la atención a indicadores de estrés sistémico serán clave para navegar un año que promete episodios adicionales de volatilidad.
* Subdirectora de Renta Fija, Tipo de Cambio y Commodities de Grupo Financiero Banorte.
Twitter: @LeslieOrozcoV
LinkedIn: Leslie Orozco
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