2026: entre la normalización monetaria y la volatilidad global

El 2026 se perfila como un año de transición para la economía global y los mercados financieros. Se espera crecimiento moderado, inflación en convergencia y políticas monetarias desincronizadas entre regiones. Este entorno impactará en los bonos soberanos, divisas y materias primas, con un dólar más débil y volatilidad en emergentes. La clave será mantener estrategias activas, diversificación y seguimiento cercano de indicadores macroeconómicos para aprovechar oportunidades y mitigar riesgos.
Por Leslie Orozco
Tras un 2025 de moderación inflacionaria y resiliencia en el crecimiento, los inversionistas enfrentan un entorno caracterizado por riesgos geopolíticos persistentes y una política monetaria que transita hacia la normalización, aunque con ritmos desincronizados entre regiones.

ESTIMACIONES DE CRECIMIENTO E INFLACIÓN
El FMI proyecta para 2026 un crecimiento global de 3.1% y una inflación promedio de 3.7%, con variaciones notables como una inflación superior al objetivo en Estados Unidos (2.0%), con riesgos al alza y una inflación moderada en gran parte del resto del mundo. Estados Unidos mantendrá un ritmo sólido apoyado en consumo e inversión tecnológica, mientras Europa se apoya en gasto fiscal y Japón conserva un crecimiento modesto. China, por su parte, enfrenta el reto de sostener la demanda interna en medio de su transición hacia manufactura avanzada.

Para las economías avanzadas se anticipa un crecimiento de 1.6%, afectado por la caída en flujos migratorios, lo que limita la expansión de la producción potencial. En contraste, las economías emergentes y en desarrollo crecerían 4.0%, beneficiadas por condiciones financieras más flexibles y la depreciación del dólar. Puntualmente, el crecimiento proyectado para México y Estados Unidos se revisó al alza a 1.5% (previo: +1.4%) y 2.1% (previo: 2.0%), respectivamente.

Sin embargo, el FMI reconoce que los riesgos para las perspectivas siguen siendo a la baja, destacando que la prolongada incertidumbre política podría frenar el consumo y la inversión. Además, una mayor intensificación de las medidas proteccionistas, incluidas las barreras no arancelarias, podrían limitar la inversión, interrumpir las cadenas de suministro y frenar el crecimiento de la productividad.

POLÍTICA MONETARIA Y BONOS SOBERANOS
La política monetaria será el eje que defina el comportamiento de los bonos soberanos en 2026; sin embargo, los ciclos han estado desincronizados entre regiones. De acuerdo con las expectativas del mercado, el Fed tiene espacio para disminuir las tasas de interés alrededor de 90pb, equivalente a un recorte de 25pb en diciembre y tres bajas de igual magnitud el siguiente año.

Con ello, consolidaría el rango de los Fed funds en 2.75%-3.00%. Por otra parte, para el Banco Central Europeo ya no se esperan recortes, con la tasa de depósitos manteniéndose en 2.00% a lo largo del próximo año. Mientras que para el Banco de Inglaterra se espera continue la flexibilización monetaria, con una baja de 25pb en diciembre y se debate entre dos o tres ajustes de igual magnitud en 2026.

Por el contrario, los últimos comentarios de miembros del Banco de Japón apuntalaron a la necesidad de subir las tasas de interés 25pb en diciembre. A nivel local, la curva descuenta para Banxico una baja de 25pb en diciembre y una tasa terminal alrededor de 6.90%.

Este conjunto de políticas se reflejará en las curvas de rendimiento, haciendo indispensable una estrategia selectiva. En economías desarrolladas, los bonos soberanos ofrecen estabilidad relativa en plazos cortos, mientras que en mercados emergentes surgen oportunidades atractivas en emisiones con fundamentos sólidos y primas atractivas. En Banorte, esperamos que Banxico alcance una tasa terminal de 6.50% en el 1T26 desfasándose de la tasa implícita del mercado por lo que vemos valor en nominales de corto y mediano plazo.

DÓLAR EN RETROCESO Y VOLATILIDAD EMERGENTE
2025 estuvo caracterizado por un notorio debilitamiento del dólar detonado por la ola de incertidumbre sobre las políticas de Estados Unidos, sobre todo la comercial. Dicho deterioro se prolongará, aunque de forma mucho más gradual. Este escenario favorece activos fuera de Estados Unidos y reduce costos de cobertura. No obstante, también incrementa el riesgo de episodios de volatilidad en monedas emergentes, especialmente en América Latina donde persisten riesgos fiscales y políticos. En particular para el peso mexicano, en Banorte conservamos una visión constructiva en 2026 estimando cierre de año en 18.30 por dólar.

MATERIAS PRIMAS: ENERGÍA Y METALES ESTRATÉGICOS EN EL RADAR
El petróleo mantendrá una tendencia bajista en 2026 a medida que crecen las expectativas de una sobreoferta en el mercado, a pesar de la pausa en los incrementos en producción de la OPEP durante el primer trimestre. Del lado de los metales, el desempeño de los preciosos fue excepcional con ganancias en lo que va del año de 60% en oro, 101% en plata, 82% en platino y 61% en paladio.

Los industriales también avanzaron, aunque a un menor ritmo, como el cobre (+30%) y el aluminio (+13%). Los metales extenderán sus ganancias hacia el próximo año sobre todo aquellos vinculados a la transición energética y a la inteligencia artificial.

2026 NO SERÁ UN AÑO PARA ESTRATEGIAS PASIVAS
La combinación de ciclos monetarios divergentes, riesgos fiscales y tensiones geopolíticas exige una lectura granular de los mercados. Bonos soberanos selectivos, monedas emergentes con cobertura dinámica, exposición táctica a materias primas y vigilancia constante sobre inflación y PIB serán los pilares para navegar un entorno que promete oportunidades, pero también volatilidad.
* Subdirectora de Renta Fija, Tipo de Cambio y Commodities de Grupo Financiero Banorte.
Twitter: @LeslieOrozcoV
LinkedIn: Leslie Orozco
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.
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