Autenticación biométrica, computación en la nube, inteligencia artificial cognitiva, así como blockchain y tecnología de registro distribuido son las tecnologías que están marcando el rumbo,
pero que nunca privarán a un hombre de su iniciativa ni reemplazarán la necesidad de pensamiento creativo, como planteó Thomas J. Watson Jr., ex CEO de IBM entre 1956-1971.
AUTENTICACIÓN BIOMÉTRICA: LA ERA SIN CONTRASEÑAS
El reconocimiento facial, las huellas dactilares y el escaneo de iris se han convertido en parte de la vida diaria. De acuerdo con datos compilados por el IMEF, el 58% de las personas a nivel mundial esperaban cambiar sus contraseñas a biométricos en 2023. Esto implica no solamente una gran oportunidad de mercado —es una industria de la que se espera un crecimiento de más del 15% en 2025 para alcanzar más de 52. Billones de dólares—, sino también un fuerte cambio en cómo se maneja la información y se relacionan las empresas y los gobiernos con sus usuarios.
Este tipo de tendencias tiene un fuerte impacto en la industria financiera. Por ello, por ejemplo, en México ya existe una regulación y lineamientos que permiten a instituciones financieras la apertura de cuentas con el uso de herramientas biométricas sin necesidad de acudir a una sucursal física para tramitar la apertura de productos financieros.
Esta facilidad incentiva la bancarización e inclusión financiera en un país
que había mantenido un notable lugar secundario frente a otras naciones de la región como Brasil y Colombia. Recordemos que la automatización de procesos y la disminución de la necesidad de infraestructura física reducen los costos operativos de las instituciones financieras, lo que se traduce en servicios más económicos para los usuarios.
La biometría ofrece ventajas claras: mayor seguridad, rapidez en la verificación de identidad y eliminación de contraseñas complejas o tarjetas físicas. Empresas como Apple y Samsung dominan el mercado y su adopción crece especialmente en pagos digitales y control de accesos, por lo ahorros que se registran al implementarlas (varían según la implementación y el tipo de institución) por la seguridad que brindan a las transacciones y la reducción de pérdidas por fraude, entre otros beneficios.
COMPUTACIÓN EN LA NUBE: DATOS Y ENERGÍA
Esta tecnología se ha convertido en un pilar esencial para el sector financiero al permitir a las empresas almacenar y procesar grandes volúmenes de datos en centros especializados sin necesidad de infraestructura propia. Esto acelera el lanzamiento de nuevos servicios digitales y reduce costos operativos, pero también plantea un desafío creciente en materia energética.
Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), el consumo eléctrico global de centros de datos, inteligencia artificial y criptomonedas podría duplicarse hacia 2026, superando los 1,000 TWh anuales, una cifra equivalente al consumo eléctrico total de Japón. Este aumento de demanda implica que los centros de datos se conviertan en actores clave del sistema eléctrico, requiriendo inversiones en eficiencia energética, refrigeración avanzada y uso de energías renovables.
Sin embargo, según el “Informe Mundial sobre Nube para Servicios Financieros 2025” del Instituto de Investigación Capgemini, los bancos y aseguradoras han incrementado 26% la mención de términos relacionados con la nube en sus informes anuales entre el 2020 y el 2023.
No obstante las ventajas, sin mejoras tecnológicas y regulatorias la nube podría enfrentar una presión creciente por su impacto ambiental, especialmente en países donde la infraestructura eléctrica ya está bajo tensión. Irlanda ha puesto una moratoria hasta el 2028 para desarrollar centros de datos en su área metropolitana debido a que estos consumieron 21% de la energía total del país en 2023.
INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA) COGNITIVA
Más del 90% de la información en internet son datos no estructurados como correos, publicaciones en redes sociales o imágenes, lo que requiere tecnologías capaces de interpretarla. La IA cognitiva procesa estos datos, detecta patrones y genera respuestas en lenguaje natural, habilitando aplicaciones como chatbots, así como acciones de detección de fraude y personalización de productos financieros.
De acuerdo con el Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés), las conversaciones sobre el uso de la IA en el mundo empresarial suelen centrarse en la seguridad de los datos, el uso ético y el riesgo de una dependencia excesiva de esta tecnología emergente. Sin embargo, también crece el debate y la preocupación en torno a la huella ambiental de la IA.
Lo anterior se debe a que entrenar un modelo a gran escala puede generar más de 20 toneladas de CO₂ y consumir el equivalente anual de agua de miles de personas. La industria explora ahora modelos más eficientes para reducir su impacto.
Según datos del WEF, Microsoft estableció un código de conducta para sus proveedores, exigiéndoles que utilicen únicamente electricidad libre de carbono para 2030, compromiso que también asumió para sus propias operaciones.
BLOCKCHAIN Y DTL: TRANSPARENCIA Y DESCENTRALIZACIÓN
El blockchain es la forma más conocida de la tecnología de registro distribuido (DLT). La mayoría de las DTL están completamente descentralizadas. Sin embargo, también, pueden encontrarse sistemas con uno o varios núcleos de control. Sin importar el tipo de DTL, esta herramienta ofrece distintas ventajas, por ejemplo: dificulta la alteración o falsificación de la información, promueve la transparencia entre los participantes, pues los usuarios pueden ver todos los registros, facilita la auditoría y reduce los costos operacionales al no contar con intermediarios.
En el sector financiero, esta tecnología se utiliza para pagos internacionales, contratos inteligentes y trazabilidad de activos, reduciendo costos y acelerando los procesos de liquidación. El reto para las instituciones financieras será aprovechar el potencial de estas tecnologías sin descuidar la sostenibilidad ni la protección de la privacidad de los usuarios. Recordemos que la tecnología que está redefiniendo al sistema financiero se sostiene sobre tres pilares: seguridad, eficiencia en la gestión de datos y automatización inteligente.
DESAFÍOS INELUDIBLES
Las tecnologías disruptivas —biometría, nube, IA cognitiva y blockchain— están redefiniendo el sistema financiero, impulsando su transformación hacia un modelo más seguro, eficiente e inclusivo.
Como bien anticipó Thomas J. Watson Jr., estas herramientas potencian, pero no reemplazan, el ingenio humano. El éxito dependerá de la capacidad para adoptarlas de forma responsable, equilibrando la innovación con la privacidad y el cuidado del planeta. El futuro no se trata de elegir entre tecnología o humanidad, sino de fusionar ambas para construir un sistema financiero más robusto y al servicio de las personas.
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