Gobernanza y sostenibilidad, ¿por qué son importantes?

En el entorno empresarial actual, la misión de las empresas, inicialmente concebida para generar retorno a sus accionistas, ha evolucionado de manera significativa. Actualmente, la gobernanza y la sostenibilidad se entrelazan como pilares fundamentales en el funcionamiento empresarial, lo que requiere acciones que beneficien a la sociedad, mejoren la percepción de la marca y el compromiso de los empleados.
Por Úrsula Wilhelm
Con el tiempo y la experiencia, hemos comprendido que, a medida que las empresas crecen y se expanden, desarrollan una intrincada red de interdependencias con distintos grupos de interés: empleados, clientes, proveedores, autoridades, competencia, proveedores de financiamiento y, por supuesto, accionistas.

Así, el desempeño empresarial ya no se mide únicamente en términos financieros, sino también por su capacidad para fortalecer estos lazos de interdependencia, esenciales para su sostenibilidad y para la de los grupos que la rodean, por lo que la misión empresarial actual trasciende los beneficios económicos, abarcando un compromiso más amplio con todos los actores involucrados, incluyendo un impacto positivo en la sociedad y el medioambiente.

Además, el bienestar de la humanidad y del planeta ha pasado a ser una prioridad en el quehacer empresarial. A lo largo del tiempo y con la experiencia, las empresas han constatado que sus acciones deben estar guiadas por la responsabilidad en el uso de los recursos.

Según datos del World Resources Institute, más del 20% de la población mundial enfrenta problemas de acceso al agua potable, lo que subraya la importancia de preservar los recursos naturales para las generaciones futuras. Solo a través de decisiones conscientes podemos garantizar la disponibilidad de recursos, asegurando el bienestar colectivo y la sostenibilidad a largo plazo.

De esta manera, la gobernanza y la sostenibilidad se entrelazan como pilares fundamentales en el funcionamiento empresarial. El sistema de chequeos y balances, diseñado para garantizar que las empresas adopten decisiones y ejecuten acciones equilibradas y coherentes con las necesidades de sus grupos de interés, también incluye el mandato de cuidar el uso responsable de los recursos naturales. Este enfoque permite a las empresas generar un impacto positivo en las personas y en su comunidad, consolidando su papel como agentes de cambio.

Uno de los mayores desafíos para alcanzar la gobernanza empresarial sostenible es la incorporación de los temas ambientales en las estrategias corporativas. El cambio climático, cuyo impacto económico global podría alcanzar $4.2 billones anuales para 2050, según el Banco Mundial, exige que las empresas transformen sus procesos y hábitos organizacionales. Sin embargo, la conversación sobre el medioambiente sigue siendo incipiente en la mayoría de los consejos de administración, lo que representa una oportunidad urgente de cambio.

Las empresas pueden abordar este desafío identificando los riesgos climáticos que enfrentan, como huracanes, inundaciones y la escasez de agua, y evaluando la importancia de los recursos naturales en sus operaciones. A partir de estos análisis, pueden priorizar acciones para reducir el uso de recursos, fomentar su eficiencia y desarrollar alternativas frente a su posible agotamiento.

Un aspecto crucial en la transición hacia la sostenibilidad empresarial es la adopción de sistemas de medición y análisis del consumo de recursos. La medición periódica del consumo energético e hídrico se ha convertido en una práctica destacada, permitiendo a muchas empresas optimizar costos y reducir su impacto ambiental.

Por ejemplo, organizaciones líderes han reducido hasta un 30% de su consumo energético gracias a tecnologías emergentes en energía limpia, según estudios del McKinsey Global Institute. Además, iniciativas para influir en la conducta de los empleados han demostrado ser eficaces, promoviendo un uso responsable y ordenado de los recursos.

En el ámbito de las personas, el análisis y la medición de datos también han generado contribuciones significativas. Por ejemplo, empresas como Salesforce han implementado programas de bienestar laboral que han incrementado la satisfacción de los empleados en un 20%, según sus reportes internos. Asimismo, muchas organizaciones han priorizado la diversidad e inclusión, logrando equipos más innovadores y productivos.

Según un estudio de Boston Consulting Group, las empresas con equipos diversos tienen un 19% más de ingresos por innovación. Además, se han fortalecido las iniciativas de responsabilidad social empresarial, como programas de voluntariado corporativo y apoyo a comunidades locales, que no solo benefician a la sociedad, sino que también mejoran la percepción de la marca y el compromiso de los empleados.

Desde la perspectiva de la gobernanza, integrar la sostenibilidad en los consejos de administración es esencial. Esto incluye la capacitación de consejeros en temas clave, como el cambio climático y los derechos humanos, con el objetivo de establecer un lenguaje común y una visión alineada en toda la empresa. Así, el consejo de administración puede tomar decisiones estratégicas que posicionen a la empresa como líder en sostenibilidad y resiliencia a largo plazo.

Otro aspecto clave radica en la incorporación de criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) en las estrategias corporativas. Estos criterios no solo facilitan el cumplimiento de normativas ambientales, sino también abren puertas a oportunidades como la innovación en productos sostenibles y la entrada en mercados responsables. Además, las empresas alineadas con valores ASG suelen atraer financiamiento de instituciones que priorizan inversiones responsables, fortaleciendo su competitividad y reputación corporativa.

Finalmente, es importante destacar que la gobernanza y la sostenibilidad no son exclusivas de grandes corporaciones. Pequeñas empresas también pueden generar un impacto significativo a través de acciones concretas y consistentes en el tiempo. Desde la adopción de prácticas eficientes en el uso de recursos hasta el compromiso con su comunidad, estas organizaciones pueden contribuir de manera valiosa al bienestar colectivo y al cuidado del planeta. La sostenibilidad es una responsabilidad compartida que trasciende tamaños y recursos, y que representa una oportunidad para construir un futuro más equitativo y sustentable.
Desde la perspectiva de la gobernanza, integrar la sostenibilidad en los consejos de administración es esencial.
La gobernanza y la sostenibilidad no son exclusivas de grandes corporaciones. Pequeñas empresas también pueden generar un impacto significativo a través de acciones concretas y consistentes en el tiempo.
*Integrante del Comité Técnico Nacional de Gobierno Corporativo y Jurídico Financiero IMEF.
ursula.wilhelm@me.com
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.

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