El año electoral complica las relaciones comerciales de México

Los beneficios que ha traído la apertura comercial de nuestro país han sido obvios. De haber exportado US$20 mil millones de dólares en 1982 de los cuales 80% era petróleo, México ha evolucionado a ser una potencia manufacturera competitiva que en 2023 logró alcanzar prácticamente US$600 mil millones de dólares en exportaciones, de los cuales 89% fueron manufacturas. Sin embargo, nuestro país se ha convertido en un socio propenso al enfrentamiento que obliga a nuestros inversionistas a recurrir frecuentemente a instancias de arbitraje internacional, situación que no ayuda.
Por Víctor Manuel Herrera
México ya es el séptimo productor mundial de automóviles y una potencia en autopartes, maquinaria y equipo electrónico. Los flujos de inversión requeridos para tal transformación han hecho del obrero mexicano un trabajador calificado y competitivo a nivel mundial. La necesidad de transportar tantas mercancías ha desarrollado una red de caminos y puertos que difícilmente podíamos imaginar hace apenas 20 años.

El fundamento de tal crecimiento en nuestra base de exportación fue la visionaria negociación y firma de 13 acuerdos comerciales con 50 países, siendo Estados Unidos nuestro principal socio comercial a dónde se dirige aproximadamente el 80% de nuestras exportaciones.

Para fortuna de nuestro país, los recientes conflictos geopolíticos y disrupciones en las cadenas de suministro, junto con la cercanía al principal mercado del planeta, han hecho a nuestro país más atractivo para seguir invirtiendo en él como un hub manufacturero.

Todo lo anterior nos haría pensar que México aprovecharía esas ventajas comparativas y competitivas para seguir apuntalando la inversión en este sector tan dinámico. Pero ese no parece ser el caso.

De ser un socio comercial poco conflictivo en donde apenas se utilizaban los mecanismos de arbitraje para resolver controversias, nos convertimos en 2023 en un socio propenso al enfrentamiento que obliga a nuestros inversionistas a recurrir frecuentemente a instancias de arbitraje internacional.

De acuerdo con los registros del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Grupo Banco Mundial, de 2017 a 2022 se registraron dos o tres procesos de arbitraje por año, la mayor parte de ellos ya resueltos y concluidos. Sin embargo, para 2023, se abrieron 11 procesos de arbitraje, de los cuales sólo se ha resuelto uno. Las disputas se concentran principalmente en las industrias extractivas y de energía, particularmente en el tema de concesiones. Pero también hay disputas en las industrias de telecomunicaciones, transportes y alimenticias.

No hay una razón que explique claramente por qué se cuadriplicaron los procesos de arbitraje de un año a otro, pero no pueden venir en peor momento. Los ciclos políticos de México y Estados Unidos se unen cada 12 años y 2024 es uno de ellos. La elección en Estados Unidos será tan polémica por los comentarios y ataques que seguramente vendrán contra México como lo fue en 2016. Los arbitrajes podrían verse afectados por procesos políticos en lugar de buscar soluciones técnicas o legales. La retórica pudiera inclusive ser un factor en nuestro propio proceso electoral, lo cual no es positivo para el desarrollo de nuestra democracia.

En 2020 México emitió un decreto restringiendo la importación de maíz transgénico en un plazo de tres años. En 2023 se pospuso la restricción de este tipo de grano para consumo animal y se mantuvo para consumo humano hasta 2025. Aun así, Estados Unidos solicitó la creación de un panel de controversia al no poderse probar un daño a la salud por parte del gobierno mexicano. En marzo de este año se resolverá dicho panel de controversia.

Es muy probable que el resultado no sea favorable para México. De ser así, nuestro país tendría dos opciones: enfrentar las penas pecuniarias cuantiosas que vendrían con tal resolución, o claudicar a la prohibición a la importación y seguir con un dinámico mercado de importación de granos que pudiera inclusive ayudar a crecer nuestra exportación agroindustrial. Esa controversia ya está influyendo en el proceso electoral de Estados Unidos, ya que los granjeros texanos (un estado típicamente republicano) demandaron acción del gobierno federal demócrata un año antes de las elecciones.

Los tratados comerciales permiten establecer reglas claras de operación que difícilmente se pueden cambiar de un gobierno a otro, y todas las partes se obligan a seguirlas en el largo plazo. Las alternativas de resolución de conflicto están ahí para resolver disputas ocasionales. Cuando éstas se vuelven frecuentes, o las reglas nunca fueron claras, o una parte no las está siguiendo al pie de la letra. Caer en lo segundo sería poner en peligro el bienestar de millones de ciudadanos.
De 2017 a 2022 se registraron dos o tres procesos de arbitraje por año, la mayor parte de ellos ya resueltos y concluidos. Sin embargo, para 2023, se abrieron 11 procesos de arbitraje, de los cuales sólo se ha resuelto uno.
*Consultor, socio en Miranda Ratings Advisory.
victor.herrera@miranda-partners.com
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.

Suscríbete a IMEF News

Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

Te puede interesar

Cabotaje y competencia paraestatal: ¿cuántas aerolíneas sobrevivirán?

Volaris, Aeroméxico y Viva Aerobús han tenido un 2022 de recuperación, pero todo parece indicar que vienen tiempos muy complicados. Tendrán un nuevo competidor y está en el aire la posibilidad de que se permita el cabotaje y, con ello, la entrada de competidores gigantes al territorio mexicano.

Regresan señales de estancamiento

En agosto, los indicadores IMEF Manufacturero y No Manufacturero sugieren que la mejoría en meses anteriores perdió fuerza y han reaparecido señales de estancamiento, aunque sin evidenciar un deterioro profundo. Apuntan a una economía que permanece cercana a una situación de bajo crecimiento.

El riesgo de perder el grado de inversión sería no poder construir un país sostenible

Un mal manejo de los pasivos tiene consecuencias negativas para la nación y sus habitantes por muchos años. Perder el grado de inversión sería una señal de que las políticas públicas erraron, los recursos serán más escasos y aumentarán las carencias de la población.

Regresan señales de estancamiento

En agosto, los indicadores IMEF Manufacturero y No Manufacturero sugieren que la mejoría en meses anteriores perdió fuerza y han reaparecido señales de estancamiento, aunque sin evidenciar un deterioro profundo. Apuntan a una economía que permanece cercana a una situación de bajo crecimiento.

‘La Niña’… ¿Con los días contados? Expertos ‘ponen fecha’ del fin del fenómeno climatológico

La Niña ha dominado el clima mundial, provocando inviernos templados en el sur de EU, sequía en el oeste y cultivos resecos en partes de Argentina y Brasil.

Sorprende el tono acomodaticio de Banxico: Citibanamex

Banco de México deja la tasa de interés de referencia sin cambios por quinta vez, como se anticipaba ampliamente. La decisión estuvo en línea con la estimación de todos los analistas en nuestra última Encuesta Citibanamex de Expectativas (incluidos nosotros) y con las expectativas del mercado.

Centrando el debate energético en el mundo

El mundo está expuesto a fuertes intereses económicos y políticos para promover las energías no renovables. Por ejemplo, Trump defiende los combustibles fósiles y la energía nuclear, con un intenso cabildeo en el Congreso y millones de dólares que las compañías invierten a favor de ello.