El precio del proteccionismo: primeras señales de una inflación autoinfligida

Desde que la administración Trump intensificó sus amenazas de elevar los aranceles aplicados por Estados Unidos al comercio global, los mercados y analistas comenzaron a anticipar un eventual repunte inflacionario. Como era previsible, el traspaso de estos costos a los precios al consumidor no ha sido inmediato, pero los primeros indicios ya empiezan a materializarse. El informe de inflación correspondiente a junio en Estados Unidos sugiere que las presiones comienzan a permear de forma más visible.
Por Delia Paredes Mier
La inflación general se ubicó en 2.7% anual, un aumento desde el 2.4% observado en mayo, impulsada principalmente por el alza en los precios de los energéticos, en particular de la gasolina. Más relevante aún es el comportamiento de la inflación subyacente, que excluye componentes volátiles interrumpiendo un hilo de cuatro meses a la baja para ubicarse en 2.9% anual. Esto sugiere que las tensiones inflacionarias están empezando a extenderse más allá de los choques tradicionales, especialmente en los bienes importados o dependientes de insumos del exterior, donde ya se reflejan parcialmente los efectos de los nuevos aranceles.

Tras meses de retórica proteccionista, en abril el arancel efectivo promedio en EE. UU. se elevó drásticamente de 2.3% a 8.8%, y en el caso particular de China, pasó de 11% a un sorprendente 48.2%. Si bien las métricas agregadas de inflación no muestran aún un salto brusco, un análisis desagregado del reporte de junio revela un repunte significativo en los precios de los bienes, que representan cerca de una cuarta parte del índice subyacente. En concreto, la inflación mensual de esta categoría superó en alrededor de 20 puntos base el promedio estacional del periodo 2010–2019, lo que representa una anomalía estadísticamente relevante.

Entre los bienes más afectados destacan los duraderos: productos para el hogar, artículos recreativos y, de manera creciente, la ropa de vestir, todos con variaciones mensuales que superan ampliamente sus patrones históricos. Este fenómeno podría intensificarse conforme se agoten los inventarios adquiridos antes de la entrada en vigor de los nuevos aranceles y se refuercen los controles para evitar esquemas de triangulación comercial —como el reciente acuerdo bilateral con Vietnam—. Es razonable anticipar que el impacto inflacionario se acentuará en los próximos meses.

La relativa contención de la inflación hasta ahora tiene fundamentos técnicos. Por un lado, existen rezagos estructurales en la transmisión de costos a precios finales. Por otro, muchas empresas han optado por absorber parte del impacto en sus márgenes, bajo la expectativa de que las medidas sean transitorias. Este comportamiento, que algunos analistas han bautizado como “síndrome TACO” (Trump Always Chickens Out), responde a la percepción de que las amenazas arancelarias podrían revertirse por conveniencia política.

Adicionalmente, el desvío comercial a través de terceros países como Vietnam, Tailandia o México ha permitido suavizar los efectos inmediatos, aunque estas rutas se están cerrando progresivamente. A esto se suma un componente estadístico: la persistente distorsión de los patrones estacionales tras la pandemia continúa afectando la lectura precisa de las cifras, enmascarando parcialmente la magnitud real del fenómeno inflacionario.

En este contexto, la atención se centra ahora en la respuesta de la Reserva Federal. Durante 2025, el banco central ha mantenido su tasa de referencia en el rango de 4.25%-4.50%, en un entorno caracterizado por una mezcla de cautela monetaria y expectativas de moderación inflacionaria. El consenso del mercado sigue anticipando que el Fed recortará la tasa de referencia en alrededor de 50 puntos base antes de que cierre el año, aunque la convicción es cada vez menor.

Aunque la inflación de servicios sigue mostrando señales de desaceleración, la de bienes comienza a resurgir con fuerza. Si la experiencia reciente sirve de guía, el traspaso pleno de los aranceles podría consolidarse en un plazo de dos a tres meses, lo que sugiere que los datos de julio y agosto podrían exhibir una presión inflacionaria aún mayor.

Los indicadores adelantados refuerzan esta hipótesis. El índice PMI manufacturero reporta un alza significativa en el porcentaje de empresas que informan incrementos de precios. Históricamente, este tipo de encuestas tiende a anticipar con precisión los movimientos de la inflación oficial, lo que apunta a un escenario de mayor tensión inflacionaria en el corto plazo.

Ante esta evolución, la Reserva Federal podría verse forzada a posponer cualquier decisión de relajación monetaria. El surgimiento de un nuevo choque de oferta, esta vez autoinfligido mediante una política comercial más agresiva, restringe significativamente el margen de acción de la autoridad monetaria.

De cara a septiembre, el dilema es evidente: ¿mantener la postura de espera y confiar en una eventual disipación del efecto arancelario, o asumir que se trata de una nueva fuente estructural de inflación que podría desanclar expectativas si no se actúa con firmeza?

La dinámica inflacionaria en Estados Unidos parece estar entrando en una nueva etapa. Ya no se trata de los efectos rezagados de la pandemia ni de disrupciones en las cadenas logísticas globales. La política comercial ha emergido como un nuevo catalizador inflacionario, con efectos graduales pero cada vez más visibles. Los datos de junio podrían marcar un punto de inflexión, y si la tendencia se consolida en los próximos meses, la pregunta ya no será cuándo comenzarán los recortes de tasas, sino si será necesario mantener —o incluso prolongar— el ciclo restrictivo.

Paradójicamente, esta vez el impulso inflacionario no se origina en disrupciones externas, sino en decisiones internas de política económica.
*Analista económico y socia en TransEconomics, firma especializada en la gestión de activos alternativos y asesoría patrimonial.
X: @deliyo
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.

Suscríbete a IMEF News

Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

Te puede interesar

recesion economica

Recesión o recuperación: los consumidores tienen la moneda en el aire

Los datos de ventas de mayo nos entregan una fotografía que es todo un reto para interpretar: crecen las ventas de ropa, calzado y bisutería, pero caen las de abarrotes, alimentos y bebidas. El Economista.

¿Qué debemos hacer en caso de ataque DDoS?

¿Qué debemos hacer en caso de ataque DDoS? Cada organización debe tratar de mitigar el riesgo por adelantado; no obstante, algunas medidas básicas las puede encontrar en este artículo.

Pobreza y desigualdad, ¿cómo vamos Sofía?

Pobreza y desigualdad es un binomio que muchas veces se expone simplemente con porcentajes, pero para el que es necesario poner contextos, rostros y necesidades. En esta entrevista Sofía Ramírez, directora general de México, ¿cómo vamos? habla sobre el tema que conoce muy bien y del que continuamente reporta con el afán de ir en busca de las soluciones para tener la película completa.

Empleo e inflación cambian el panorama del Fed

En EE. UU., la combinación de un mercado laboral que mostró su primera contracción en más de dos años y una inflación que continúa moderándose provocó un giro abrupto en las expectativas sobre la política monetaria del Fed. La probabilidad de una pausa en septiembre saltó de menos de 30 a 56% en apenas dos semanas.

petroleo ruso barril

EU prepara golpe a Putin en ‘donde le duele’: busca abaratar petróleo ruso

Se propondría condicionar a Rusia a vender el crudo a entre 40 y 60 dólares con una serie de medidas. El Financiero.

Economía de México con debilitamiento a la vista: IMEF

Los indicadores IMEF Manufacturero y No Manufacturero de julio registraron una desaceleración respecto al mes anterior. Ambos sugieren que la economía mantiene un lento ritmo de expansión y que, en el caso de las manufacturas, se ha consolidado una contracción.

El PIB de México creció 1.9% en el primer trimestre; completa seis lecturas anuales en desaceleración

El sector industrial congregado en la actividad secundaria alcanzó una “recesión técnica”, según expertos de Pantheon Macroeconomics, al registrar un segundo trimestre consecutivo en contracción.