Una moneda que se queda en casa
así tituló el autor el prólogo del libro en el que comienza relatando: “Imagina a un turista japonés que entra en una tienda de Lima, de Ciudad del Cabo o de Estambul. Saca unos billetes de yenes y, con frecuencia, alguien se los acepta o los cambia sin demasiadas preguntas. Imagina ahora a un brasileño (…) La escena cambia por completo (…) El real fuera de Brasil es casi siempre un papel sin patria”.
Si eso sucede, la pregunta obvia es por qué un turista japonés puede pagar con yenes en medio planeta y un brasileño con reales en casi ningún lugar.
El autor de La Geopolítica del Dinero Digital,
Kleber Nascimento, dice que esa es una paradoja porque se trata de una economía gigante con una moneda enana,
por lo tanto, en este libro desentraña, por qué algunas monedas dominan el mundo y otras se quedan en casa.
Del alrededor de 180 monedas oficiales
—dice—, para efectos prácticos la inmensa mayoría son invisibles fuera de las fronteras del país que las emite
y eso no tiene nada de extraño, ni de vergonzoso porque es la condición normal de casi todas las monedas del planeta.
Señala que lo verdaderamente llamativo es que un puñado muy reducido de ellas
—encabezadas por el dólar estadounidense y el euro, seguidas a distancia por la libra esterlina, el yen japonés, el franco suizo y, cada vez más el renminbi chino— funcionen como dinero del mundo
y sirvan para facturar petróleo y las materias primas; cotizar en todos los mercados financieros o ser monedas de respaldo de los bancos centrales, entre otras situaciones.
Entonces, si el tamaño de la economía determinara la importancia internacional de su moneda, el real brasileño debería figurar cómodamente en ese club,
o al menos llamar a su puerta porque “Brasil produce más bienes y servicios que el Reino Unido en algunos años, más que Suiza con holgura, y se acerca al peso económico de naciones cuyas monedas son pilares del sistema financiero global. Sin embargo, el real no está en el club… ni siquiera se asoma”. Por esto la pregunta que plantea el autor es: ¿que tiene el franco suizo la libra o el yen que el real no tiene, a pesar de respaldar economías a veces más pequeñas?
“La respuesta no es el tamaño.
Es una combinación de otras cosas —historia, confianza, estabilidad, convertibilidad, profundidad de los mercados financieros, y a veces pura inercia histórica— que este libro irá desgranando capítulo a capítulo”.
Kleber Nascimento, menciona que el poder monetario se parece más a la reputación que a la fuerza bruta: se construye lentamente, durante décadas, y se puede perder con rapidez. “Pero la historia no termina en el diagnóstico. Si este libro se limitara a explicar por qué el real es una moneda pequeña, sería un ejercicio melancólico y, francamente, poco útil.
La parte más interesante es otra: Brasil ha encontrado una vía completamente distinta para proyectar influencia financiera en el mundo.
No a través de su moneda sino de su tecnología de pagos”.
De ahí que el autor se aboque al PIX —un sistema de transferencias instantáneas, gratuito y operado por el banco central—
que se ha convertido en un fenómeno que otros países estudian, admiran y quieren imitar, y que incluso ha provocado la incomodidad de la mayor potencia financiera del mundo. “Brasil descubrió que se puede ejercer poder no haciendo que otros usen tu dinero, sino haciendo que otros copien tu manera de moverlo”.
Por tanto, este libro, según el propio autor, es sobre una doble realidad: la debilidad monetaria tradicional de Brasil: una moneda que no viaja, herencia de un pasado de inflación y desconfianza; y una fortaleza tecnológica inesperada manifestada en una infraestructura de pagos de vanguardia
que coloca al país en el mapa de quienes diseñan el futuro del dinero.
El libro revela cómo Brasil encontró una vía inesperada para proyectar influencia global: no a través de su moneda, sino de su tecnología en la que se inserta el PIX,
el sistema de pagos que conquistó a 80% de los brasileños en apenas dos años y que se ha convertido en un modelo que el mundo estudia e incomodó incluso a Washington.
Con base en lo anterior, en este libro se puede saber por qué el tamaño económico no basta para tener una moneda fuerte; la verdad sobre la desdolarización: tendencia real o mito alarmista; qué son realmente los BRICS y por qué la «moneda común» es más sueño que proyecto; cómo el dinero se convirtió en arma geopolítica y por qué la soberanía financiera es hoy seguridad nacional.
También se plantean tres escenarios posibles para el futuro del real y lecciones para toda América Latina con un enfoque sin triunfalismos ni catastrofismos, con datos verificados de fuentes oficiales como FMI, BIS, Banco Central de Brasil, dice el autor.