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Si alguien esperaba que 2026 arrancara con un mensaje claro de los bancos centrales, se va a decepcionar. El mensaje es inequívoco: el ciclo de relajación monetaria será más lento, más político y mucho más vigilado de lo que muchos anticipaban.

La inflación general de la primera quincena de mayo se ubicó en 0.09% quincenal, desacelerándose desde el 0.20% registrado en la segunda quincena de abril. A simple vista esto puede parecer muy positivo. Sin embargo, comparando con periodos iguales, la inflación registró su variación más alta desde mayo del 2020.
La tregua entre Washington y Teherán eliminó la prima de riesgo geopolítico y arrastró al petróleo a su peor trimestre desde la pandemia. Además, la reactivación de exportaciones del Golfo Pérsico ya genera un superávit en mercados asiáticos, con la curva de futuros del Brent en contango por primera vez desde 2023. En paralelo, la cohesión interna de la OPEP+ se fractura ante la amenaza de Irak de abandonar la organización tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos en mayo.