Análisis y opinión de expertos en economía, finanzas y negocios para los tomadores de decisiones.

Débiles cifras en EE. UU. detonaron preocupaciones sobre una mayor desaceleración económica reflejada en una expectativa de mayores recortes por parte del Fed. “El indicador de miedo de Wall Street” alcanzó niveles históricamente altos por la preferencia de los inversionistas por activos refugio. Además, el peso mexicano mostró una alta sensibilidad a la liquidación de las estrategias de carry trade del yen.

El entorno económico actual combina riesgos externos e internos que limitan el dinamismo de la actividad, en un contexto donde las tensiones geopolíticas han elevado los precios del petróleo y el crecimiento interno se mantiene moderado, pero restringido por la debilidad de la inversión. En este marco, los indicadores IMEF de marzo reflejan una economía sin tracción clara.
La tregua entre Washington y Teherán eliminó la prima de riesgo geopolítico y arrastró al petróleo a su peor trimestre desde la pandemia. Además, la reactivación de exportaciones del Golfo Pérsico ya genera un superávit en mercados asiáticos, con la curva de futuros del Brent en contango por primera vez desde 2023. En paralelo, la cohesión interna de la OPEP+ se fractura ante la amenaza de Irak de abandonar la organización tras la salida de los Emiratos Árabes Unidos en mayo.