Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

Los datos de los indicadores IMEF Manufacturero y No Manufacturero de enero sugieren una ausencia de expansión económica al comienzo de 2025. Registraron caídas respecto a diciembre de 2024 y sus respectivos niveles se sitúan en zona de contracción cuya lectura es de una carencia de dinamismo.

Entre los aspectos que más llamaron la atención está el optimista supuesto de crecimiento del PIB para 2026. El problema es que implícitamente se están sobreestimando los niveles de producción y de consumo, que conllevan a una sobreestimación de los ingresos presupuestarios, particularmente los tributarios.
La tregua entre Washington y Teherán eliminó la prima de riesgo geopolítico y arrastró al petróleo a su peor trimestre desde la pandemia. Además, la reactivación de exportaciones del Golfo Pérsico ya genera un superávit en mercados asiáticos, con la curva de futuros del Brent en contango por primera vez desde 2023. En paralelo, la cohesión interna de la OPEP+ se fractura ante la amenaza de Irak de abandonar la organización tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos en mayo.