Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

El conflicto en Medio Oriente está reconfigurando el panorama financiero global más allá del mercado energético. El aumento de la incertidumbre geopolítica ha elevado las expectativas de inflación, presionado los rendimientos de la deuda soberana a máximos de varias décadas y obligando a los bancos centrales a reconsiderar el rumbo de la política monetaria.

La tregua entre Washington y Teherán eliminó la prima de riesgo geopolítico y arrastró al petróleo a su peor trimestre desde la pandemia. Además, la reactivación de exportaciones del Golfo Pérsico ya genera un superávit en mercados asiáticos, con la curva de futuros del Brent en contango por primera vez desde 2023. En paralelo, la cohesión interna de la OPEP+ se fractura ante la amenaza de Irak de abandonar la organización tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos en mayo.
En EE. UU., la combinación de un mercado laboral que mostró su primera contracción en más de dos años y una inflación que continúa moderándose provocó un giro abrupto en las expectativas sobre la política monetaria del Fed. La probabilidad de una pausa en septiembre saltó de menos de 30 a 56% en apenas dos semanas.