Soy la tercera mujer presidenta en 65 años del
Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas. He desarrollado mi carrera como banquera y asesora en el mundo financiero, un espacio que durante décadas fue predominantemente masculino. No he llegado a los puestos de dirección y a la presidencia de IMEF por inercia; llegué porque estudié, me preparé, entendí que la independencia económica no era una opción secundaria: era mi mayor activo. Pero este pensamiento no es generaliado: En México aún persiste una idea silenciosa y poderosa:
“Cásate bien y tendrás la vida resuelta”. Desde la perspectiva financiera, esa es una estrategia de altísimo riesgo. La dependencia económica es concentración de riesgo. En finanzas enseñamos algo básico: no pongas todo tu patrimonio en un solo activo; sin embargo, culturalmente todavía se normaliza que muchas mujeres pongan toda su seguridad económica en una sola persona. Por lo tanto, actualmente en México:
•La participación económica femenina ronda el 45–47%, muy por debajo del promedio de países de la OCDE.
•Más del 50% del empleo es informal.
•La brecha salarial de género sigue cercana al 14–16%.
•Las pensiones futuras enfrentarán una presión estructural por bajo ahorro y alta informalidad.
En este contexto,
depender completamente del ingreso de otra persona no es protección. Es vulnerabilidad financiera. No es un juicio moral, es un diagnóstico económico. No estudiar tiene consecuencias acumulativas; no invertir en educación y capital humano reduce:
•El ingreso de por vida.
•La capacidad de ahorro.
•El acceso a crédito.
•La posibilidad de emprender.
•La seguridad en la vejez.
Los datos del
Banco Mundial muestran que
cada año adicional de escolaridad incrementa significativamente el ingreso futuro. Estudios de
ONU Mujeres evidencian que cuando las mujeres participan activamente en la economía, el crecimiento es más sostenido y los hogares son más resilientes ante crisis, por consecuencia: la educación femenina no es un gasto.
Es una inversión con retorno social. Para abordar temas de diversa índole he estado en mesas donde era la única mujer. Esto también me ha pasado en reuniones de alto nivel financiero. Eso no me debilitó, me obligó a estar mejor preparada y
aprendí que en finanzas el argumento más sólido es el dato, la credibilidad no se hereda: se construye y
la preparación es el único blindaje real. Nunca aspiré a que alguien me mantuviera, aspiré a poder decidir. Y esa diferencia cambia toda una vida. Independencia no significa romper con la familia. La
independencia económica no es una guerra contra el matrimonio,
es la garantía de que el matrimonio sea una elección y no una necesidad. Cuando una mujer genera ingresos: la relación se basa en corresponsabilidad, las decisiones se toman en equilibrio, los hijos crecen viendo autonomía, no dependencia y la autonomía transforma generaciones. LO QUE MÉXICO NECESITA México no puede aspirar a crecer al 3 o 4% si millones de mujeres con talento están fuera de la actividad productiva. Cerrar la brecha de participación femenina no es solo justicia social, es estrategia económica nacional.
Más mujeres trabajando, emprendiendo, dirigiendo empresas y tomando decisiones financieras significa: mayor PIB, recaudación, ahorro interno y estabilidad macroeconómica. La independencia económica femenina no es agenda ideológica, es
agenda de crecimiento. Por esto, desde el IMEF impulsamos: 1. Educación financiera desde edades tempranas.
2. Mentoría para mujeres jóvenes en carreras económicas y financieras.
3. Profesionalización y certificación. 4. Liderazgo basado en mérito, datos y resultados.
No se trata de confrontar, se trata de preparar, porque
la verdadera seguridad no es que alguien te mantenga; es saber que puedes mantenerte tú. No quiero ser una excepción estadística, quiero que dentro de algunos años deje de ser noticia que una mujer presida el IMEF, que esto sea normal, frecuente y constituya una consecuencia natural del talento. La independencia económica no es rebeldía, es libertad. Y, desde las finanzas,
la libertad siempre será el mejor rendimiento.