Este año el mercado internacional de petróleo atraviesa uno de sus episodios de mayor volatilidad.
La disrupción por la guerra entre EE. UU. e Irán
iniciada en marzo ha elevado el nivel y la variabilidad de los precios del crudo y de los combustibles, con
efectos directos sobre las finanzas públicas mexicanas y los importadores de gasolina y diésel.
El estímulo al IEPS otorgado desde marzo supera los 47,300 millones de pesos, mientras el diésel enfrenta la mayor inestabilidad de precios en años.
Durante 2025,
el precio del petróleo crudo WTI se mantuvo relativamente estable: un promedio de 65.4 dólares por barril, con una desviación estándar de apenas 5.3 dólares.
El panorama cambió radicalmente entre enero y agosto de 2026, periodo en el que el precio promedio subió a 83.9 dólares por barril y la desviación estándar se triplicó, hasta 16.0 dólares.
En la práctica, esto significa que
no fue inusual observar variaciones de más de 10 dólares por barril en un solo día.
El
encarecimiento y la inestabilidad del crudo se trasladaron a los precios de importación de los combustibles.
El precio promedio estimado de importación de gasolina —calculado a partir de los precios spot en la costa del Golfo de EE. UU., más costos logísticos, de importación e IVA—pasó de 20.4 pesos por litro en 2025 a 22.3 pesos por litro entre enero y agosto de 2026: un aumento de 9%. Sin embargo, la desviación estándar se disparó 111%, de 1.0 a 2.1 pesos por litro.
El caso del diésel es todavía más severo. Su precio promedio de importación pasó de 22.1 a 24.2 pesos por litro —también un incremento de 9%—, pero su volatilidad creció 150%, de 1.1 a 2.9 pesos por litro.
Para los importadores mexicanos, la combinación de precios más altos y mercados más erráticos ha complicado de forma significativa la toma de decisiones comerciales.
LOS ACUERDOS DE PRECIOS Y LA FACTURA FISCAL DEL IEPS
Frente a este entorno, el
gobierno mexicano ha optado por sostener acuerdos de precios con los gasolineros.
En febrero de 2024, la presidenta Claudia Sheinbaum firmó un acuerdo para fijar el precio de la gasolina magna en 24 pesos por litro al público, vigente hasta la fecha. En abril de 2026, se firmó un acuerdo equivalente para el diésel, con un tope de 27 pesos por litro.
Para que las estaciones de servicio puedan cumplir estos topes pese a la volatilidad internacional, la Secretaría de
Hacienda ajusta semanalmente un estímulo fiscal sobre el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios
(IEPS, que incluye la cuota federal, el impuesto a combustibles fósiles y el IEPS estatal).
La cuota del IEPS para la gasolina de 87 octanos pasó de 7.20 pesos por litro en el presupuesto 2025 a 7.47 pesos en el de 2026; para la gasolina premium de 6.32 a 6.56 pesos por litro; y para el diésel, de 7.78 a 8.07 pesos por litro.
UN INGRESO QUE EMPIEZA A EROSIONARSE
Durante 2025, Hacienda no tuvo que otorgar estímulo fiscal alguno
y el IEPS generó un ingreso de 444,357.1 millones de pesos, 6% por debajo de lo presupuestado.
El panorama se revirtió
a partir del 21 de marzo de 2026, cuando la dependencia comenzó a otorgar estímulos fiscales semanales
para contener el traslado de la volatilidad internacional a los precios al consumidor.
Se estima que,
hasta el 30 de junio, el monto acumulado del estímulo superó los 47,300 millones de pesos,
y los datos más recientes de julio y agosto muestran que el estímulo dirigido al diésel
continuará mermando los ingresos de la Hacienda Pública en los próximos meses.
“Estamos ante un mecanismo de contención de precios que, si la volatilidad internacional persiste, tendrá un
costo fiscal creciente…”, señaló Margarita Pérez Miranda, presidenta del Comité de Energía e Infraestructura del IMEF.
El análisis completo se puede consultar
aquí.