Después de la Segunda Guerra Mundial se creó un Nuevo Orden Mundial con la reordenación de fronteras y el nacimiento de nuevos países. Parecía que estábamos bien, ya que no hubo una guerra global en el trascurso de 80 años, pero actualmente no es así: después de la caída de la URSS en 1991 hemos pasado a un mundo multipolar o por lo menos tripolar con la influencia y dominio de Estados Unidos, China y Rusia.
Nos estamos adentrando a un nuevo orden mundial con reacomodos de fronteras y la posible violación de la soberanía de algunos estados por medio de la fuerza militar, algo que recuerda mucho a lo acontecido en el siglo XIX cuando los imperios del momento se enfrentaron por el expansionismo territorial que dio lugar, ya en el siglo XX, a la Primera Guerra Mundial.
El mundo en el que estamos en 2026 tiene instituciones que requieren cambios: la ONU que nació en 1945 para ser el garante de la paz mundial, se ha convertido en una institución sin peso ni influencia. La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 parece que se quedó en el olvido por la continua trasgresión de los derechos más fundamentales.
El Orden Económico Internacional que se formó cuando se crearon el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y otras instituciones que fomentaron el libre comercio mundial, también parece que quedó obsoleto ante la amenaza actual de imposición de nuevos aranceles entre países y de posibles guerras comerciales.
Bajo este escenario, ¿qué está determinando el nuevo orden mundial y cuál es la geografía implicada?
TRUMP Y EL NUEVO ORDEN AMERICANO
En América volvió a resurgir la “Doctrina Monroe” ( América para los americanos ) —algunos le llaman la “Doctrina Donroe” refiriéndose a Donald Trump—. En nuestro continente se están dando y se darán en los próximos años (o meses) cambios políticos y geopolíticos importantes. Los últimos sucesos acaecidos en Venezuela provocados por Estados Unidos están marcando la posible caída de regímenes totalitarios que, por efecto dominó, pudieran afectar a mediano plazo al llamado bloque bolivariano conformado por Venezuela, Cuba y Nicaragua.
Venezuela
El posible cambio de régimen en Venezuela, según el gobierno de Estados Unidos, tendría tres fases: la primera, la “estabilización” con el control del petróleo, la expulsión de agentes cubanos, rusos e iraníes y la excarcelación de los presos políticos de la oposición, que en estas últimas semanas se ha ido avanzando.
La segunda, la “recuperación” donde Venezuela se abriría al mundo, con participación extranjera con las garantías esenciales para invertir con cierta seguridad jurídica; también vendría la reconciliación nacional, ciertas amnistías, la repatriación de venezolanos y la reconstrucción de la sociedad civil.
La tercera, la “transición” donde se celebrarían elecciones con un nuevo gobierno, aquí tendría un papel fundamental María Corina Machado, la líder indiscutible de la oposición al gobierno chavista.
Cuba
Cuba ha perdido el apoyo y el petróleo de Venezuela, algo que unido a su crisis interna está dejando mella en el gobierno. Donald Trump, y sobre todo Marco Rubio, han estado presionando al gobierno cubano; una prueba de ello ha sido el traslado de los buques de guerra Iwo Jima y San Antonio de la zona del Caribe al norte de Cuba, una estrategia que ya se utilizó en Venezuela. Aunque el gobierno de la isla ha resistido otras crisis, sobre todo después de la caída de la URSS, esta es una de las peores.
Pero en realidad al que verdaderamente le interesa un cambio de régimen en Cuba es al secretario de Estado (y quizás futuro presidente) de origen cubano Marco Rubio, ya que le importa —y mucho— el componente político y no principalmente el económico como a Donald Trump quien también tiene en la mira a la dictadura nicaragüense.
Nicaragua
Después de la caída de Maduro, Daniel Ortega —que pasó de miembro del FSLN a presidente y luego a presidente dictador de Nicaragua— ha empezado a excarcelar a presos políticos siguiendo el ejemplo de Venezuela, aunque pareciera algo simbólico más que una disposición de un verdadero cambio, ya que después del 3 de enero se decretó un estado de alerta para evitar manifestaciones que pudieran dañar al régimen y se ha cursado una investigación entre los propios sandinistas para verificar su lealtad.
China y Rusia seguirán teniendo sus intereses en América Latina, pero por lo que estamos viendo ahora le están dejando la mayoría del pastel a Estados Unidos.
Groenlandia
Otro intento de influencia y control geopolítico de Donal Trump es el caso de Groenlandia que en pocas semanas se ha convertido en un conflicto entre Estados Unidos y Europa. Para el gobernante estadounidense es un asunto de seguridad nacional y del control de los recursos naturales, así como de las nuevas rutas comerciales que se han ido abriendo como consecuencia de los deshielos y, por supuesto, ganarle el espacio y la influencia a Rusia y a China. La pregunta es si Donald Trump estará dispuesto a todo para hacerse con el control total de la isla más grande del mundo, que por ahora es parte del reino de Dinamarca.
Durante su participación en el Foro Económico de Davos dio señales, pero hay que recordar que sus señales son volátiles.
LA OTAN, RUSIA Y LOS PAÍSES EUROPEOS
Desde hace años, incluso antes de la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, Europa está en crisis en lo referente a su seguridad frente al enemigo que representa Vladimir Putin,
porque el gobernante ruso no cederá hasta hacerse, primero con el reconocimiento total de la estratégica península de Crimea, y después de toda la región del Donbás, y quién sabe si de toda Ucrania en un futuro, o por lo menos poder controlarla como un estado satélite al modo soviético.
Europa y su alianza militar (la OTAN) se han visto debilitadas por las constantes presiones de Donald Trump y su petición a los países europeos del requerimiento del aumento en gasto militar, con la amenaza de abandonar la OTAN y dejar a Europa a merced de las ambiciones del nuevo zar Vladimir Putín.
Con el intento de comprar o invadir Groenlandia por parte de Donald Trump, algunos países europeos se han enfrentado al gobierno de Estados Unidos en las últimas semanas. Primero Dinamarca, dueña de la isla, luego algunos países como Reino Unido o Alemania se han opuesto a la posible ocupación. España y Francia han sido los más combativos, lo llamativo es que son países con fuertes problemas internos.
España con una corrupción en las más altas esferas de su gobierno nunca vista y grandes problemas de gobernabilidad; Francia con una crisis económica, social y política derivada de la ingobernabilidad por la disolución de su Asamblea Nacional en 2024. Pareciera que tanto el español Pedro Sánchez como el francés Emmanuel Macron quisieran desviar la atención de sus problemas internos apareciendo como los grandes defensores de Europa frente a las últimas amenazas (incluidas las arancelarias) de Donald Trump.
Quizás Trump haya dejado a Putin la influencia y el establecimiento de su nuevo orden en Europa (por lo menos de Europa del Este) a cambio del nuevo orden para el estadounidense en América, incluida Groenlandia. ¿Habrá sido pactado en la reunión que tuvieron en Alaska en agosto de 2025? Por cierto, Vladimir Putin fue invitado por Donald Trump en estos días a unirse a la “Junta de Paz”, el comité que supervisará la reconstrucción de Gaza, ¿muy revelador verdad?
ASIA Y MEDIO ORIENTE ¿LA NUEVA RUTA DE LA SEDA?
El presidente de China es tal vez uno de los hombres más pragmáticos del planeta, no le hemos visto entrometerse demasiado en los últimos conflictos en Europa, Oriente Medio o en América. China va a lo suyo. Tiene una influencia importante en las relaciones comerciales con América: en México más del 20% de los automóviles que se comercializan son chinos. En África posee grandes inversiones. Va bien en estos continentes, pero le importa y ambiciona la isla de Taiwan y el mar meridional de China.
De los 10 puertos marítimos más importantes del mundo, siete están en las costas de China que controla el 30% del volumen total de carga marítima internacional. El 80 % de las importaciones de energía de China y el 40% de su comercio total pasan por el Mar de China Meridional, por eso es vital el control del estrecho de Taiwán y del mar de China meridional.
Taiwán produce más del 90% de los semiconductores más avanzados del mundo y cerca del 60% de todos los chips esenciales para cientos de productos tecnológicos, por eso se comprende el interés tan fuerte que tiene China de anexionarse Taiwán.
Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en Corea del Sur en octubre pasado. Trump dijo que acordaron muchas cosas, ¿será que concertaron la influencia y el poder que cada uno debería tener en América y en Asia? La primera ministra de Japón (que convocó en la segunda mitad de enero a nuevas elecciones), Sanae Takaichi, amenazó a China si invadía Taiwán. Habría que ver cómo actuarían Corea del Norte y Corea del Sur.
Xi Jinping va a por un nuevo orden mundial en Asia, así como lo quieren Trump en América y Putin en Europa. En la otra Asia (Oriente Medio) también se puede vislumbrar otro nuevo orden regional, según se vayan desarrollando los conflictos en Irán, la reconstrucción de Gaza, la influencia de Israel, Arabia Saudita y Qatar en el territorio. En los próximos meses veremos cómo se acomoda un nuevo orden geopolítico en esa región del mundo tan importante.
Las bases del cambio de época se están escribiendo y cambiando día con día.
* Docente e investigador del Instituto de Humanidades en la Universidad Panamericana
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.
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