En la edición anterior en el artículo
Industria automotriz, no todo es sobre ruedas
comentaba que a menos de una semana de que Washington declinara renovar el TMEC por otros 16 años y cuando el
sector en México registra un reacomodo estratégico de modelos, inversiones y proveeduría,
Toyota anunciaba una inversión de 3,600 millones de dólares para trasladar una línea de producción de Tijuana a San Antonio, Texas.
Ahora,
en medio de una negociación del TMEC
que se realizará año tras año durante una década (si las elecciones de noviembre en estados Unidos no cambian el contexto actual), en medio de la tendencia global de los autos eléctricos,
Kia anunció una inversión de 649 millones de dólares
para fabricar su primer vehículo 100% eléctrico, el modelo EV3,
en su planta de Pesquería, Nuevo León, a partir del 4 de agosto de 2026.
La automotriz trasladará la línea de producción de Corea del Sur y creará 500
nuevos puestos de trabajo
en 2026 y mil 500 entre 2027 y 2030. Toyota anunció que la planta de Baja California no cerrará y que reestructurará sus operaciones y asignará nuevos productos para proteger las fuentes de empleo.
Entonces, podríamos decir que estamos entre sumas y restas. Todo apunta a que sí.
Si bien a nivel estratégico y financiero,
la armadora surcoreana envía señales de que la infraestructura mexicana es la opción más segura y rentable para mantener el acceso preferencial y libre de aranceles al mercado norteamericano,
en un entorno de incertidumbre ante las tensiones comerciales y el proteccionismo de Estados Unidos —los análisis del sector apuntan a que plantes de Toyota en Estados Unidos están alineados a la estrategia del presidente Trump—, México debe capitalizar este tipo de decisiones.
MÁS, MUCHO MÁS
Cerca del 27% inicial de piezas que requerirá Kia serán hechas en México, el porcentaje aumentará paulatinamente
con lo que se pueden afrontar las tensiones comerciales globales y las reglas de origen en Norteamérica.
Además,
incrementar el contenido de proveeduría nacional ayuda al país a reducir importaciones de componentes clave
como sistemas tecnológicos y baterías, por lo que, si a la operación general de Kia se suma toda la cadena de suministro, agencias y distribuidores, el complejo genera más de 60,000 empleos indirectos a nivel nacional.
La cadena de suministro de KIA en México se compone de más de 71 proveedores directos instalados en el país,
logrando que el 93% del valor total de las autopartes que utiliza la armadora provenga de proveeduría nacional.
Para el ensamble de sus vehículos (incluido el nuevo modelo eléctrico EV3),
la red se estructura principalmente a través de importantes filiales globales de autopartes (Tier 1)
establecidas en el clúster automotriz de Nuevo León.
El anuncio de Kia demuestra que
el país ya no es visto únicamente por sus ventajas en costos de mano de obra tradicional.
Al abarcar proyectos de infraestructura de carga, una planta avanzada de tratamiento hídrico y un parque de energía solar interno, Kia confirma el nivel técnico del clúster de Nuevo León para albergar procesos industriales sustentables y ensamblar complejos vehículos 100% eléctricos de nueva generación.
En un contexto general,
la planta representa un pilar estratégico para la evolución tecnológica de México,
ya que encabeza la transición del país hacia el futuro automotriz con la fabricación de vehículos 100% eléctricos en territorio nacional.
Mientras unos se van otros llegan,
aunque lo interesante debe ser que ninguno salga. Si bien la industria automotriz ha perdido relevancia relativa,
estamos entre sumas y restas.
*Presidente del Consejo Editorial News IMEF.
Las opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del IMEF.