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El presidente López ha mantenido en su discurso que su gobierno ha sido fiscalmente responsable, conservador y hasta ortodoxo. Ha señalado, de manera reiterada que, debido a su política fiscal austera, el gasto público ha estado bajo control y que no se ha incurrido en mayores déficits en las finanzas públicas y que durante su gobierno no se ha recurrido al endeudamiento. Este discurso es, por decir lo menos, inexacto.

De acuerdo con los Criterios Generales de Política Económica enviados por el presidente López al Congreso de la Unión, el gobierno plantea un gasto neto de nueve billones de pesos, incurriendo en un flujo de financiamiento neto de 1.9 billones (5.4% del PIB) para cubrir el déficit, con lo cual el saldo de los requerimientos financieros del sector público llegaría en 2024 a 16.9 billones de pesos, representando el 48.8% del PIB y 6 billones de pesos más que el saldo al final de 2018.
La tregua entre Washington y Teherán eliminó la prima de riesgo geopolítico y arrastró al petróleo a su peor trimestre desde la pandemia. Además, la reactivación de exportaciones del Golfo Pérsico ya genera un superávit en mercados asiáticos, con la curva de futuros del Brent en contango por primera vez desde 2023. En paralelo, la cohesión interna de la OPEP+ se fractura ante la amenaza de Irak de abandonar la organización tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos en mayo.