La sostenibilidad en la inversión extranjera en México

Actualmente el crecimiento económico confronta limitaciones de fuentes de producción (desabasto y escasez de recursos naturales) y una saturación para destruir o neutralizar los desechos contaminantes, por lo que se expone un riesgo para el que debemos plantear estrategias de sostenibilidad en la inversión.
Por Claudia Cristina Villaseñor Aguilar
Es importante que la sostenibilidad no sea considerada solo como intereses particulares, un trend topic o una novedad de criterio ambiental; debe verse como la integración en términos sociales, ambientales y de gobernanza, por lo que se debe incluir a las empresas y a las inversiones en un eje transversal que abarque todas las gestiones de proyectos futuros para las decisiones de inversión extranjera.

Lo anterior es prioritario ante el desarrollo tecnológico, arranques acelerados en las economías globales e incremento de la población mundial que plantean el riesgo potencial de nuestros recursos y ecosistemas, por la incesante necesidad de cubrir todas las demandas y crecimientos abruptos de la capacidad de transformación de las industrias instaladas y de las proyectadas.

Tomando en cuenta lo anterior, el enfoque que debemos tener para las próximas estrategias en materia de inversión y sostenibilidad deberá ser sistémico para:

1. Identificar las causas y obstáculos que existen para agilizar la implementación de soluciones para las actuales empresas y las futuras.

2. Identificar la experiencia acumulada para contar con una base de información para dar seguimiento a lo que ha funcionado.

3. Dar continuidad a programas o proyectos sociales, naturales o de renovación para acrecentar su implementación.

4. Fomentar de una manera sostenible la innovación y la creatividad social.

Para llevar a cabo los puntos propuestos debemos tomar en cuenta que el concepto de eficiencia debe recurrir a la conciencia social, que incluye cuestiones culturales, y no solo el respeto al medio ambiente.

POR UNA CALIDAD DE VIDA CRECIENTE
Contrario a lo que suele ser normalizado, el crecimiento económico no es sinónimo de crecimiento material; actualmente el crecimiento económico confronta limitaciones de fuentes de producción (desabasto y escasez de recursos naturales) y existe una saturación de capacidad natural para destruir o neutralizar los desechos contaminantes.

Respecto a los servicios no materiales de forma intensiva –por ejemplo, la eficiencia de la energía eléctrica o sectores como el agrícola–, la demanda genera una falta de desarrollo, por lo que no se percibe la calidad de vida ni crecimiento económico no material. Estos obstáculos nos obligan a desarrollar planes bien estructurados a pasos agigantados para afrontar los retos que implican crecimiento económico y la calidad de vida como una interacción básica del desarrollo.

Faltan seis años para que se cumpla la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que incluyen la agenda social contra la pobreza, por lo que estamos presionados para actuar rápidamente y de diferente forma, instando a las instituciones y organizaciones a redoblar esfuerzos financieros para avanzar rápidamente y alinearnos al desarrollo sostenible de las inversiones en México, a la par que reconocemos nuestra posición actual de rezago.

La sostenibilidad debe verser como la integración en términos sociales, ambientales y de gobernanza, por lo que se debe incluir a las empresas y a las inversiones en un eje transversal que abarque todas las gestiones de proyectos futuros para las decisiones de inversión extranjera.
INDISPENSABLE UN DIALOGO COOPERATIVO
Para acelerar las acciones debemos identificar lo mas visible de las situaciones económicas, por ejemplo, la de aquellos municipios o comunidades que están experimentando nuevas formas de utilizar los recursos con todas las aportaciones en acciones de nuevos esquemas de reciclaje.

La intención es insertar los elementos clave y replicar todo aquello que empieza en pequeños grupos y escalarlo a las ciudades desde la base de las pequeñas empresas hasta las que tienen mayor madurez.

Un caso concreto está en España donde se han implementado programas de comunidades energéticas un concepto social entre ciudadanos, Pymes y autoridades locales para tener capacidad de generación eléctrica o térmica en las mismas instalaciones, así como una mejora de la eficiencia energética, entre otros beneficios.

Lo anterior resulta de la preocupación actual de detonar las estrategias a gran escala para impulsar la productividad, sumando incentivos o créditos, además de abrir un diálogo cooperativo con los empresarios.

El ejemplo mencionado es una realidad en ese país, pero en otros, como el nuestro, aún tenemos que trabajar con muchas posturas ortodoxas que frenan la implementación de acciones encaminadas a la sostenibilidad. Debemos transformar esas posturas y apostar por promover prácticas empresariales responsables (RSC) y por la apertura e inversión del capital humano que beneficien a las comunidades locales y generen inversión en infraestructura comunitaria.

DESAFÍOS DE LAS NUEVAS INVERSIONES
En ese contexto, desde mi punto de vista, la inversión extranjera directa no solo debe centrarse en la especialización sectorial, debe hacerse con conciencia de líneas ambientales como parte de la formación del negocio, integrando en su esquema inicial, de manera orgánica, a toda su cadena de suministro; por lo tanto, las nuevas inversiones deben presentar tres características de diferenciación:

1. Estrategias basadas en nuevos proyectos de inversiones verdes durante la operación, fusión y adquisición.

2. Elevadas especializaciones concentradas en sectores clave en función del mercado destino.

3. Solida presencia e integración de Pymes para el desarrollo sostenible.

La implementación de prácticas sostenibles puede ser costosa y requerir cambios significativos en las operaciones. Además, puede haber resistencia por parte de algunos actores que priorizan las ganancias a corto plazo sobre la sostenibilidad a largo plazo.

Hay que recalcar que las empresas transnacionales siguen impulsando proyectos que integran aspectos ambientales, sociales y de gobernanza, así como la identificación oportuna de las regulaciones.

Se aprecia de lado de los inversionistas los desafíos para establecer qué productos o servicios deben priorizar; esta situación no resulta sencilla, ya que están obligando a la creación de nuevos esquemas de negocio.

En México aún tenemos una gran brecha en comparación con otros países, incluyendo temas como los impuestos relacionados con el carbono, los cuales coadyuvan a las empresas a la adopción de temas de RSC como parte de su presupuesto integrado y no como un gasto financiero ocasional.

México ofrece un entorno propicio para la inversión en sostenibilidad debido a su rica biodiversidad, recursos naturales y compromiso gubernamental con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, pero siempre con un enfoque de no explotación de recursos naturales de manera indefinida en un planeta finito.
*Coordinadora de Norteamérica para Refaccionamiento Operativo MRO & Capex en Pirelli Neumáticos México.
Presidenta de la Comisión de Atracción de Inversión Extranjera del Estado de Guanajuato, Secretaría de Atracción Extranjera.
Linkedin Cristina Villaseñor
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