La OPEP+, encabezada por Arabia Saudita y Rusia, acordó aumentar su objetivo de producción en 188,000 barriles diarios para agosto. Con este ajuste, el grupo habrá restablecido aproximadamente 1.40 millones de los 1.65 millones de barriles diarios de recortes voluntarios anunciados en abril de 2023. De ese total, 940,000 barriles diarios se han reincorporado desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, equivalente a casi el 1% de la demanda mundial.
Sin embargo, estos aumentos han sido en gran medida teóricos. El bloqueo del estrecho de Ormuz durante la guerra impidió que los miembros del Golfo Pérsico incrementaran sus exportaciones y niveles de producción de forma efectiva. El pacto de paz provisional entre Washington y Teherán cambió el escenario.
Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos han logrado restablecer exportaciones a niveles cercanos a los previos al conflicto, aprovechando tanto la tregua como su capacidad para retomar el tránsito por Ormuz. No obstante, su producción efectiva aún se mantiene muy por debajo de sus tasas históricas normales.
Este restablecimiento de flujos ha comenzado a generar un superávit en mercados asiáticos clave, reavivando las preocupaciones sobre un posible exceso de oferta global. El mercado de futuros lo refleja con claridad. El diferencial entre los contratos a 1 y 3 meses del Brent ya entró en contango (precio spot menor al precio futuro), ubicándose en -0.4 dólares por barril siendo una de sus primeras lecturas negativas desde diciembre de 2023 y reflejando señales de sobreoferta en el corto plazo.
Además, el backwardation (precio spot mayor al precio futuro) de plazos largos también se modera de forma acelerada. El diferencial entre los contratos a 1 y 24 meses se sitúa en 2.9 dólares por barril, muy lejos del máximo de 43.2 dólares observado en el punto más crítico de la guerra. El WTI mantiene aún un backwardation de 1.5 dólares por barril en el diferencial 1-3 meses, aunque la tendencia es igualmente descendente.
En términos de precios spot, el impacto ha sido contundente. Las conversaciones entre Washington y Teherán, orientadas a transformar la tregua en un acuerdo más duradero, eliminaron por completo la prima de riesgo geopolítico incorporada durante el conflicto.
El Brent y el WTI registraron su peor desempeño trimestral desde la pandemia, cerrando el 2T26 en 72.9 dólares por barril (-38%) y 70.0 dólares por barril (-31%), respectivamente. La moderación de precios ha contribuido a aliviar las presiones inflacionarias globales, en línea con los comentarios recientes del presidente de la Fed. Kevin Warsh, en el Foro de Sintra, señaló que los riesgos inflacionarios se habían atenuado en las últimas semanas.
En este contexto, la OPEP+ enfrenta una disyuntiva de política que no será sencilla de resolver: restringir la producción o luchar por la cuota de mercado, lo que podría desencadenar una. guerra de precios. Al desafío externo se suma una creciente tensión interna.
Irak, miembro fundador, amenazó el mes pasado con abandonar la organización si no se le asignaba un límite de producción más alto, siguiendo los pasos de los Emiratos Árabes Unidos, que se retiraron en mayo por frustraciones similares.
La próxima reunión de la OPEP+ será el 2 de agosto, donde podría resolverse el último incremento pendiente para completar la reversión de los 1.65 Mbbl/d. La decisión llegará en un momento delicado: con la curva en contango, precios en mínimos desde la pandemia y la cohesión interna del grupo bajo presión.
* Subdirectora de Renta Fija, Tipo de Cambio y Commodities de Grupo Financiero Banorte.
Twitter: @LeslieOrozcoV LinkedIn: Leslie Orozco Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.
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