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Durante años buena parte del debate geopolítico estuvo dominado por una idea: Estados Unidos entraba en declive mientras China y Rusia avanzaban hacia un nuevo orden multipolar, pero el debilitamiento relativo de Washington no implica automáticamente el ascenso estable de sus adversarios.

La Encuesta Mensual de Expectativas IMEF de abril anticipa que el balance tradicional cerraría en 4% tanto en 2026 como en 2027, llevando así a un déficit total de más de 4.5% para ambos años si no se modifica la definición de gasto corriente estructural. Si esto sucede, el déficit total (RFSP) sería mucho mayor, comprometiendo la estabilidad fiscal del país.
La tregua entre Washington y Teherán eliminó la prima de riesgo geopolítico y arrastró al petróleo a su peor trimestre desde la pandemia. Además, la reactivación de exportaciones del Golfo Pérsico ya genera un superávit en mercados asiáticos, con la curva de futuros del Brent en contango por primera vez desde 2023. En paralelo, la cohesión interna de la OPEP+ se fractura ante la amenaza de Irak de abandonar la organización tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos en mayo.