En el marco de la presentación de la Encuesta Mensual de Expectativas del IMEF correspondiente a junio, el IMEF señaló que es posible y deseable que en algún momento se llegue a un acuerdo, pero
cualquier distracción en cualquiera de los tres países —política o bélica— debilitaría los esfuerzos de negociar un nuevo acuerdo. Entre estos distractores se encuentran el
conflicto en Medio Oriente, las próximas elecciones intermedias en Estados Unidos y México, así como las
tensiones por los señalamientos de vínculos de gobernantes y políticos con el crimen organizado en nuestro país. Es
preocupante que la relación bilateral con Estados Unidos se esté fracturando, se dijo en el boletín de prensa de la Encuesta que se puede consultar aquí, https://tinyurl.com/yn5ufwhk
texto entre otras razones por las acusaciones y señalamientos que políticos mexicanos tengan relación con grupos criminales, ya que el desenlace político pudiera tener consecuencias adversas sobre la
confianza en la economía mexicana, la relación futura diplomática y dañar el ánimo para el TMEC. El IMEF hace notar que
las posibilidades de que haya demoras en la negociación son mayores que la posibilidad de cerrar un acuerdo expedito, por lo que la incertidumbre que este entorno traería sería de una inversión extranjera deprimida en el mediano plazo que erosione la planta productiva con una disminución gradual de las exportaciones.
“Con lo descrito, de hecho, estamos entrando en la etapa de terminación y extinción del TMEC que finalizaría en 2036. Sin embargo, durante esos 10 años, con el acuerdo de los tres países, se puede replantear una renegociación para lograr un nuevo tratado y retomar una vigencia hasta 2048”.
Para el MEF el impacto sería muy importante, ya que
la economía podría contraerse de manera significativa. “Ante esa posibilidad, tenemos que empezar a imaginarnos cómo podría crecer la economía mexicana sin un tratado comercial tripartita. El TMEC contribuye para crecer, pero para su adecuado funcionamiento se requiere un entorno de certidumbre jurídica, de reglas estables y de un sistema judicial funcional que favorezcan a la inversión”.
Actualmente
México se encuentra en un contexto de falta de crecimiento de la economía debido a niveles pobres de inversión fija bruta —en mayo ya cumplió 19 meses de caídas anuales continuas— que iniciaron con la aprobación de las reformas constitucionales, particularmente la judicial, en agosto y septiembre de 2024.
Es claro que las reformas de 2024 no proporcionan ese ambiente de confianza necesario para invertir en México, se expuso. La reversión de esos obstáculos sería un buen punto de arranque para volver a estimular la inversión.
Por otro lado, se requiere una infraestructura eficiente, desde la adecuada disponibilidad de energía hasta una red de caminos seguros y modernos, para que el capital fluya al sector productivo. Aumentar los recursos en esas áreas y abrir la inversión privada, sobre todo a la generación de energía, acelerarían el ritmo de crecimiento.
Con la falta de crecimiento, aunado al constante aumento de la deuda, cada día son más los economistas que prevén un déficit fiscal de aproximadamente 5% para 2026 cuando la economía crecería apenas 1.1% según la encuesta del IMEF correspondiente a junio. “Más aún, esta dinámica económica muy
probablemente nos llevará a un indicador de 60% de deuda bruta del sector público a PIB este mismo año”, se concluyó respecto al tema.
En las siguientes tablas se puede ver el marco macroeconómico 2026-2027, así como el comparativo trimestral. La información completa de la Encuesta de Expectativas IMEF correspondiente a junio que encontrar
aquí.