Para entender qué determina el nivel de ingresos de una nación es necesario identificar las fuerzas estructurales que actúan como motores o como anclajes del desarrollo. En el caso de México, el reto consiste en descifrar por qué, a pesar de contar con una base industrial sofisticada, el PIB per cápita no logra dar el salto hacia niveles superiores.
Para esto, se estimó un modelo de regresión con el fin de identificar los determinantes que explican el nivel de ingresos en naciones de ingreso medio, utilizando como variable dependiente el PIB per cápita y como variables explicativas el índice de estado de derecho del World Justice Project, el índice de complejidad económica de Harvard y la tasa de urbanización e informalidad laboral. El análisis se basó en una muestra de 78 países con información disponible en el Banco Mundial al cierre de 2024.
Los resultados demuestran que cuatro fuerzas: estado de derecho, complejidad económica, urbanización e informalidad laboral operan en conjunto para determinar el nivel de producción. Sin embargo, destacan que la complejidad industrial y la infraestructura urbana sostienen la base de la economía, pero el estado de derecho y la informalidad, son los verdaderos aceleradores o frenos críticos que determinan el crecimiento del PIB per cápita.
De acuerdo con las estimaciones, el Estado de Derecho es el que tiene un mayor efecto sobre el PIB per cápita, por lo que las instituciones funcionan como un anclaje estructural para el crecimiento. Mientras que los países desarrollados —considerados de acuerdo con la información disponible: Alemania, Austria, Corea del Sur, Dinamarca, Eslovenia, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Reino Unido, Suecia— mantienen niveles de certeza jurídica con promedios cercanos a 0.80, México se encuentra rezagado en un nivel de 0.40 (índice de 0 a 1).
Bajo este escenario, si México lograra un aumento de 0.40 para alcanzar ese estándar de las economías avanzadas, el PIB per cápita tendría un repunte del 78.85%, manteniendo todo lo demás constante. Es decir, la certeza jurídica no solo define el entorno de inversión, sino que opera como la fuerza con mayor capacidad de empuje para romper el estancamiento de los ingresos en el país.
Respecto al índice de complejidad, para México se ubica en 0.94 y en la posición 27 a nivel global, pues el país cuenta con una base industrial diversificada. Sin embargo, México se mantiene por debajo del promedio de los países desarrollados en la muestra, de 1.20.
Un aumento de 0.20 puntos sobre el índice de México (acercándose a la media de países desarrollados) tendría un impacto directo sobre el PIB per cápita del 12.40%, por lo que la complejidad funciona como el soporte técnico que evita que el ingreso se estanque.
Esto implica que para México los beneficios de una industria compleja se eliminan con las fallas estructurales en otras áreas del país. El problema no es la falta de capacidad técnica, sino la incapacidad de que esa riqueza permee al resto de la economía.
En el caso de la tasa de urbanización, la cual mide la proporción de la población en ciudades, México cuenta al cierre de 2024 con un 80%, situándose por debajo del promedio de los países desarrollados que alcanzan niveles del 90%.
Bajo la lógica del modelo, pasar a un nivel de 85% generaría un incremento en el PIB per cápita del 12.11%. Este avance responde a que las ciudades concentran el capital y el talento necesarios para que la complejidad técnica sea rentable.
En este escenario, el modelo permite medir el impacto real de los retrocesos en el mercado laboral, donde el sector informal actúa con un coeficiente de -0.20 como una presión negativa sobre el PIB. Si el resto de las variables se mantienen constantes, el hecho de que la informalidad en México cerrara 2025 en un nivel de 55% frente al 53.6% previo, se traduce en una caída del 0.52% en el PIB per cápita.
Este incremento de la informalidad actuó como una fuga de productividad que debilitó el valor de la economía nacional. De hecho, si México redujera su informalidad a niveles del 20%, el PIB per cápita tendría un repunte del 22.04%, mientras que alcanzar niveles del 2% propios de los países más desarrollados implicaría un repunte del 94.32%.
Este resultado indica que, aunque la informalidad resta dinamismo, el impacto estructural sobre el ingreso depende de la consolidación del Estado de Derecho, que se mantiene como el determinante clave para elevar el piso de ingresos del país.
Esto está intrínsecamente relacionado con la trampa de estancamiento económico en la que ha caído México, debido al incremento en la informalidad, el debilitamiento de las instituciones, caída de la inversión fija y caída de la productividad.
* Directora de Análisis Económico en Grupo Financiero BASE y profesora de Economía del Tec de Monterrey. Estudió la licenciatura en economía en la Universidad Autónoma de Nuevo León y la maestría y doctorado en finanzas en el EGADE del Tec de Monterrey. Colabora regularmente con medios de comunicación especializados. En 2018 y 2020 fue nombrada por Forbes como una de las 100 mujeres más poderosas de México.
Linkedin: Gabriela Siller Pagaza email: gsiller@bancobase.com Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.
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