En enero de este año la ONU declaró la «bancarrota hídrica» de un planeta que vivió a crédito y ahora muestra un panorama desolador al que llamó la factura del derroche. Meses después en Guadalajara miles de habitantes salieron a las calles para protestar y exigir agua limpia y soluciones de fondo a un problema de salud y de afectación a un derecho humano. La crisis del agua en México dejó de ser futuro. Hugo Briseño Ramírez, director del Centro de Ciudades Hidroadaptativas de la Universidad Panamericana nos da elementos para responder a una pregunta básica: ¿Aún estamos a tiempo?
Por Adriana Reyes Urrutia
El Centro de Ciudades Hidroadaptativas de la Universidad Panamericana lidera un esfuerzo interinstitucional para transformar de raíz la gestión del agua urbana en el país. Para Hugo Briseño Ramírez uno de los mayores obstáculos para una gestión eficiente es la ausencia de un enfoque técnico en la toma de decisiones y la falta de continuidad en los organismos operadores debido a los ciclos políticos.
Para contrarrestar esta situación y consciente de que las ciudades de todo el mundo se enfrentan a crecientes problemas relacionados con el agua —como agotamiento de las aguas subterráneas, contaminación, inundaciones, pérdida de infraestructuras y la limitada sostenibilidad financiera de los servicios públicos—, el centro se enfoca en transformar la gestión del agua urbana mediante las políticas públicas basadas en la evidencia y las mejores prácticas que promuevan ciudades hidroadaptativas en armonía con el ciclo del agua.
El Centro fundamenta su trabajo en cinco pilares: conciencia hídrica, gobernanza, restauración del ciclo hidrológico, tecnología y eficiencia. Temas sobre los que Hugo Briseño reflexiona en este espacio.
News IMEF. ¿Cómo ve el Centro el problema del agua?
Hugo Briseño Ramírez (HBR). Existen varias complicaciones en diferentes partes del país. En Guadalajara observamos que se ha abandonado la gestión de los organismos operadores y la infraestructura está muy deteriorada —u obsoleta— y requiere renovarse. Pero nos enfrentamos a una escasez de recursos económicos muy importante generada por una mala gestión de los organismos operadores que tienen un alto grado de falta de medición del agua tanto en cantidad (la que se va en fugas, en tomas clandestinas o simplemente no se mide) como en calidad, además de que hay una falta de cobranza.
En promedio, en México no se contabiliza un 40% del agua que se extrae; el indicador de la eficiencia física el agua —la que se factura— es de alrededor del 60%, por lo que del agua producida solo alrededor de dos terceras partes se cobran —eficiencia comercial—. Esto da una eficiencia global —la multiplicación de eficiencia física y eficiencia comercial global— de alrededor de 40% lo que significa que de cada 10 m³ que entran o de cada 10 litros solo se cobran cuatro en promedio, esto deja a los organismos en una situación muy complicada, porque por cada metro cúbico que entra al sistema, el organismo operador de Guadalajara pierde alrededor de 9 pesos; ninguna empresa soportaría esta situación.
Muchos organismos están en una quiebra financiera que lleva a un deterioro en el servicio e infraestructura, por lo tanto, la crisis del suministro y de la calidad del agua ya está aquí.
News IMEF. ¿Qué se tendría que hacer para revertir esta esta situación?
HBR. El artículo 115 de la Constitución señala que el agua es responsabilidad de los municipios; sin embargo, tienen muchas deficiencias financieras porque se les da las responsabilidades, pero no los recursos.
Para el suministro y administración del agua existen diferentes figuras, formas de gobernanza y estructuras financieras: organismos públicos descentralizados municipales o estatales, y en gran cantidad de municipios simplemente son direcciones de agua potable y alcantarillado. Hay algunos muy eficientes que merecen ser replicados como el servicio de agua potable y drenaje en Saltillo, Coahuila, que es administrado por Aguas de Saltillo (Agsal), una empresa mixta fundada en 2001.
En calidad el agua está certificada como apta para uso y consumo humano por la Secretaría de Salud del estado, siempre y cuando los usuarios mantengan en buenas condiciones sus tinacos, cisternas o aljibes. Financieramente, de acuerdo con agencias calificadoras internacionales como Fitch Ratings, la sostenibilidad financiera del sistema de agua no depende de los recursos directos del Ayuntamiento de Saltillo, su independencia económica suma positivamente al perfil crediticio global del municipio.
En León Guanajuato, el sistema de agua y alcantarillado es administrado por el Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León (SAPAL), un organismo público descentralizado del gobierno municipal fundado en 1982. A nivel nacional, SAPAL es reconocido como uno de los organismos operadores de agua más eficientes, modernos y financieramente sanos de México.
A diferencia del sistema de Saltillo, es un organismo 100% público, pero opera de manera autónoma con un consejo directivo predominantemente ciudadano y empresarial, lo que ha blindado sus finanzas de decisiones políticas.
El sistema de agua potable, alcantarillado y saneamiento en la Zona Metropolitana de Monterrey es administrado por Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey (SADM), una Institución Pública Descentralizada paraestatal del Gobierno del Estado de Nuevo León creada en 1956 que, a diferencia de los sistemas municipales de Saltillo o León, opera con un alcance estatal y metropolitano masivo, gestionando el abasto para una de las urbes industriales más grandes y con mayor estrés hídrico de América Latina.
Para el ejercicio actual, el organismo defendió una solicitud de financiamiento por 2,400 millones de pesos enfocada exclusivamente en modernización tecnológica. Los recursos se destinan a la sustitución de motores y bombas para mejorar la eficiencia física y energética, buscando reducir fugas y caídas en el sistema.
News IMEF. Saltillo, León y Nuevo León son tres casos de eficiencia, ¿cómo se debe solucionar el tema de la inversión?
HBR. Hacen falta muchos recursos y que se solidaricen el estado y la federación, y que se despartidicen las decisiones, porque lo que no podemos permitir es que existan entidades que sean beneficiadas por ser de un partido político u otro. El trato debe ser parejo sin tintes partidistas y eso va ayudar mucho a los temas financieros.
La iniciativa privada puede participar, pero con reglas muy claras. El estado debe llevar la propiedad de todos los bienes relacionados con el agua.
News IMEF. De no llegar a esos trabajos conjuntos en los que participen municipios, estados y federación, y se deslinde el componente político, ¿cuál es el panorama que vislumbran? ¿Guadalajara es la punta del iceberg?
La ONU dice que estamos en una bancarrota hídrica global. Nosotros somos financieros y podemos entender mejor el concepto. Una crisis en general se puede superar, un estrés también, pero la bancarrota hídrica no. Implica que para llegar a un estado óptimo ya perdimos mucho, y estoy hablando de pérdidas no solo materiales y financieras, también humanas: actualmente hay gente que vive con metales pesados en su cuerpo. No podemos permitir que por el desarrollo económico e industrial haya zonas de sacrificio y la salud de las personas se esté dañando.
El daño ya está hecho. Ahora urgen acciones, cambios de fondo en las estructuras de gobernanza de los organismos.
News IMEF. ¿Cuáles son los mensajes prioritarios que manda el Centro en este momento a partir de la bancarrota hídrica global y la crisis en México?
El agua no es un problema solo técnico es, principalmente, de gobernanza. Necesitamos tomar decisiones que realmente beneficien a la población en el largo plazo sin tintes partidistas y cortoplacistas.
El primer mensaje es que necesitamos reformar algunas leyes para que quienes atienden el tema del agua sean personas con perfiles técnicos y estén obligados a tener un plan a largo plazo que obligue a las futuras administraciones a seguir ese plan.
El segundo es desarrollar la conciencia hídrica en la clase política, en la ciudadanía, en los empresarios y en las industrias. No habrá dinero que alcance si no existe la conciencia hídrica; si no ponemos todos de nuestra parte podemos tirar miles de millones de pesos como ha pasado y no vamos a arreglar el problema jamás.
La eficiencia es lo más económico; ser eficientes es el tercer mensaje: si logramos que nuestros organismos operadores sean eficientes, midiendo y transparentando la información vamos a tener agua más barata (o menos cara) y evitaremos traerla de muy lejos a un costo más alto.
La restauración del ciclo hidrológico es el cuarto mensaje. En muy importante regresar a la naturaleza lo que le hemos quitado. Por ejemplo, en Seúl se destapó un río (Cheonggyecheon); era una autopista que se destapó y hoy es un río hermoso donde pueden correr los habitantes. No hay que tener miedo en devolverle la naturaleza lo que le hemos robado.
News IMEF. Los pilares del Centro van en línea con los mensajes anteriores: conciencia hídrica, eficiencia, restauración hidrológica, gobernanza y tecnología, ¿qué indican?
HBR. En cada pilar tenemos mejores prácticas a nivel internacional. El Centro cuenta con un Atlas de Ciudades Hidroadaptativasen el que se pueden observar los grados de eficiencia, se conocen estrategias y resultados. Podemos tomar las mejores prácticas y con responsabilidad en el debate y ética personal atender los temas que permitan la planeación a largo plazo.
El trabajo del centro es permanente. Contamos con el Índice de Calidad en el Servicio del Agua (ICSA), un estudio que evalúa aspectos como: continuidad del servicio, suficiencia del suministro, respuesta institucional, calidad del agua que llega a los hogares, entre otros. El Índice compara la percepción ciudadana. En un ejercicio en las ciudades de Guadalajara, Monterrey y Mérida, se mostró que el organismo operador del agua en Monterrey obtuvo la calificación más alta entre las tres ciudades evaluadas.
REITERAR EL MENSAJE
En enero de este año la ONU declaró la «bancarrota hídrica» de un planeta que vivió a crédito y ahora muestra un panorama desolador al que llamó la factura del derroche compuesta por 75% de la población mundial que vive en países donde el agua escasea o es insegura; más de la mitad de los grandes lagos del planeta que se están secando; y 2 mil millones de personas que habitan en terrenos que se hunden por la sobreexplotación de aguas subterráneas.
Diez meses después en Jalisco, miles de habitantes de la ciudad de Guadalajara salieron a las calles para protestar y exigir agua limpia y soluciones de fondo a un problema que rebasa los ámbitos político y financiero: niveles elevados de metales pesados, coliformes fecales y turbiedad extrema en el agua de los grifos. Un problema de salud. Un problema de afectación a un derecho humano.
Guadalajara no es la única ciudad ni Jalisco el único estado con problemas de agua.
*Editora News IMEF
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.
Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

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