Discrepancia en la política monetaria entre países y regiones

Algunas economías están enfrentando tasas de crecimiento elevadas con niveles de inflación que no ceden, mientras que otras están experimentando tasas de expansión más bajas, aunque con los precios moderándose. En este contexto, en 2025 la mayoría de los bancos centrales seguirán con ciclos de baja en tasas, pero la velocidad y la tasa terminal serán muy distintas. Algunos llegarán a la tasa neutral, mientras que otros se mantendrán en terreno restrictivo. Así, destacamos el caso del Fed y del ECB.
Por Katia Goya
En su primera reunión del año, la Reserva Federal mantuvo sin cambios el rango de la tasa de referencia en 4.25%-4.50%. La decisión fue unánime. Consideramos que el comunicado mostró un tono relativamente hawkish al eliminar la frase donde decían que la inflación había mostrado progreso hacia el objetivo del 2.0%. Se explicó que las condiciones en el mercado laboral permanecen sólidas, mientras que la inflación se mantiene relativamente elevada.

Seguirán atentos a las implicaciones de la información que se vaya publicando y están preparados para ajustar la política monetaria como sea apropiado si surgen riesgos que puedan impedir que se cumplan sus objetivos. Por otro lado, en la conferencia de prensa, Powell dijo que no ven prisa por ajustar la postura monetaria, reforzando la expectativa de una larga pausa en el ciclo de baja en tasas a la espera de más datos.

Tras la decisión, se ve poco espacio para recortes adicionales en las tasas y vemos sólo dos reducciones este año, de 25pb cada una, en junio y diciembre. El Fed está tratando de ser prudente ante algunos factores de incertidumbre para 2025, lo cual implica que dejará la tasa en terreno restrictivo. Entre ellos, el más importante consiste en la llegada de Trump a la presidencia y el riesgo que conlleva su retórica proteccionista. No solo ello, sino también la posibilidad de cambios fiscales y regulatorios, entre otros. Estos tienen el potencial de inducir modificaciones significativas en la trayectoria esperada para el crecimiento (y por ende, en el mercado laboral) y la inflación.

Hasta ahora sigue la incertidumbre alrededor de la implementación de aranceles. Quizá estos son los que generan las mayores preocupaciones alrededor de la dinámica de precios. Lo que sí se conoce ya es la agresiva postura que se está implementando en el frente migratorio.

En tanto, en su reunión de enero, el ECB recortó las tasas de referencia en 25pb. Con esto, la tasa de depósitos se ubicó en 2.75%, tras una disminución acumulada de 100pb en 2024. En el comunicado explicaron que el proceso de desinflación avanza por buen camino y se prevé que vuelva al objetivo del 2% en el transcurso de este año.

La inflación sigue siendo alta, principalmente porque los salarios y los precios en ciertos sectores todavía se están ajustando al aumento inflacionario previo con un retraso sustancial. Sin embargo, el crecimiento salarial se está moderando como se esperaba, lo que debería ser un aliciente en los próximos meses. La economía sigue afrontando vientos en contra, pero el aumento de los ingresos reales y el desvanecimiento gradual de los efectos de la política monetaria restrictiva deberían respaldar una recuperación de la demanda con el tiempo.

El entorno da espacio para un nuevo recorte de 25pb en la junta del 6 de marzo. Es probable que esta reunión sea más polémica que las anteriores ya que se empezará a discutir cuál es la tasa de interés neutral después de que los economistas del ECB publicaron sus estimaciones revisadas el 7 de febrero. Esto puede llevar a movimientos más graduales, no en magnitud, pero sí en frecuencia. La velocidad dependerá de las acciones de Trump, el desempeño de la inflación de servicios y el avance de la economía. Esperamos que la tasa de depósitos llegue a 2.0%, pero esto podría ocurrir hasta el 3T25.
* Directora de Análisis Económico Internacional en Grupo Financiero Banorte.
katia.goya@banorte.com
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