Durante años, los siete gigantes tecnológicos estadounidenses llamados
Apple, Microsoft, Alphabet, Amazon, Meta, Nvidia y Tesla dominaron los mercados financieros globales bajo una premisa compartida: quien liderara la carrera por la inteligencia artificial (IA) capturaría el valor económico del futuro.
Los inversionistas creyeron esa historia y llevaron las acciones de estas empresas a niveles históricos. Sin embargo, los resultados del segundo trimestre de 2026 pusieron a prueba esa narrativa
y trasladaron el debate hacia un terreno más exigente. El de la rentabilidad concreta de las inversiones realizadas.
El detonante fue el reporte trimestral de Alphabet (dueña de Google) y Tesla. Ambas superaron las expectativas de ventas,
algo que normalmente celebra Wall Street. Pero lo que opacó esas buenas noticias fue el tamaño de sus facturas de inversión en IA.
Alphabet anunció un gasto de entre 195,000 y 205,000 millones de dólares este año; es decir, más del doble que el año anterior. Mientras que Tesla triplicó su desembolso en un solo trimestre para financiar robots, vehículos autónomos e infraestructura tecnológica.
La reacción del mercado fue inmediata con fuertes caídas en ambas. texto
Tesla fue la más débil al retroceder 14.5% y cotizar en su nivel más bajo en más de un año y Alphabet perdió 7.1%.
La reacción se extendió al resto del grupo. En un solo día, el índice que da seguimiento a las Siete Magníficas retrocedió casi 5%,
registrando su peor jornada en más de un año. Esta situación reflejó que ya no bastaba con crecer en ventas, sino que el mercado ahora exige demostrar que el gasto en IA genera ganancias reales y proporcionales a la inversión con suficiente rapidez.
Este cambio de actitud tuvo consecuencias directas sobre la composición del mercado.
La ventaja de rentabilidad de las Siete Magníficas frente al resto de las empresas en el S&P 500 se redujo. Los inversionistas rotaron hacia los fabricantes de chips, que abastecen la infraestructura de IA sin cargar el costo de construirla.
Esa apuesta rindió frutos en un inicio ya que el índice de semiconductores llegó a acumular una ganancia de 106% hasta mediados de junio.
Sin embargo, la creciente competencia de China generó dudas sobre la sostenibilidad de esos retornos, y el índice recortó sus avances a 60% en lo que va del año.
Este avance es aún destacable, pero da señales de que ningún sector escapa al escrutinio del mercado.
En tanto, Microsoft subió 14.4% y Amazon ganó 8.5%, ambas tras reportar buenas cifras para sus negocios en la nube. En tanto, Apple retrocedió 4.4% tras decepcionar en su unidad china y en su negocio de servicios.
Hacia delante, el reporte de Nvidia será clave.
La empresa fabrica los chips que todas las grandes tecnológicas necesitan para construir sus sistemas de inteligencia artificial, lo que la convierte en el termómetro más preciso de si el gasto en IA es real y sostenible o si empieza a enfriarse.
Por un lado, si la demanda por sus productos sigue siendo fuerte y sus ganancias se mantienen sólidas, la señal será que el ciclo de inversión en IA tiene fundamentos reales
y que el tropiezo reciente fue apenas una pausa.
Por otro lado, si sus proyecciones decepcionan o sus márgenes se deterioran
ante la competencia creciente de empresas chinas, el efecto podría extenderse a todo el sector tecnológico
y convertir la corrección actual en algo más profundo. Pocas veces un solo reporte trimestral concentra tanto peso sobre la dirección de un mercado entero.
*Subdirectora de Renta Fija, Tipo de Cambio y Commodities de Grupo Financiero Banorte.
Twitter: @LeslieOrozcoV
LinkedIn: Leslie Orozco
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