Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

El entorno económico actual combina riesgos externos e internos que limitan el dinamismo de la actividad, en un contexto donde las tensiones geopolíticas han elevado los precios del petróleo y el crecimiento interno se mantiene moderado, pero restringido por la debilidad de la inversión. En este marco, los indicadores IMEF de marzo reflejan una economía sin tracción clara.

El PIB del tercer trimestre se contrajo 0.3% y es muy probable que el del cuarto trimestre registre de nuevo una contracción. Sin embargo, es poco factible que este periodo sea reconocido como recesión, pero es innegable que la actividad económica de México está estancada.
El repunte de los precios energéticos, una inflación más persistente y expectativas de mayor restricción monetaria provocaron una fuerte corrección en los mercados globales de renta fija, llevando los rendimientos soberanos a máximos multianuales. En adelante, la atención se centrará en los elementos para determinar si las presiones alcistas sobre los rendimientos continúan.