El consumo privado, aunque repuntó al cierre del año, se estima que subió apenas 1.2% en todo 2025, siendo los bienes importados los que mostraron la mayor alza en los últimos meses del año, ante la apreciación del peso mexicano. Desafortunadamente, el consumo no tiene la fuerza para ser un motor de crecimiento para México, pues el empleo muestra un deterioro importante, con la creación de solo 72 mil posiciones laborales en el mercado formal en 2025 (sin contar las “creadas” por el programa piloto de plataformas digitales).
Por su parte, la confianza del consumidor sigue a la baja, particularmente en las preguntas relacionadas con la expectativa económica del país en los siguientes 12 meses. Finalmente, las remesas han seguido registrando contracciones, pues la política migratoria de Estados Unidos hace que las personas indocumentadas tengan miedo de salir a trabajar ante la posibilidad de ser deportados. A esto se suma la apreciación del peso, que en 2025 cerró en 18.01 pesos por dólar, con una apreciación de 13%, la más grande desde que México tiene régimen cambiario de libre flotación.
La apreciación fue resultado de la debilidad del dólar y de las operaciones de carry-trade que favorecieron al peso mexicano por el diferencial de tasas de interés entre México y economías avanzadas, como Estados y Japón. Esta apreciación del peso sucedió después de la depreciación de 2024 de 22%, la tercera más profunda en registro. La apreciación del peso en 2025, aunque suele generar optimismo, no estuvo relacionada con el desempeño de la economía mexicana ni tampoco la benefició, ya que provocó la pérdida de poder adquisitivo de las remesas y probablemente también la pérdida de competitividad de las exportaciones.
Por otro lado, uno de los factores que evitó que el consumo privado cayera fue el otorgamiento de crédito,
que a noviembre de 2025 (último dato disponible) registró un alza anual de 7.97%. Esto sugiere que una parte del gasto de los consumidores está siendo sostenida mediante endeudamiento, en un contexto en el que el crecimiento del salario base real muestra desaceleración.
En este contexto, algunos indicadores comienzan a mostrar señales de alerta. La cartera vencida del crédito al consumo se mantiene todavía en niveles manejables, con un índice de morosidad cercano a 3.44%, pero mostrando una tendencia al alza en los últimos meses, pues comenzó el año en 3.25% y se ubica en su mayor nivel desde enero de 2024.
Si bien la expansión del crédito ha permitido sostener el consumo en el corto plazo, también implica riesgos, especialmente si los ingresos de los hogares no crecen al mismo ritmo que el financiamiento otorgado. Esto se debe a que los consumidores tendrán que pagar al menos los intereses del crédito, lo que disminuirá su ingreso disponible para gastar. Con esto, el crédito ha funcionado como un soporte temporal para el consumo, pero no podrá sustituir de manera sostenida al ingreso laboral.
La economía mexicana no cayó en recesión en 2025, pero es evidente el estancamiento económico que podría alargarse durante un periodo prolongado de tiempo. La caída de la inversión fija bruta de 7% en 2025, es muy posible que haya afectado la capacidad productiva del país, limitando el crecimiento económico de largo plazo, a tasas de aproximadamente 1.4% por año. A pesar de que esto, que por sí solo ya es una mala noticia, para 2026 se estima un crecimiento de solo 0.8%.
El Mundial de Fútbol típicamente genera optimismo y en 2026 podría propiciar un mayor crecimiento del consumo, que podría financiarse en parte con crédito. Sin embargo, como se mencionó antes, el crédito tendrá que pagarse después (al menos los intereses), acotando el crecimiento del consumo en la segunda mitad del año.
Respecto al aumento del turismo, se espera que se incremente principalmente el de origen nacional en las ciudades donde se llevarán a cabo los partidos y el internacional podría incrementarse en ciudades de playa, puesto que algunas de las personas que asistan a los partidos en Estados Unidos podrían aprovechar su viaje y dirigirse después a México. Aunque el mayor turismo es una buena noticia para México, será solamente temporal en los meses del verano, por lo que los empleos que se generen serán mayormente en el sector servicios en la informalidad. Esto también dependerá de las condiciones de seguridad, pues si los gobiernos de los países alertan de no viajar a México, se perderá una buena parte de los ingresos esperados por el Mundial.
Con el Mundial de Futbol y la revisión del TMEC (que inicia en julio y amenaza con alargarse hasta el 2027), el crecimiento económico de 2026 estará psicológicamente partido en dos: en la primera mitad del año con optimismo ante el Mundial y en la segunda con incertidumbre por la revisión del TMEC y mayor endeudamiento de los consumidores. Esto también se espera se refleje en el tipo de cambio, el cual se estima mostrará una mayor volatilidad en la segunda mitad de 2026, ante un entorno más incierto para México.
La economía mexicana no cayó en recesión en 2025, pero es evidente que el estancamiento económico podría alargarse durante un periodo prolongado de tiempo. Es muy posible que la caída de la inversión fija bruta de 7% en 2025 haya afectado la capacidad productiva del país.
* Directora de Análisis Económico en Grupo Financiero BASE y profesora de Economía del Tec de Monterrey. Estudió la licenciatura en economía en la Universidad Autónoma de Nuevo León y la maestría y doctorado en finanzas en el EGADE del Tec de Monterrey. Colabora regularmente con medios de comunicación especializados. En 2018 y 2020 fue nombrada por Forbes como una de las 100 mujeres más poderosas de México.
Linkedin: Gabriela Siller Pagaza
email: gsiller@bancobase.com
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.
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