La evolución de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente ha marcado el ritmo de los mercados financieros, especialmente por su impacto en los precios de los energéticos. La amenaza constante de ataques de Irán a objetivos estratégicos en el Golfo Pérsico ha detenido el flujo de buques en el estrecho de Ormuz.
Como reacción, el petróleo incorporó una prima de riesgo cercana al 55% en marzo, manteniéndose por encima de 100 dólares por barril en el Brent e incluso tocando niveles de hasta 120 dólares en el intradía. Al mismo tiempo, el gas natural europeo repuntó alrededor de 100%, alcanzando precios no vistos desde el inicio de la guerra en Ucrania.
Este aumento en los energéticos ha generado una ola de incertidumbre, elevando los riesgos de mayor inflación y menor crecimiento económico. Ante ello, los inversionistas ajustaron sus expectativas sobre la política monetaria de los principales bancos centrales, considerando que el margen para mantener posturas más flexibles prácticamente se ha agotado y que podría ser necesario volver a subir tasas.
En el frente monetario, la Reserva Federal dejó sin cambios su tasa de referencia en el rango de 3.50%-3.75%. En su comunicado, señaló que los efectos del conflicto en Medio Oriente sobre la economía estadounidense aún son inciertos. Jerome Powell destacó que, aunque varios miembros del comité prevén al menos un recorte en la tasa, éste no ocurrirá si la inflación no muestra una mejora clara.
El mercado redujo drásticamente la probabilidad de un recorte de 25pb en diciembre, después de haber anticipado dos bajas de esa magnitud antes del conflicto con Irán. En Europa, los ajustes han sido incluso mayores.
Ahora se espera que el BoE y el ECB aumenten las tasas en aproximadamente 70pb y 62pb este año, cuando antes se proyectaban recortes de 52pb y 14pb, respectivamente. Para Banxico, la expectativa también cambió: el mercado incorpora alzas por 63pb en el año, dejando atrás los recortes de 50pb que se anticipaban previamente.
Estas revisiones se han reflejado en las curvas de rendimientos de todas las regiones, que se han desplazado significativamente al alza durante el mes. Además, las curvas muestran un aplanamiento debido a mayores ajustes en los plazos cortos. Destaca el incremento en las tasas a 2 años: el Treasury acumula pérdidas de 40pb, el Bund de 60pb, los Gilts de 90pb y el Bono M de 71pb.
En este contexto, el dólar ha sido uno de los pocos activos beneficiados, impulsado por el movimiento hacia instrumentos considerados seguros. Por el contrario, las bolsas globales registran pérdidas. Dentro del S&P 500, todos los sectores retroceden, excepto Energía.
El peso mexicano cotiza alrededor de 17.75 por dólar tras fluctuar entre 17.23 y 18.02. Con ello, acumula una depreciación de 2.9% en el mes; sin embargo, en el año aún muestra una apreciación de 1.5%, posicionándose entre las divisas más resilientes junto con el real brasileño (+4.9%) y el peso colombiano (+2.7%).
Los metales también han resentido el entorno global. En particular, el oro y la plata han retrocedido alrededor de 12% y 20%, respectivamente, ya que los inversionistas han aprovechado su liquidez para cubrir posiciones o ajustar portafolios.
Si bien las noticias más recientes han sido más favorables, como el compromiso de Israel de apoyar a EE. UU. en la apertura del estrecho de Ormuz, la autorización estadounidense para operar con petróleo ruso y la decisión de la IEA de reintegrar 426 millones de barriles al mercado, la incertidumbre sigue dominando.
En este escenario, la evolución del conflicto en Irán y la trayectoria de los precios energéticos continuarán siendo el eje de la narrativa financiera global.
Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente han puesto en alerta a inversionistas de todo el mundo, reconfigurando expectativas sobre la política monetaria, moviendo capitales hacia activos seguros y reavivando temores sobre inflación y crecimiento.
*Subdirectora de Renta Fija, Tipo de Cambio y Commodities de Grupo Financiero Banorte.
Twitter: @LeslieOrozcoV LinkedIn: Leslie Orozco Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.
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